El espaldarazo que Arafat concedió a Husein durante ese conflicto es considerado por muchos observadores como uno de los mayores errores de su carrera política.
«La ANP hace lo que puede para parar la guerra contra Irak», declaró Amru.
Amru considera que «una guerra en Irak significaría un enorme retroceso para toda la zona», y advirtió del impacto que podría tener entre los palestinos.
«La población palestina tiene miedo de las medidas que pueda tomar la derecha israelí contra ellos», señaló.
Agregó que «los palestinos no pueden hacer nada para prepararse para los efectos de la guerra ya que en estos momentos viven una situación desesperante sin equivalente en ningún otro lugar del mundo».
Por su parte, Nabil Shaat, ministro de Planificación y Cooperación Internacional de la ANP, justificó la actitud de Arafat durante la Guerra del Golfo y rechazó que el veterano líder palestino apoyase a Sadam.
«En 1991, Arafat intentó actuar como mediador, pero está vez, obviamente, no le será posible cumplir esa función», afirmó.
«La ANP apoya la resolución de Consejo de Seguridad de la ONU y EEUU debe respetar su decisión en todo momento», manifestó.
Y es que los mismos palestinos son «víctimas de la guerra y de la histeria israelí»,afirmó Shaat.
«Estamos muy preocupados por los efectos que una guerra pueda tener en la población iraquí, palestina y árabe en general», manifestó.
Mientras, Isam Yunis, un activista de derechos humanos residente en la franja de Gaza, confía en que no habrá guerra y que «EEUU e Irak podrán resolver sus diferencias por medio de negociaciones», pues considera que «Irak está dispuesto a hacer concesiones».
No obstante, afirmó que «lo único que está claro es que una guerra contra Irak tendrá efectos dañinos para los palestinos».
«El apoyo del pueblo palestino hacia Irak está condicionado no tanto por las ayudas monetarias que Sadam Husein distribuye entre los palestinos y su solidaridad con la Intifada, sino porque ambos pueblos se consideran víctimas de EEUU», explicó.
A pesar de que varios estados del Golfo ya proporcionan ayuda a EEUU, Yunis opinó que Washington no podrá crear una coalición entre los países árabes como la que consiguió en 1991.
«EEUU no está interesado tanto en Husein como en crear un nuevo orden en toda la zona», concluyó.
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