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Hoy en la historia judía. Fallece el escritor César Tiempo

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Itongadol.- Poeta, periodista, autor de obras de teatro y guiones cinematográficos, César Tiempo fue uno de las más descollantes intelectuales de la comunidad judía de la República Argentina. A lo largo de la mayoría de su obra, el judaísmo estuvo presente, mediante diferentes perspectivas.

Cesar Tiempo, nacido en Ekaterinoslaw (actualmente Dniepropetrowsk), Ucrania, el 3 de marzo de 1906, con el nombre Israel Zeitlin, en diciembre llega a la Argentina al emigrar sus padres, viviendo en los barrios de Villa Crespo y San Cristóbal. De acuerdo a sus biógrafos, cursó en una escuela hebrea y también en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Siendo empleado de una empresa de seguros, se pone en contacto con miembros del grupo literario Boedo, en donde comienza a difundir sus versos.

En 1924 Israel Zeitlin se nacionaliza argentino y sobre el porqué de su seudónimo, Cesar Tiempo, en diversas notas periodísticas, explicó que en alemán “zeit” significa tiempo y “lin” es el verbo cesar.

Los de “Boedo”, en la década del ’20, eran intelectuales “progresistas” preocupados por los aspectos sociales, relacionados con la izquierda política argentina, que publicaban sus libros en la editorial “Claridad” y sus notas de actualidad o poemas en el entonces diario “La Vanguardia”, ambos del partido Socialista.

Dos años después se convertirá en el centro en un escándalo literario de grandes proporciones. La Vanguardia había publicado poemas de una mujer, Clara Beter, que los enviaba desde la ciudad de Rosario, una mujer que había sido traída engañada a la Argentina por una vasta red internacional de prostitución. Esos poemas tuvieron una gran aceptación y fueron agrupados en un libro, que publicó “Claridad” y llegó a vender 200.000 ejemplares, titulado “Versos de una p…”.

El éxito alcanzado genera la necesidad de ubicar a la autora, lo que resulta imposible pues Clara Beter era el nombre de fantasía que utilizó César Tiempo para expresar la realidad que vivían una importante cantidad de mujeres judías europeas que llegaban al país engañadas y eran obligadas a prostituirse.

En 1930 obtiene el Municipal de Poesía, en 1942 el Premio Nacional de Teatro y en 1945 el Premio Municipal al Mejor Libro Cinematográfico.

En 1935 escribió el folleto “La campaña antisemita y el Director de la Biblioteca Nacional”, en el cual denunciaba las novelas antisemitas de Hugo Wast, seudónimo de quien era el director de la Biblioteca, Gustavo Martínez Zuviría, un reconocido intelectual nacionalista revisionista y antisemita.

Entre las obras literarias de Tiempo se encuentran libros de poemas como “Libro para la pausa del sábado” (1930), “Sabatión argentino” (1933), “Sábado y poesía” (1935), “Sabadomingo” (1937), “Sábado pleno” (1955), “El becerro de oro” (1973) y “Poesías completas” (1979). Dentro de la creación de César Tiempo tiene un lugar especial “Arenga en la muerte de Jáim Najman Bialik”, pues utiliza la figura del gran poeta nacional judío, al decir de Eliahu Toker es utilizada para enviar un mensaje a los nazis locales mientras critica a la comunidad judía local por ser pequeño burguesa.

En la década del ‘30 comenzó a escribir sus primeros guiones teatrales: “El teatro soy yo” (1933), “Alfarda” (1935) y “Pan criollo” (1938), obras que tuvieron el mismo éxito que sus primeros libros de poemas, le siguieron “Quiero vivir” (1941), “Zazá porteña” (1945), “La dama de las comedias” (1951), “El lustrador de manzanas” (1957) e “Irigoyen” (1973).

Entre sus guiones cinematográficos se encuentran “Safo, historia de una pasión” (1943), “La pequeña Señora de Pérez” (1944), “Las seis suegras del Barba Azul” (1945), “La Señora de Pérez se divorcia” (1945), “El canto del cisne” (1945), “Adán y la serpiente” (1946), “El ángel desnudo” (1946), “Los verdes paraísos” (1947), “Con el diablo en el cuerpo” (1947), “La muerte camina en la lluvia” (1948), “Los Pulpos” (1948), “Se rematan ilusiones” (1944), “El hombre que amé” (1947), “Al marido hay que seguirlo” (1948), “Pasaporte a Río” (1948), “Otra cosa es con guitarra” (1949), “El muerto es un vivo” (1953), “Paraíso robado” (1952) y “Donde comienzan los pantanos” (1952).

Sus libros de prosa son recopilaciones de sus artículos y entrevistas periodísticas, entre los que se cuentan, por ejemplo, “La vida romántica y pintoresca de Berta Singerman” (1941), “Yo hablé con Toscanini” (1941), “Máscaras y caras” (1943), “Cartas inéditas y evocación de Quiroga” (1970), “Florencio Parravicini” (1971), “Protagonistas” (1954) y “Capturas recomendadas” (1978).

César Tiempo escribió para los siguientes medios gráficos argentinos: La Nación, El Hogar, Argentina Libre, La Prensa y Mundo Argentino y también colaboró con periódicos de América Latina: Crítica, La Vanguardia, El Sol, El Radical, Amanecer y América Libre. A los diecisiete años dirigió la revista Sancho Panza (1923). En 1937 fundó la revista literaria Columna, desempeñándose como director durante los seis años en que se editó; fue cofundador de la editorial argentino-uruguaya Sociedad Amigos del Libro Rioplatense, que llegó a publicar ochenta títulos de los principales autores de los dos países.

Además de dedicarse a su trabajo como escritor y a su labor como editor, participó activamente en varias organizaciones culturales del país: Sociedad Hebraica Argentina, que lo nombró socio honorario; Club Honor y Patria; fue secretario de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE); miembro del Círculo de la Prensa, de la Sociedad General de Autores de la Argentina (ARGENTORES) y de la Sociedad de Autores y Compositores de Música.

Entre 1952 y 1955 fue director del suplemento literario del diario La Prensa, cuando el diario de los Gainza Paz fue expropiado por el peronismo y entregado para su publicación a la CGT. Según Raanan Rein, la decisión de aceptar esa responsabilidad no fue un acto oportunista sino que era coherente con su historia personal pues “la identificación de Tiempo con el justicialismo no resulta nada sorprendente a la luz de su carrera intelectual. Pareciera que la sensibilidad social y la vocación popular, que lo llevó a alinearse con los de Boedo en la década del veinte, lo condujeron en las décadas del cuarenta y del cincuenta a alinearse con el peronismo”. El historiador israelí estudioso del peronismo agrega: “No sólo rechazó a los ‘apologistas’ de Perón, sino que hizo un esfuerzo consciente de dar cabida a colaboradores tanto de extracción izquierdista como de distintos grupos étnicos, entre los cuales sobresalía una larga lista de escritores judíos”, como Bernardo Ezequiel Korenblit, León Benarós, Julia Prilutzky Farny, Bernardo Kordon, David Kohon u Horacio Klappenbach.

Al ser derrocado Perón, Cesar Tiempo sufre las consecuencias de haber dirigido el suplemento cultural de La Prensa y, hasta la misma comunidad, que a partir de haber enfrentado a Martínez Zuviría lo honraba permanentemente y lo invitaba a participar en sus actividades, lo deja de lado. Recién se reinserta a partir del regreso del peronismo al poder desempeñándose como director del Teatro Nacional Cervantes, entre 1973 y 1975.

César Tiempo falleció el 24 de octubre de 1980 y su tumba se encuentra el cementerio judío de Liniers.

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