.- En plena crisis prebélica con Irak, el presidente de EEUU, George W. Bush, y el primer ministro británico, Tony Blair, convocaron a la prensa para recordar que siguen comprometidos con la paz en Oriente Próximo y con la construcción de un Estado palestino. Ambos marcaron el nombramiento del primer ministro palestino como un nuevo punto de partida.
Primero Bush -a las 16.00-, y luego Tony Blair -a las 17.00- devolvieron la atención pública a Oriente Próximo, aprovechando el nombramiento del nuevo primer ministro palestino, Mahmud Abás.
Una vez que éste ocupe su puesto, Londres y Washington se comprometieron a entregar a palestinos e israelíes el «mapa de rutas» auspiciado por el denominado ‘Cuarteto’ (Estados Unidos, Unión Europea, Rusia y Naciones Unidas). Esto es la secuencia de movimientos que ambas partes tendrán que dar hacia la construcción el estado palestino, auspiciada por el denominado ‘Cuarteto’ (Estados Unidos, Unión Europea, Rusia y Naciones Unidas).
Blair llegó a comprometerse a haber encontrado una solución pacífica al conflicto para 2005.
Bush fijó las condiciones de este compromiso:
A Mahmud Abás le pide que demuestre una «autoridad real» sobre su pueblo y que realice reformas internas en la Autoridad Nacional Palestina (ANP). De ello, según Bush, depende directamente la «consolidación de un camino hacia la paz».
A su vez, Israel debe «poner fin a los asentamientos» en los territorios ocupados de Gaza y Cisjordania y adoptar «medidas concretas para apoyar la creación de un Estado palestino viable y creíble», explicó
«Ambas partes deben emprender ese camino, paso a paso, y Estados Unidos será un socio activo de cada parte que busque una paz auténtica», agregó.
Los estados árabes, añadió, «deben oponerse al terrorismo, apoyar la creación de una Palestina pacífica y democrática y declarar de modo tajante que convivirán en paz con Israel».
Nada sobre Irak
Sin duda, el presidente estadounidense, el primero en comparecer públicamente, sorprendíó a todos los medios de comunicación que esperaban haber sido convocados para escuchar alguna novedad en el desarrollo, un tanto enquistado, de la crisis con Irak en Naciones Unidas.
Habló durante cinco minutos del nuevo primer ministro palestino y del compromiso estadounidense con la paz en Oriente Próximo; se dio media vuelta y se fue, dejando con la palabra en la boca a los periodistas. Lo acompañaba el secretario de Estado, Colin Powell, lo que hacía más previsible algún anuncio sobre Irak.
Para algunos, ha supuesto un intento de Washington de desviar la atención del tema que más inquieta a los medios de comnicación y a la opinión pública, justo en el momento en el que debe decidirse el ataque a Irak.
Para otros, Bush ha querido demostrar que sigue pendiente del principal conflicto de Oriente Medio, fiel a su papel de garante de la paz mundial.
Blair lo dijo claramente: «Tenemos razón en centrarnos en (el presidente iraquí) Sadam Husein y sus armas de destrucción masiva, pero debemos poner el mismo interés en la gente que está viendo devastada su vida por la falta de progreso en el proceso de paz para Oriente Medio».Fte El Mundo

