El Asesor de Seguridad Nacional, Guiora Eiland, presentará mañana lunes los detalles de ese plan, que incluye una retirada unilateral israelí de parte de los territorios ocupados de Gaza y Cisjordania «hasta que los palestinos se avengan a negociar la paz», según Sharón.
El primer ministro israelí espera conseguir el respaldo del presidente de los EEUU, George W.Bush, promotor del plan de paz del Cuarteto de Madrid, la «Hoja de ruta», cuya aplicación está bloqueada desde hace varios meses.
El diario Haaretz revela hoy que el polémico «muro de seguridad» que Israel levanta en Cisjordania será modificado para satisfacer a EEUU, de modo que no dejará cercadas localidades palestinas de Cisjordania, y se acercará a la línea del armisticio de 1949, la así llamada «línea verde» que divide entre ese territorio e Israel.
El director de la oficina de Sharón, Dov Weisglas, confió recientemente a expertos en asuntos de Oriente Medio que el cambio en el trazado de esa barrera -cuya extensión iba a ser de 700 kilómetros- permitirá acortarla en 100 kilómetros, informa el matutino de Tel Aviv.
La decisión de modificar el trazado de ese obstáculo, construido con alambradas dotadas con sensores electrónicos en las zonas rurales y con bloques de hormigón en las urbes, «para impedir la infiltración de terroristas», se debe a presiones de Estados Unidos, el principal aliado de Israel.
Hasta la fecha se han levantado alrededor unos 170 kilómetros de la obra, una decisión unilateral del Gobierno israelí que afectará a 875.000 palestinos, en cuyas tierras se erige, según un informe dado a conocer esta semana por Betselem, el Centro Israelí de Información sobre los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados.
El nuevo trazado del muro «acortado» será presentado esta próxima semana por Sharón a tres visitantes de estadounidenses, Elliot Abrams y Steve Hadley, del Consejo de Seguridad Nacional, y al subsecretario de Estado para Oriente Medio, William Burns.
Los funcionarios norteamericanos serán informados por Sharón, quien tiene previsto viajar a Washington a principios de marzo próximo, acerca de su plan unilateral de «desconexión» de unos 3,5 millones de palestinos que viven en Cisjordania y Gaza.
El plan, cuyos principios ha divulgado Sharón, despierta confusión e impresiones contradictorias en medios políticos de Israel pues se desconocen aún sus detalles, e incertidumbre entre los palestinos porque si bien recibe con beneplácito una evacuación de sus territorios, la retirada será sólo parcial y no negociada.
En Washington se teme que la «desconexión» unilateral de gran parte de la franja de Gaza y de parte de Cisjordania, sin un acuerdo previo que encuadre el futuro de la seguridad y el administrativo con una endeble Autoridad Nacional Palestina (ANP), puede precipitar el caos en los territorios que Israel ocupó en la guerra de 1967, según analistas locales.
El plan de Sharón, que también incluye la evacuación de 17 de 21 asentamientos judíos de la franja de Gaza, y de algunos entre los 140 de Cisjordania, prevé la retirada militar en este último territorio hasta una «línea de seguridad». Se ignora si esta línea coincidirá con la de la «valla de seguridad».
El ministro palestino sin cartera, Fares Kadura, declaró hoy que, «en principio, la evacuación de asentamientos y de territorios palestinos es muy importante, pero si (Sharón) traslada los asentamientos de Gaza a Cisjordania, como se dice, será un salto por el aire que no conducirá a nada…¿Por qué no negociar todo esto?».
Israel ya prometió que continuará proporcionando a la ANP y a la población palestina los servicios básicos que presta actualmente, como la provisión de agua potable, electricidad, gasolina, materias primas, y los que sirven a sus importaciones y exportaciones.
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