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Por Lior Haiat*

La Cerca de Seguridad: Una consecuencia directa del terrorismo palestino.
Por Lior Haiat*

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Desde el inicio de la construcción de la «Cerca de Seguridad», se hicieron críticas y comparaciones con el » Muro de Berlín» y la «Gran Muralla China». En casos extremos la confrontaron con las medidas de defensa que tomó el Gobierno israelí con relación al apartheid y otros regímenes oscurantistas. Los que así opinan pierden de vista que la cerca es una consecuencia directa de la ola de atentados suicidas y de la política palestina que ignora e incentiva el terrorismo.

Desde septiembre de 2000, con el inicio de la llamada «Segunda Intifada», murieron 935 israelíes en ataques terroristas y más de 6000 resultaron heridos (más del 70 por ciento civiles). La peor amenaza a Israel son los atentados suicidas que, a pesar de representar menos del uno por ciento del total de los ataques, causan alrededor del 50 por ciento de las víctimas.

Se sabe que, en el caso de las vidas humanas no hay vuelta atrás pero, en el trazado de la cerca, es posible de ser modificada razón por la cual, los argumentos de que Israel anexa territorios, carecen de fundamento. Además, no cambia el status jurídico de la tierra sobre la cual se está construyendo y no determina límites ni políticos ni geográficos sabiendo que, las fronteras entre el Estado de Israel y el futuro Estado Palestino, sólo podrán ser determinadas en negociaciones entre ambas partes.

También el uso de la palabra «muro», en lugar de «cerca» evidencia una clara intención de desvirtuar los hechos. Solamente el 5 por ciento del recorrido, que tendrá más de 600 kilómetros, es de concreto y tiene el objetivo de evitar los disparos a los que, diariamente, son sometidos los conductores de vehículos que transitan por las rutas que pasan a su lado.

El 8 de diciembre de 2003, la 1° Sesión Especial de Emergencia de la Asamblea General de Naciones Unidas, requirió una opinión consultiva a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) sobre las consecuencias legales de la construcción, por parte de Israel, de un «muro» en «territorio palestino ocupado». La Corte pidió – a los estados interesados, junto con ciertas organizaciones internacionales y «Palestina»- hacer una presentación sobre su parecer en esta cuestión.

Israel – al igual que muchos estados- considera que la Corte no es el foro de discusión para tratar ese tema. Entre los argumentos israelíes dos resultan fundamentales y son los referidos al requerimiento de una Opinión Consultiva por parte de Naciones Unidas (la misma Institución que mantiene silencio total sobre el terrorismo palestino, razón fundamental de la cerca) sobre su legalidad y el daño que puede llegar a causar a la denominada «Hoja de Ruta». Y, más inconcebible, es que el pedido no haga referencia alguna a la brutal realidad del terrorismo que enfrenta diariamente Israel.

De hecho, al momento de transmitir la presentación oficial de Israel a la CIJ, Jerusalén sufrió otros dos ataques terroristas. Si la cerca hubiese estado construida en ese sector, la muerte de esas personas hubiese podido ser evitada.

Fanny Haim, esposa de uno de los fallecidos en el último atentado (8 de febrero en Jerusalén), escribió con motivo del debate en La Haya al diario Yediot Aharonot (23 de febrero, 2004) «No soy política. Recurro a ustedes como alguien que perdió a su esposo; una mujer cuyo corazón fue silenciado y una mujer cuya tragedia pudo haberse prevenido con la cerca de seguridad. Hoy la gente ingresará a la sala. Hablarán y acusarán. Gente de luto llegará hoy, a mi hogar, y seré incapaz de entender y no tengo consuelo. Esta noche, ustedes irán a sus hogares. Besarán a sus esposas. Abrazarán a sus hijos. Y yo estaré sola. Es verdad; la política es algo lejano para mí. Pero ahora, mientras el dolor es demasiado cercano, creo que adquirí, con integridad y lágrimas, el derecho a dirigirme hacia ustedes y decirles: Si hubiera habido una cerca, a lo largo de toda la frontera israelí, es posible que yo, al igual que lo hacen ustedes, hubiera podido besar a mi marido esta noche. No juzguen a mi país. No le prohíban evitar que más personas pasen a revistar la categoría de víctimas. Hoy, estoy sepultando a mi esposo. No sepulten ustedes a la Justicia.»

Es fundamental recordar que la cerca es efectiva y que, desde su construcción, el número de atentados, y como consecuencia directa el de muertes, cayó un 50 por ciento.

Es derecho y obligación de cada Gobierno garantizar la vida de sus ciudadanos. Ante la amenaza cotidiana del terrorismo que padece Israel, no existe otra manera de defenderse que no implique una separación física entre los centros terroristas y las ciudades israelíes.

A nadie le gusta construir divisiones. Tampoco a Israel. Pasadas las causas que provocaron su construcción, su permanencia carecerá de sentido.

Lior Haiat es Agregado Cultural de la Emb de Israel en Buenos AIres

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