Itongadol/Agencia AJN.- Mientras la comunidad internacional debate el futuro de Gaza y los planes para su reconstrucción, la vida cotidiana en la Franja continúa marcada por la destrucción, la crisis humanitaria y el control que Hamas mantiene sobre el territorio.
Un extenso informe publicado por el medio israelí Ynet ofrece una radiografía de la realidad actual en Gaza, donde cientos de miles de personas sobreviven en campamentos improvisados, enfrentan dificultades para acceder a alimentos y atención médica, y conviven con el temor a expresar críticas contra el grupo terrorista que gobierna el enclave.
Uno de los protagonistas del reportaje es Yahya al-Sarraj, alcalde de la ciudad de Gaza desde 2019. Ingeniero civil formado en universidades británicas, fue designado para el cargo con el respaldo de dirigentes de Hamas y funcionarios cataríes. Aunque es considerado una figura relativamente secular y moderada, mantiene una relación de coordinación con las autoridades de la organización.
La guerra también golpeó personalmente a Al-Sarraj. Su hijo mayor, Roshdi al-Sarraj, propietario de una empresa de fotografía, murió durante un ataque aéreo israelí en octubre de 2023. Desde entonces, el alcalde interrumpió todo contacto con periodistas israelíes y se concentró en la gestión de la ciudad.
Salir de Gaza cuesta miles de dólares
Uno de los aspectos más llamativos del informe es la dificultad para abandonar la Franja.
Según los testimonios recogidos por Ynet, quienes desean salir deben pagar entre 5.000 y 6.000 dólares por adulto y hasta 2.500 dólares por menor de edad a intermediarios vinculados a los trámites fronterizos. Para una familia promedio, el costo puede superar los 20.000 dólares.
Sin embargo, el dinero no garantiza la salida. Israel, Egipto y la Autoridad Palestina intervienen en la aprobación de los permisos, y cualquier objeción puede bloquear el viaje incluso después de que se hayan abonado las sumas requeridas.
Varios residentes relataron haber gastado todos sus ahorros sin lograr cruzar la frontera.
Campamentos, hambre y escuelas improvisadas
Actualmente existen numerosos campamentos de carpas distribuidos por toda la Franja. Las familias viven en refugios construidos con lonas, mantas y materiales improvisados, soportando temperaturas extremas tanto en invierno como en verano.
Cada mañana, cientos de personas hacen largas filas para conseguir agua potable o recibir ayuda humanitaria procedente de Egipto, Jordania y otros países.
La escasez elevó significativamente el precio de los productos básicos. Un pan puede costar entre siete y diez shekels, mientras que una botella de agua ronda los cinco shekels. Frutas, verduras, azúcar y harina se venden a valores muy superiores a los habituales.
La educación también se desarrolla en condiciones precarias. En algunos campamentos funcionan aulas improvisadas donde maestros voluntarios intentan mantener la escolaridad de los niños utilizando pequeños trozos de tiza y hojas sueltas ante la falta de libros y cuadernos.
Hospitales con pocos recursos
La situación sanitaria sigue siendo crítica.
Aunque varios hospitales continúan funcionando, los centros médicos enfrentan una escasez constante de medicamentos, anestésicos y equipamiento.
El Hospital Shifa, uno de los principales de Gaza, reanudó sus operaciones pese a los daños sufridos durante la guerra. Sin embargo, médicos y enfermeros trabajan con recursos limitados mientras parte del personal sanitario emigró al exterior en busca de mejores condiciones.
Los habitantes afirman que muchas personas solo pueden bañarse una vez por semana debido a la falta de agua, lo que favorece la aparición de enfermedades de la piel y otras afecciones infecciosas.
Bodas entre los escombros
A pesar de la devastación, muchos gazatíes intentan mantener ciertas tradiciones y encontrar momentos de alegría.

El reportaje describe bodas colectivas realizadas entre edificios destruidos y campamentos de desplazados. Decenas de parejas participan en ceremonias sencillas acompañadas por música tradicional y bailes dabke.
Una de las historias destacadas es la de Alaa Mousa, una mujer de 33 años que perdió a su esposo durante la guerra y volvió a casarse con un hombre más joven que también había sufrido la pérdida de su familia.
“Buscamos razones para ser felices”, afirmó uno de los novios entrevistados.
Con la llegada del verano, miles de familias también comenzaron a regresar a las playas del Mediterráneo, uno de los pocos espacios donde aún pueden encontrar momentos de esparcimiento.
Hamas sigue controlando la Franja
Pese a las dificultades económicas y sociales, Hamas continúa siendo la principal fuerza de poder en Gaza.
Según el informe, recientes protestas contra la situación en la Franja fueron rápidamente neutralizadas por integrantes armados de la organización.
Los manifestantes evitaron mencionar directamente a Hamas por temor a represalias. Algunos residentes aseguraron que expresar críticas públicas contra el grupo puede derivar en arrestos o desapariciones.
«No nos pongan a prueba», habrían advertido miembros de Hamas a jóvenes que participaron en las manifestaciones.
Incluso en protestas vinculadas a problemas sanitarios o denuncias de corrupción, los participantes procuraron evitar cualquier enfrentamiento directo con la organización.
Un futuro incierto
Mientras tanto, la reconstrucción sigue avanzando lentamente y la incertidumbre domina el panorama político y social.
Decenas de miles de personas continúan viviendo en campamentos, la economía permanece paralizada y muchos habitantes sienten que la comunidad internacional ha dejado de prestar atención a su situación.
“Intentas preservar tu dignidad, pero al final terminas aceptando la ayuda”, relató una residente. Otro habitante resumió el sentimiento de muchos gazatíes con una frase contundente: “El mundo se olvidó de nosotros”.
A más de dos años del inicio de la guerra, Gaza continúa atrapada entre la devastación material, la crisis humanitaria y la falta de perspectivas claras sobre su futuro político, mientras Hamas mantiene el control del territorio y la vida cotidiana sigue marcada por la supervivencia.

