Itongadol/Agencia AJN.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este jueves que una segunda ronda de conversaciones con Irán podría tener lugar este fin de semana y luego sugirió que la guerra probablemente está casi terminada, una semana después de que las negociaciones en Islamabad no lograran alcanzar un acuerdo para poner fin de forma permanente al conflicto.
Hablando con periodistas fuera de la Casa Blanca, Trump expresó su esperanza de que no sea necesaria una extensión de la tregua temporal de dos semanas que expira el 21 de abril, y de que las partes lleguen a un acuerdo para un alto el fuego permanente.
“Irán quiere llegar a un acuerdo, y estamos tratando con ellos de forma muy amable”, aseveró el mandatario estadounidense.
Horas más tarde, en Las Vegas, Trump fue más lejos y aseguró que la guerra “debería terminar bastante pronto”. También caracterizó el conflicto como una “pequeña distracción”, aunque dijo que era necesaria “porque de lo contrario podrían ocurrir cosas malas, cosas realmente muy malas”.
Anteriormente, Trump reconoció que incluso podría viajar a Pakistán para una ceremonia de firma si se alcanza un acuerdo: “Si se firma un acuerdo en Islamabad, podría ir. Me quieren allí”.
A su vez, el presidente destacó que el bloqueo estadounidense contra barcos vinculados a Irán que intentan cruzar el Estrecho de Ormuz ha sido una herramienta efectiva para llevar a Teherán a la mesa de negociaciones.
Trump insistió en que su línea roja es que Irán no pueda obtener un arma nuclear, y luego remarcó que la República Islámica ya aceptó esta exigencia y entregar su stock de uranio altamente enriquecido. Sin embargo, al menos hasta el momento, el país persa no se mostró dispuesto a hacerlo.
“Aceptaron devolvernos el polvo nuclear. Tenemos una muy buena relación con Irán ahora… y creo que es una combinación de unas cuatro semanas de bombardeos y un bloqueo muy potente”, agregó Trump.
Washington había amenazado previamente con reanudar ataques aéreos contra la República Islámica y mantener un bloqueo naval de sus puertos si Teherán se negaba a aceptar un acuerdo para resolver el conflicto.
Israel, por su parte, lanzó su campaña contra Irán, junto con Estados Unidos, para degradar las capacidades militares del régimen iraní, reducir las amenazas que representa —incluidos sus programas nucleares y de misiles balísticos— y “crear condiciones” para que el pueblo iraní derroque al régimen, según múltiples declaraciones de líderes militares y políticos israelíes.

