El martes la colectividad judeo-argentina recordará otro aniversario del atentado a la AMIA, y por eso la palabra Hezbollah sensibiliza más a estas horas. Miles de familias con parientes en Israel, sobre todo al norte limítrofe con el Líbano, se comunican a diario por teléfono, chateo o correo electrónico para saber de su suerte. «Mi hijo y mi mi nieto viven en Maalot, cerca de Nahariya. Su cotidianeidad se alteró y viven en el búnker de su casa», dijo a Clarín Silvio Rossjanski, que preside la Organización Sionista Argentina. «A todos nos preocupa esto, nos duelen las vidas judías que se pierden así, como las vidas de toda otra persona, en la India o donde sea».
En Israel viven más de 70 mil personas nacidas en Argentina. Para Egardo Gorenberg, secretario general de la AMIA, «la comunidad mira esto con angustia. Miles de argentinos viven allí, muchos fueron bien acogidos al norte, zona de gran proyección social y económica». Rossjanski contó que «los búnkers están en la planta baja o el subsuelo de las casas, con lo mínimo para vivir. Y Gorenberg, que «hay mucha sensibilidad por la memoria del ataque a la AMIA, donde estuvo involucrado Hezbollah y representantes de Irán».

