El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ordenó al ministro de justicia, Yaakov Ne`eman, que reescriba su enmienda propuesta del Acto de Ciudadanía para que el juramento de lealtad sugerido se aplique a los judíos que buscan la ciudadanía israelí también bajo la Ley de Retorno.
La enmienda original, que dice que aquellos que buscan la nacionalización israelí deben jurar alianza al “estado judío y democrático de Israel” en vez de simplemente al Estado de Israel, causó un alboroto político y público y fue criticado de discriminatorio y racista.
“Esperamos que quien quiera convertirse en un ciudadano israelí reconozca a Israel como una nación judía y democrática. Hay un amplio consenso entre el público israelí como a la naturaleza judía y democrática del país, y esto no es una casualidad”, expresó Netanyahu ayer.
“El Estado de Israel no fue establecido como cualquier otro país, fue fundado como la nación soberana del pueblo judío en su tierra histórica, y como un estado democrático, donde sus ciudadanos, judíos o no judíos, disfrutan su completa igualdad civil”, agregó.
El ministro de Asuntos de Minorías, Avishay Braverman, dijo que el cambio ordenado por Netanyahu no ayudará a minimizar el daño causado por la ley, si esta se aprueba.
“La enmienda que requiere que los judíos que regresan a Israel juren alianza al estado judío y democrático no arregla el daño de la imagen internacional de Israel y no reparará el daño de las relaciones judío-árabes”, destacó.
El miembro de Knesset, Ahmad Tibi, dijo ayer que la instrucción de Netanyahu no significaba nada ya que la enmienda era “una mala idea desde el comienzo”.
“No tiene lugar en esto y la versión de Lieberman, y no hay razón para competir con su fascismo. Forzar la identidad de árabes y judíos es completamente redundante”, dijo.
El jefe de Balad, Jamal Zahlka, agregó que la modificación propuesta “no cambia nada”. La ley, dijo, “sigue siendo racista porque demanda que los palestinos se degraden al jurar alianza al estado judío”.
“Obviamente, la mayoría de los países no tienen problema en tomar el juramento, pero si otro país forzara a los judíos a jurar alianza a una ideología cristiana o musulmana, serían acusados de antisemitas”, finalizó.
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