La guerrilla de Hezbolá secuestró el miércoles a dos soldados de Israel y mató al menos a siete en unos ataques en ambos lados de la frontera libanesa que han elevado aún más la tensión en Oriente Medio.
El primer ministro israelí, Ehud Olmert, describió los ataques como «un acto de guerra» por parte de Líbano y prometió una respuesta «muy dolorosa y de largo alcance».
Israel movilizó una división de infantería de la reserva y Hezbolá declaró una alerta militar general.
Además, dos civiles libaneses murieron y cinco personas más resultaron heridas en los ataques aéreos israelíes realizados en respuesta al anuncio de Hezbolá de que había capturado a los israelíes.
Fuerzas terrestres israelíes también entraron en Líbano para buscar a los soldados desaparecidos, según la Radio del Ejército Israelí. Hezbolá y las autoridades libanesas dijeron que no hay una gran incursión en marcha.
Las tropas israelíes no se han adentrado en Líbano desde que se retiraron de una franja fronteriza situada en el sur del país en 2000, después de librar una guerra de desgaste durante 18 años con los combatientes chiíes de Hezbolá.
El Estado judío ya está inmerso en una gran ofensiva militar en la Franja de Gaza tras el secuestro por parte de extremistas palestinos de un soldado en un ataque transfronterizo realizado el 25 de junio.
Dieciocho palestinos murieron el miércoles en la Franja de Gaza, entre ellos nueve miembros de una familia, durante un ataque aéreo que destruyó una casa donde se creía que se reunían altos cargos de Hamás.
El ataque aéreo mató a un líder local de Hamás, Nabil Abu Selmeya, a su esposa y a siete hijos e hijas de entre 7 y 19 años, dijeron los médicos. El hijo mayor de Selmeya, que no se encontraba en casa, sobrevivió.
El Ejército judío dijo que el ataque hirió a Mohamad Deif, líder del brazo armado de Hamás, algo que ha negado por el grupo islámico.

