En 1997, previa iniciativa del entonces premier israelí Shimon Peres y la aprobación del Presidente de Estados Unidos Bill Clinton, fue seleccionado como el primer israelí que sería convertido en astronauta, para lo cual comenzó a entrenarse un año después.
Como hijo de una sobreviviente del campamento de exterminio nazi Auschwitz en la II Guerra Mundial, Ramon quiso destacar ese simbolismo también durante su vuelo espacial.
Llevó consigo un pequeño dibujo de Peter Gintz, un niño judío de 14 años asesinado por los nazis, y un diminuto libro de Torá -el Pentateuco, los primeros cinco libros de la Biblia- que había pertenecido a otro niño judío que no logró salvarse del Holocausto.

