«La paz y la seguridad sólo podrán conseguirse con un acuerdo negociado, justo y basado en el derecho internacional», dijo Chirac en la rueda de prensa conjunta ofrecida al término de su encuentro con Katsav, que inició hoy una visita de cinco días en Francia.
La situación en Oriente Medio, en la que las posiciones de ambos países chocan frontalmente, y la lucha contra el antisemitismo, en la que los dos jefes de Estado sí coincidieron plenamente, marcaron el primer acto de Katsav en Francia, cuyo viaje es considerado un «símbolo» de la voluntad común de volver a encauzar unas relaciones que han pasado por dificultades en los últimos años.
Así, Chirac reiteró a Katsav que sólo la creación «al lado de Israel de un Estado palestino viable» solucionará el conflicto, que de lo contrario «se prolongará indefinidamente», y abogó por la reanudación de las negociaciones con Siria y Líbano para lograr «una verdadera paz» en la región.
Israel ha pagado un «pesado y cruel tributo» con «la barbarie del terrorismo», que Chirac condenó sin reservas, y tiene «el derecho a defenderse», pero «la seguridad sólo vendrá de la mano de la paz», advirtió el líder francés.
En ese sentido, reafirmó la necesidad de aplicar «sin retraso» la «Hoja de Ruta», el estancado plan de paz elaborado por EEUU, la UE, la ONU y Rusia, y recordó que las dos partes lo habían aceptado.
Katsav, mucho menos sonriente y más circunspecto que Chirac, consideró que «la raíz del problema no es la fórmula de la paz», ya que «el foso que nos separa de los palestinos es más estrecho que nunca» y todo dependerá de «la batalla que hay en la sociedad palestina entre las fuerzas constructivas y las destructoras».
«El proceso de paz dependerá de quien gane»: si la victoria es de los moderados «habrá negociación», si no, será imposible, dijo, además de resaltar que «Israel no puede negociar con cuatro o cinco autoridades a la vez».
Katsav también aludió a la «Hoja de Ruta» -«no está anulada, sólo detenida»- y al muro que el Gobierno de Ariel Sharón construye en Cisjordania.
«Israel no quiere tales medidas de seguridad, pero las necesitamos», sentenció el presidente israelí, cuyas funciones son esencialmente honoríficas.
Preguntado sobre la decisión de Israel de boicotear el examen del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya sobre el muro, Katsav insistió en que esa institución «no está habilitada» para ello y que su veredicto «sentaría un precedente peligroso»: «sólo la negociación política resolverá el problema».
«Los que asesinan a los niños y a las personas en autobuses y restaurantes son los que deberían sentarse ante la justicia», añadió, mientras cientos de personas protestaban en París contra el «muro de anexión» israelí.
«Abajo el muro, abajo la ocupación», «Estado de Israel, Estado criminal» o «alto al terrorismo de Estado», corearon los manifestantes, convocados por una quincena de partidos políticos y asociaciones.
Pidieron a Chirac, quien ha declarado que el muro atenta contra el derecho internacional, que exija a Katsav su destrucción.
En lo que sí coincidieron plenamente Chirac y Katsav fue en la necesidad de combatir los actos antisemitas, que aumentaron en Francia con la segunda intifada pero han bajado casi un 40% en 2003.
Chirac reiteró su «total determinación» a combatir «todas las formas de racismo y antisemitismo, desde la injuria a la agresión» y afirmó que el antisemitismo «ataca directamente los principios de la República» y que «cuando se ataca a un judío en Francia, se ataca a todo el país».
Katsav agradeció en el nombre del Estado de Israel los esfuerzos franceses «en este doloroso asunto» y quiso también mostrar un agradecimiento personal a Chirac, a quien invitó a visitar Israel, propuesta que el mandatario francés acogió con «placer».
Los dos volvieron a encontrarse poco después en la cena de gala ofrecida por Chirac a su colega, que mañana inicia la parte económica de su visita, destinada principalmente a reforzar la colaboración económica, científica y cultural entre los dos países.
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