El reconocimiento de un inexistente Estado palestino por parte de Brasil, Argentina, Bolivia y Ecuador, más las promesas en ese sentido de Uruguay y Paraguay, “no tiene otro carácter que el simbólico” y constituye “una medida que no sólo no ayuda, sino que mete ruido” en las negociaciones de paz con Israel, aseguró la directora del Instituto Latino y Latinoamericano del Comité Judío Estadounidense, Dina Siegel-Vann, a la Agencia Judía de Noticias (AJN).
“Hay un proceso de paz, que ha tenido problemas a lo largo de las décadas, pero en septiembre el presidente (estadounidense, Barack) Obama convoco a las distintas partes a Washington y todos expresaron su compromiso de tratar de hacer avanzar el proceso de paz”, recordó.
Por lo tanto, “con esta declaración unilateral de un Estado palestino, (estas naciones sudamericanas) mandan dobles mensajes: están diciendo que no hay necesidad alguna de que las partes se sienten a negociar las modalidades de dicho acuerdo”; por ejemplo, cuando se determina que sus límites serán los existentes hasta 1967, lo cual “va en contra de los acuerdos internacionales, que hablan de que las partes tiene que definir las fronteras”.
Siegel-Vann enfatizó que “el American Jewish Committee (AJC) fue de las primeras organizaciones judías que manifestaron que debe haber un Estado palestino independiente, conviviendo en paz con un Estado judío, que es Israel; sin embargo, creemos que los detalles deben ser negociados cara a cara entre las partes”, tal como fue establecido en las resoluciones 242 y 338 de las Naciones Unidas y en los acuerdos de Madrid y Oslo.
De todos modos, la funcionaria del AJC destacó que el “efecto dominó” está limitado a un sector de Sudamérica, “y no creo que Colombia, Perú, México o Centroamérica -fuera de Costa Rica, que había reconocido al Estado palestino con anterioridad- vayan a tomar una decisión en ese sentido porque la lógica no tiene que ver sólo con lo que está ocurriendo en Medio Oriente, sino que es regional”.
“Tiene que ver con un Brasil que cada vez está pugnando más por ser una potencial internacional y definir una política exterior independiente de la (norte) americana -explicó-; lo vimos en la cuestión con Irán, con (el infructuoso intento de producir energía nuclear en) Turquía, o cuando hace una semana, el presidente Lula (Luiz Inácio da Silva) dijo que no podrá haber paz en Medio Oriente mientras Estados Unidos esté involucrado en el conflicto.”
Siegel-Vann afirmó que el gigante del Sur “no ha tenido una situación de guerra y no puede comprender realmente el modo de pensar e interactuar que se da en una región tan violenta como la Mesoriental, en la cual la fuerza siempre ha sido un elemento de negociación”.
A la decisión estratégica e interesada de Brasil se sumaron la Argentina, por “la muy estrecha e interdependiente relación” que tiene con su vecino del Nordeste, y “el resto del Mercosur”, hasta ahora al nivel de un anticipo a futuro.
Por otra parte, la directora del AJC aseguró que “no me sorprende en lo más mínimo” el reconocimiento de un inexistente Estado palestino por parte de Ecuador y Bolivia porque “son parte del ALBA”, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América impulsada por el presidente venezolano, Hugo Chávez, quien no hizo lo propio porque ya lo había hecho años atrás.
“Bolivia no tiene relaciones con Israel, y probablemente haya habido una presión local sobre Ecuador, donde hay una comunidad árabe muy activa”, conjeturó.
En otro sentido, Siegel-Vann como “muy interesante” y “un caso único” el de Chile, que “no ha tomado una postura” al respecto pese a que “tiene todos los elementos para hacer ebullición”, como una “comunidad palestina tan activa, numerosa e influyente” o “la serie de declaraciones del senador (del Partido por la Democracia Eugenio) Tuma”, de origen palestino, contra Israel, la dirigencia comunitaria de ese país y el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, que es judío.
De todos modos, “creemos que eventualmente tendrá que tomar” una decisión sobre el reconocimiento o no de un inexistente Estado palestino.
La funcionaria de origen mexicano consideró que el de Medio Oriente “era un conflicto bastante alejado de la conciencia latinoamericana, fuera de ciertos grupos” involucrados de algún modo en él, pero “hace varios años estamos viendo que, de repente, están tomando posturas poblaciones que no se habían manifestado” antes sobre el particular.
“Ello ha provocado una confrontación con las comunidades judías locales, que para nosotros es muy preocupante y tiene que ver con la importación del conflicto en la zona, que se inició con Venezuela y su relación con Irán y países árabes y el hecho de tener cada vez más presente en la región” a esa república islámica, agregó.
De todos modos, “la mayoría de la gente no entiende bien lo que está pasando en Medio Oriente y muchas veces traslada la realidad regional, a pesar de que tienen una dinámica completamente diferente”, amplió la directora del Instituto Latino y Latinoamericano del Comité Judío Estadounidense.
Respecto de las declaraciones del virtual canciller palestino, Riad al-Malki, quien anticipó que Perú próximamente reconocería al inexistente Estado, Siegel-Vann indicó que “hemos estado en contacto con la comunidad y las autoridades peruanas y no hay indicador alguno de que ello sucederá”.
“Me llamaría la atención que Alan García tomase una decisión de esa naturaleza (porque) siempre tuvo una gran simpatía por Israel, con una relación muy transparente”.
A modo de ejemplo, la directora del Instituto Latino y Latinoamericano del AJC relató que “fue el único presidente de la región que abrió el palacio presidencial a una recepción por los 60 años del Estado de Israel”, tal como "nos lo había prometido a David Harris (director ejecutivo de la entidad) y a mí cuando, hace dos años, estuvimos con él y líderes de la comunidad judía de Perú en un encuentro de cómo una hora".
En otro sentido, la funcionaria expresó su preocupación ante la posibilidad de que, en ocasión de la tercera cumbre de países árabes y sudamericanos, a realizarse en febrero, en Perú, “los países se retroalimenten” en una retórica pro palestina que incluya el reconocimiento de un inexistente Estado por parte de aquellos que aún no lo han hecho.
Si bien “sus metas son de intercambio comercial y cultural, en las cumbres desarrolladas en Brasil y la Argentina se aprovechó para tratar de empujar ciertas agendas y hubo alusiones” al conflicto de Medio Oriente, aunque no tan graves como se esperaba.
En razón de ello, el Comité Judío Estadounidense le envió “una carta al presidente García, en la cual le pedimos que no se politice el encuentro”.
“No sé si el hecho de ser el anfitrión será para él una presión” suficiente como para modificar su pensamiento y manifestarse a favor de un inexistente Estado palestino.
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