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The New York Times

Una región donde las voces extremistas acallan a las moderadas
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Hace unos meses, los representantes de cada facción política libanesa se reunieron en el centro de Beirut para debatir sobre las cuestiones que las dividían, incluyendo cómo y cuándo desarmar al grupo terrorista Hezbollah.

Dispuesto a conservar las armas, Hezbollah frustró ese debate al cruzar a territorio de Israel, matar y secuestrar a soldados israelíes y provocar una feroz represalia israelí que mantiene a todo el Líbano a la defensiva.

«Es extraño que un hombre que representa a una facción, Hassan Nasrallah, tenga de rehén a toda la población libanesa», señaló Elie Fawaz, un analista político libanés crítico de Hezbollah, refiriéndose al líder de ese grupo.

Con tres soldados israelíes secuestrados -uno en Gaza y dos en el Líbano- y con la decisión israelí de lanzar una intensa represalia militar, queda ahora menos espacio en Medio Oriente para las voces moderadas, las voces de la paz, según observadores políticos y funcionarios de gobierno y de seguridad de Siria, Jordania, y Egipto.

El curso de acción política de la región es en gran medida establecido por los extremistas, con masas arrebatadas por la ira y la venganza. «Están muy contentos», expresó Marwan Shahadeh, un investigador en Ammán, Jordania, refiriéndose a los grupos en favor de la guerra contra Israel.

El mismo proceso ocurre en el caso de los gobiernos. Los líderes de Egipto y de Jordania, los únicos dos países árabes que firmaron tratados de paz con Israel, afrontan una creciente hostilidad en los medios de prensa y en sus propias calles, mientras que Irán y Siria, que se oponen con firmeza a la paz con Israel, han visto crecer su credibilidad en el aumento de las manifestaciones en las calles.

Los funcionarios egipcios y jordanos incrementaron las medidas de seguridad internas. En Egipto, las autoridades resolvieron censurar a los medios de prensa e impedir las manifestaciones callejeras. En Jordania presionaron a miembros del Frente de Acción Islámica, brazo político de la Hermandad Musulmana, para que disciplinen a los militantes más jóvenes.

«Están en una situación sumamente embarazosa», comentó el ex primer ministro jordano Taher al-Masry refiriéndose a Jordania y a Egipto.

«Los dos países -añadió- firmaron tratados de paz, pero firmar y respetar la paz con Israel no es lo mismo que dejar que los israelíes hagan lo que les plazca porque firmamos la paz con ellos. Pienso que un gran peso recae sobre ambos países para que hagan algo. No sé qué, pero algo».

El impulso regional respalda a los partidarios de la línea dura. En los diarios y la TV, ciertos comentaristas embistieron contra Egipto y Jordania por tratar de negociar una solución pacífica entre el grupo Hamas e Israel. El presidente palestino, Mahmoud Abbas, que tenía previsto llamar a un referéndum para votar en favor o en contra de la solución de dos Estados, es cada vez más silenciado.

Otros intereses

Incluso la conducción de Hamas en Gaza, que había tratado de generar un consenso con otras facciones palestinas, se vio silenciada por sus miembros más extremistas. Aunque los acontecimientos recientes parecen haber beneficiado los intereses de Hezbollah, existe la profunda sensación de que la decisión de emprender esa acción fue guiada por los intereses de Irán.

Las principales potencias mundiales, incluyendo a Rusia y China, coincidieron esta semana en arrastrar nuevamente a Irán hasta el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas por lo que, según dijeron, pareció ser su resistencia a negociar de buena fe sobre los esfuerzos para interrumpir su enriquecimiento de uranio.

«[Irán] tiene muchos intereses, estratégicamente, en el secuestro, a la luz de su actual posición, que es muy incómoda en lo que respecta a su capacidad nuclear», indicó Jonathan Fighel, del Instituto de Política Internacional para el Antiterrorismo.

Quienes más se benefician con el estallido de las bombas y el derramamiento de sangre son los grupos que quieren ver la proliferación del extremismo en toda la región.

Hoy, esos grupos -desde Hamas a Hezbollah y a la Hermandad Musulmana- tratan de aprovechar los acontecimientos en el Líbano y la Franja de Gaza para ganar apoyo. En su sitio de Internet, la Hermandad Musulmana destacó: «Hezbollah, con sus modestos recursos militares comparados con la capacidad de los ejércitos nacionales, pudo lograr lo que varios gobiernos árabes no hicieron, mientras prefirieron callar acerca de la matanza de nuestros hermanos en Palestina».

Por Michael Slackman
De The New York Times

Traducción de Luis Hugo Pressenda
La Nacion

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