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Empresas israelíes cierran en Turquía en plena escalada de tensiones diplomáticas

Por M S
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El embargo comercial, las tensiones diplomáticas y el clima político en Turquía empujan a empresas israelíes a reducir o abandonar sus operaciones en el país.

Itongadol/Agencia AJN.- La empresa israelí de sanitarios Hamat decidió la semana pasada cerrar las operaciones de MCP, su subsidiaria turca en Izmir, debido a las dificultades para comercializar sus productos en el mercado local y en otros mercados fuera de Israel. El cierre de la empresa, que producía sanitarios cerámicos, es otro paso en un proceso continuo en el que el Estado judío se está desconectando gradualmente de la industria turca.

La medida era esperada dado el estricto enfoque comercial antiisraelí de Ankara, pero desde una perspectiva empresarial es una oportunidad perdida. La industria turca es un motor importante de la economía israelí, y tras una desaceleración del crecimiento de la producción industrial del 1,61% al 0,38%, el año pasado hubo un nuevo salto al 2,58%. Esta recuperación impulsó la producción turca de 262.000 millones de dólares en 2024 a 273.400 millones en 2025.

La decisión de Hamat deja la presencia de activos empresariales de propiedad israelí en Turquía aún más limitada, hasta el punto de volverse insignificante. Debido a la tendencia actual, parece que, así como la economía ya se acostumbró a relaciones comerciales mínimas con Turquía, una situación similar caracterizará ahora la actividad económica directa en el país.

La Dra. Galia Lindenstrauss, investigadora principal del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional israelí (INSS), señaló que, a diferencia de las importaciones desde Turquía a Israel, que aún se realizan a escala limitada a través de terceros países, las exportaciones israelíes a Turquía se detuvieron por completo. A su vez, detalló que “las empresas israelíes que operaban en Turquía también están teniendo dificultades, como se evidencia en el cierre de las operaciones de Hamat en Turquía”.

Un panorama empresarial complejo, en medio de tensiones políticas

Israel cerró 2025 con importaciones de bienes desde Turquía por un total de 924,1 millones de dólares, frente a unos 2.000 millones en 2024, mientras que las exportaciones cayeron de 598,6 millones a solo 10,9 millones. La brecha dramática se debe a la decisión del presidente turco Recep Tayyip Erdogan en mayo de 2024 de imponer un embargo comercial total a Israel, una medida sin precedentes en las relaciones entre ambos países, revelada en su momento por Globes.

A pesar de las tensiones, la empresa israelí de irrigación Netafim continúa manteniendo operaciones en Turquía. La propiedad de la empresa está dividida entre la mexicana Orbia Corp., que posee el 80%, y el kibutz Hatzerim, que posee el 20%. La planta turca de la empresa es responsable de la producción y comercialización de productos de riego y apoyo agrícola para Turquía misma, y no para exportación. Otra empresa israelí que sigue operando en el país como parte de su despliegue global es ICL (antes Israel Chemicals). La empresa opera 38 plantas de producción en 13 países, incluidos Reino Unido, Brasil, China, Australia y Turquía. La planta Rotem, ubicada en la ciudad de Bandirma, produce fosfato de calcio y materiales de limpieza industrial, según ICL.

Teva Pharmaceuticals también incluye el mercado turco como parte de sus operaciones internacionales. La sede turca de la empresa está en Estambul, que es el centro de sus actividades comerciales de marketing de medicamentos en el país, junto con colaboraciones con organizaciones locales para mejorar el acceso a la atención médica.

El mercado turco presenta un amplio potencial comercial para empresas israelíes de múltiples sectores, en parte debido al tamaño de su población de 87,9 millones de habitantes.

En contraste, la Central Bottling Company (Coca Cola), una gran empresa privada que en el pasado operaba en Turquía, no tiene activos allí desde hace unos dos años.

Antes de la crisis de la flotilla de Gaza de 2010, la empresa adquirió Tuborg Turquía, el segundo mayor productor de cerveza del país en ese momento, que tenía una cuota de mercado del 35%, por 80 millones de dólares. Sin embargo, durante la guerra, la empresa completó la desinversión de sus activos en Turquía.

Exploraciones para reducir las tensiones

Un alto empresario israelí, que aún trabaja con Turquía a gran escala a nivel mundial, expresó a Globes bajo condición de anonimato que nada cambiará hasta que haya un enfoque distinto por parte del gobierno en Ankara hacia Jerusalem: “Desde la perspectiva de los turcos, hay distintas exploraciones para reducir las tensiones y encontrar un cierto punto en común con Israel. Sin embargo, hasta que haya resultados distintos en las elecciones, no habrá cambios’’.

‘‘En la raíz del problema hay un tema personal entre Erdogan y Netanyahu. ¿Un nuevo liderazgo israelí sería más cooperativo diplomáticamente con Turquía? Es posible. El objetivo turco es obtener mejor acceso a la actividad en la Franja de Gaza”, agregó.

Si bien todavía se pueden encontrar productos fabricados en Turquía en los estantes israelíes, como el queso de la marca Uludağ o el helado Alpedo, las importaciones de alimentos desde el país nunca fueron un sector principal. En cambio, en otros sectores se produjo un cambio drástico, e Israel, que en el pasado dependía significativamente del estatus de Turquía como potencia textil internacional, se retiró casi por completo de allí. En la actualidad, la presencia israelí en este ámbito es prácticamente nula y se limita a una única fábrica de medias de Delta Galilee.

Vínculos de larga data con comerciantes

La conclusión es que las empresas israelíes que siguen activas en Turquía se exponen a riesgos que se vuelven cada vez más graves cuanto más grande y conocida es la empresa. Una ilustración clara de esto ocurrió el pasado agosto, cuando Turquía decidió bloquear barcos de ZIM, influenciada por protestas prolongadas e incluso intentos de sabotaje en los puertos turcos donde operaba la empresa.

Estas protestas no se limitaron solo a ZIM, sino también a empresas israelíes. La compañía petrolera estatal de Azerbaiyán, SOCAR, también enfrentó protestas inusuales debido a sus extensas actividades en Turquía y su continuo suministro de petróleo a Israel durante la guerra. Los manifestantes evitaron señalar al presidente Erdogan, a pesar de que el petróleo se transporta a Israel a través de Turquía mediante el oleoducto Bakú-Tiflis-Ceyhan y desde allí se carga en buques en el puerto turco de Ceyhan.

“En términos de la disposición de los comerciantes turcos a seguir comerciando con israelíes, hay que recordar que algunos de estos vínculos son de larga data y de gran beneficio mutuo. El hecho de que Israel y Turquía sean en muchos sentidos economías complementarias y la corta distancia entre los países hace que los costos de envío sean mínimos, lo que es una ventaja difícil de abandonar. La preocupación es una reacción negativa de la opinión pública turca, pero mientras pueda hacerse de forma discreta, especialmente si se trata de empresas sin alto perfil mediático y a través de terceros países, todavía hay motivación para continuar los vínculos económicos”, concluyó la Dra. Lindenstrauss.

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