Itongadol/Agencia AJN.- Al menos 217 manifestantes murieron tras la represión de protestas contra el régimen iraní registradas el jueves por la noche en Teherán, de acuerdo con el testimonio de un médico de la capital citado por la revista TIME. Las muertes habrían sido contabilizadas únicamente en seis hospitales de la ciudad, y la mayoría de las víctimas presentaban heridas provocadas por munición real.
El profesional de la salud, que habló bajo condición de anonimato por razones de seguridad, aseguró que los hospitales recibieron un flujo masivo de heridos luego de las manifestaciones y que una parte significativa de los fallecidos murió como consecuencia de disparos efectuados por fuerzas de seguridad.
“En solo seis hospitales se registraron 217 muertos entre los manifestantes, la mayoría alcanzados por munición real”, señaló el médico citado por TIME.
La cifra reportada en Teherán supera ampliamente los al menos 51 muertos confirmados hasta el momento por organizaciones de derechos humanos en el marco de las protestas contra el régimen, que comenzaron el 28 de diciembre y se extendieron a numerosas ciudades del país. Los grupos de monitoreo advierten que el número real de víctimas podría ser considerablemente mayor debido a la censura informativa, el control estatal de los hospitales y la intimidación a familiares y personal médico.
La revista TIME aclaró que no pudo verificar de manera independiente ni las cifras proporcionadas por organizaciones de derechos humanos ni las declaraciones del médico iraní, aunque subrayó que las restricciones impuestas por las autoridades dificultan el acceso a información confiable desde el interior del país.
Desde el inicio de las protestas, el régimen iraní intensificó el despliegue de fuerzas de seguridad, incluyendo a la Guardia Revolucionaria, mientras impuso cortes de internet y limitaciones a la prensa extranjera. Diversos informes internacionales señalan que hospitales y centros médicos operan bajo vigilancia, y que en algunos casos se habría impedido a las familias retirar los cuerpos de las víctimas o realizar funerales públicos.
Las denuncias sobre el uso de munición real contra manifestantes se suman a un creciente número de reportes que describen una represión cada vez más violenta, en un contexto de protestas sostenidas que ya llevan más de dos semanas y representan uno de los mayores desafíos internos al régimen en los últimos años.

