Itongadol.- El ministro de Finanzas de Israel, Bezalel Smotrich, advirtió este jueves que ‘‘si Arabia Saudita nos dice ‘normalización a cambio de un Estado palestino’’’, les responderá ‘‘amigos, no, gracias. Sigan montando camellos en el desierto de Arabia Saudita’’.
El comentario del ministro israelí, que lidera el partido de extrema derecha Sionismo Religioso, se produjo en una conferencia titulada ‘‘Halajá en la era tecnológica’’, organizada por el Instituto Zomet y el periódico Makor Rishon.
Las declaraciones, que generaron críticas por su tono racista, se dieron en medio de los planes del presidente estadounidense Donald Trump de recibir al príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman en la Casa Blanca el próximo mes, para discutir, entre otras cosas, el avance de un acuerdo de normalización entre Jerusalem y Riad.
En ese sentido, Arabia Saudita lleva mucho tiempo insistiendo en que solo normalizará sus relaciones con Israel si el Estado judío acepta establecer una vía irreversible y con plazos concretos hacia un futuro Estado palestino, algo a lo que Smotrich y otros miembros de la coalición de gobierno liderada por Netanyahu se oponen vehementemente.
Desde 2020, múltiples países árabes —entre ellos Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Marruecos y Sudán— firmaron acuerdos de normalización con Israel bajo los llamados Acuerdos de Abraham, impulsados por Trump en su primer mandato.
Arabia Saudita, sin embargo, se mantuvo al margen, argumentando que no reconocerá oficialmente a Israel mientras no haya progresos significativos hacia la creación de un Estado palestino conforme a las fronteras previas a 1967 (la Guerra de los Seis Días) y con Jerusalem Este como su capital.
En la actualidad, las negociaciones entre Estados Unidos, Israel y Arabia Saudita se intensificaron en el marco de una estrategia regional más amplia que incluye garantías de seguridad para Riad, cooperación en materia de defensa y un posible acuerdo nuclear civil supervisado por Washington.
El Estado judío, por su parte, considera que la normalización con el reino sería un avance histórico en sus relaciones con el mundo árabe, aunque la guerra en la Franja de Gaza y la oposición de sectores ultranacionalistas israelíes complicaron notablemente el proceso.

