Itongadol.- Irán anunció la firma de un acuerdo valorado en 25.000 millones de dólares con la corporación estatal rusa Rosatom para la construcción de cuatro nuevas plantas nucleares en su territorio, según informó la agencia de noticias oficial IRNA. El pacto representa un paso más en la cooperación estratégica entre Teherán y Moscú en materia de energía nuclear, en un contexto de crecientes tensiones con Occidente por el programa atómico iraní.
Rosatom precisó que el miércoles firmó un memorando de entendimiento para el desarrollo de pequeños reactores nucleares en Irán, aunque sin detallar la cantidad exacta de instalaciones previstas. El acuerdo refuerza la presencia rusa en el sector nuclear iraní, donde ya tuvo un papel clave en la construcción de la central de Bushehr, la primera y hasta ahora única planta nuclear operativa del país, inaugurada en 2010.
La planta de Bushehr, ubicada en la costa del Golfo Pérsico, comenzó a ser construida por Alemania en 1975, pero las obras quedaron paralizadas tras la Revolución Islámica de 1979. Dos décadas más tarde, Moscú retomó el proyecto bajo un acuerdo bilateral que permitió concluir las instalaciones. A diferencia de otros complejos nucleares iraníes, Bushehr nunca fue considerado un riesgo de proliferación significativo, ya que opera con combustible nuclear suministrado por Rusia, el cual es devuelto posteriormente a Moscú para su procesamiento.
El anuncio del nuevo acuerdo llega meses después de la escalada militar entre Israel e Irán, en la que instalaciones nucleares de Teherán fueron blanco de ataques durante doce días de enfrentamientos, aunque Bushehr no fue alcanzada. Esto ha renovado los temores de que el fortalecimiento del programa nuclear iraní pueda reactivar disputas en torno a su posible dimensión militar.
Para Teherán, la ampliación de su infraestructura atómica se presenta como parte de una estrategia de diversificación energética y de soberanía tecnológica. Para Moscú, en cambio, el acuerdo refuerza su papel como aliado estratégico de Irán en un momento en que Rusia también enfrenta sanciones internacionales y busca expandir su influencia en Oriente Medio.
El pacto, de concretarse plenamente, podría modificar el equilibrio regional en materia nuclear y agravar las preocupaciones de Estados Unidos, Israel y la Unión Europea, que históricamente han cuestionado las intenciones del programa atómico iraní.

