Itongadol.- Turquía intensificó su confrontación con Israel al anunciar la detención de un presunto agente del Mossad y la apertura de una investigación penal por la interceptación de la Global Sumud Flotilla, ocurrida durante Yom Kippur.
La Organización Nacional de Inteligencia (MIT) informó que detuvo a Serkan Cicek, también conocido como Mohammed Fatih Keles, en la llamada “Operación Matron”. Según medios turcos, Cicek habría sido reclutado a través de WhatsApp por un oficial identificado como Faisal Rashid para vigilar a un activista pro-palestino en Basaksehir. Recibió supuestamente 4.000 dólares en criptomonedas por cuatro días de seguimiento, aunque no logró ubicar a su objetivo y fue capturado al intentar ingresar en un complejo residencial.

En paralelo, Ankara reaccionó con dureza al operativo de la Marina israelí que interceptó 39 embarcaciones con más de 400 activistas rumbo a Gaza. Los detenidos fueron trasladados al puerto de Ashdod para ser interrogados y posteriormente deportados. Entre ellos había figuras internacionales como la activista climática sueca Greta Thunberg, el nieto de Nelson Mandela, parlamentarios europeos y delegaciones de distintos países.
El gobierno turco calificó la operación como “un acto terrorista que puso en riesgo a civiles inocentes”. La Fiscalía de Estambul anunció una investigación penal contra Israel por presuntos delitos de secuestro, robo de vehículos y destrucción de bienes.
La retórica oficial se volvió más confrontativa. Omer Celik, vocero del gobernante Partido AKP, afirmó que las acciones israelíes constituyen “crímenes contra la humanidad” y acusó a Israel de ser “nazis modernos”. Exigió además la “liberación inmediata” de los 24 ciudadanos turcos y activistas extranjeros retenidos en el mar.
Estos hechos se suman a una serie de casos de espionaje atribuidos a Israel en territorio turco. En mayo, un tribunal condenó a miembros de una familia a casi cien años de prisión por integrar una presunta red del Mossad.

