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El rabino Alejandro Avruj, de la comunidad NCI Emmanuel reflexionó sobre la festividad: “Nos invita por un lado a divertirnos, a celebrar y a la vez hay que entender para no confundirnos cuál es el verdadero sentido sincero de la felicidad. Cuando uno comienza a estudiar canaliza los preceptos centrales, entiende mejor el mensaje central de la alegría. “No hay que olvidar bailar y gritar bien fuerte para borrar el nombre y la memoria de Amán el maldito, ministro del rey Asuero que ordenó aniquilar al pueblo judío”.
Entre los cuatro preceptos de Purim están: la lectura del rollo de Ester, el banquete festivo, los regalos para los más pobres y el envío de comida. “De esto se desprende que la mitad de ellos está relacionado con la Tzedaka, la justicia social. Lo que es decir que la verdadera felicidad no la encontramos en nosotros con la sonrisa en la boca y la matraca en mano por el festejo, sino la verdadera felicidad es cuando vemos a otro que no está feliz y gracias a nuestra acción lo hacemos feliz con un abrazo, un plato de comida, una palabra o un trabajo”, dijo Avruj en relación al verdadero sentido de esta fiesta.
En un año convulsionado el rabino Avruj dijo que “no debemos quedarnos sólo en el baile, sino encontrar la felicidad en ayudar al otro y transformarnos en una sociedad feliz”.
Por su parte, Pinjas Sudri, director del centro de estudios “Or Sinai”, comentó que el libro de Ester es el único de los 24 que componen la Biblia en el que no aparece el nombre de Dios, sin embargo, se diferencia de los demás por la claridad. La presencia de la divinidad está omnipresente en la salvación, en la esencia del judío”, dijo y añadió “Purim nos da la posibilidad de alegrarnos a través de la unión.”
El rabino Rubén Saferstein, director comunitario de la comunidad Dor Jadash, se sumó a reflexionar sobre la fiesta que se inicia hoy con la salida de la primera estrella, según el religioso, Purim es decir “aquí estamos con mucho entusiasmo, disfrutando en cada momento” y coincidió con Avruj en que cuando más se profundiza “se puede estar cerca de todos y hacer hincapié en la solidaridad y tzedaká”.
Gabriel Pritzker, el seminarista de la comunidad Dor Jadash, hizo un paralelismo entre Hamán y Amalek, el pueblo que atacó por la espalda en el desierto a los judíos. “Los hechos transcurren en Persia que es Irán y allí tanto en el pasado como hoy se quiso y se quiere exterminar al pueblo judío”.
“El Hamán moderno se llama hoy Luis D´Elía quien calificó a Israel de “estado genocida” y se reunió con el presidente iraní quien varias veces llamó a borrar a Israel del mapa”, culminó Pritzker.
AD-SJS

