Inicio MEDIO ORIENTE Irán conmemora 200 noches consecutivas de manifestaciones progubernamentales en medio de la guerra

Irán conmemora 200 noches consecutivas de manifestaciones progubernamentales en medio de la guerra

Por Gustavo Beron
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Itongadol/Agencia AJN.- Irán conmemoró la semana pasada la realización de 200 noches consecutivas de concentraciones en apoyo al régimen islámico y sus Fuerzas Armadas, en una campaña sostenida que los medios estatales presentan como una expresión de unidad nacional y respaldo al gobierno.

Desde el comienzo de la guerra con Irán, los canales de televisión alineados con la República Islámica difundieron cada noche imágenes y videos de concentraciones en distintos puntos del país. Las movilizaciones se desarrollaron tanto durante períodos de tensión regional como en momentos en los que surgieron posibilidades de una eventual reanudación de las negociaciones entre Washington y Teherán.

El hito de las 200 jornadas fue utilizado por funcionarios e instituciones iraníes para destacar lo que describieron como la resistencia de la población y su respaldo al régimen. Las actividades comenzaron el 15 de septiembre y se extendieron durante varios días en distintas ciudades.

La fuerza paramilitar Basij, que tuvo un papel central en la represión de las protestas antigubernamentales registradas a comienzos de este año, emitió un comunicado con motivo de la jornada número 200.

“La nación iraní permanecerá en las calles y plazas durante todo el tiempo que sea necesario y mientras los intereses del régimen lo determinen”, afirmó la organización.

El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Irán, Ali Abdollahi, también elogió a los participantes. “Querido pueblo iraní, les traigo noticias del campo de batalla: su presencia y unidad fortalecieron la moral de los combatientes, aumentaron la resistencia nacional e infundieron miedo en el corazón del enemigo”, afirmó.

Por su parte, Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, calificó a la población como “el activo de seguridad nacional más importante” del país y sostuvo que los iraníes habían “defendido la patria, su integridad territorial y su independencia mediante su presencia y resistencia”.

Uno de los principales puntos de concentración fue la plaza de la Revolución, conocida en persa como Enqelab, en Teherán. Los canales iraníes continuaron difundiendo imágenes de personas reunidas allí, portando banderas de Irán y de Hezbollah, rezando y cantando.

Durante una transmisión desde la plaza, un corresponsal de la televisión iraní calificó la concentración como la “200ª noche de reuniones públicas espontáneas”.

“Dos cientos noches han pasado desde los primeros días de la ‘guerra de Ramadán’”, afirmó el periodista, utilizando la denominación iraní para la operación israelí conocida como León Rugiente. Según el corresponsal, los participantes mantenían presente el recuerdo del líder supremo Ali Khamenei, cuya muerte, según señaló, continuaba siendo motivo de duelo.

El periodista agregó que los asistentes permanecerían en la plaza “hasta que el régimen sionista sea destruido”.

Otra de las ceremonias por las 200 jornadas tuvo lugar en la plaza Abu Zar, también en Teherán, donde fue inaugurada una estatua de Amir Ali Hajizadeh, excomandante de la Fuerza Aeroespacial del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, quien murió durante la guerra.

El alcalde de Teherán, Alireza Zakani, participó del acto. Las imágenes difundidas mostraron a asistentes con retratos del fallecido líder supremo Ali Khamenei, además de fuegos artificiales, la exhibición de un misil Zelzal y globos formando el número 200.

Las concentraciones nocturnas también incluyeron consignas contra Estados Unidos e Israel. En imágenes difundidas desde la plaza Abu Zar el 15 de septiembre se escucharon gritos de “Muerte a Estados Unidos” y “Muerte a Israel”. Las mismas consignas fueron registradas en la plaza de la Revolución ese día, poco después de una ceremonia de casamiento masivo de varias parejas vinculadas a la comunidad progubernamental.

En otros casos, las movilizaciones incluyeron exhibiciones de equipamiento militar. La agencia iraní Mehr difundió el 14 de septiembre imágenes de drones expuestos en la plaza Quds de Isfahan durante una concentración nocturna.

Las autoridades también promovieron una campaña denominada “Sacrificio de la Vida”, a la que, según el gobierno iraní, se habrían sumado más de 30 millones de personas que declararon estar dispuestas a sacrificar sus vidas para “defender el territorio del país”. Sin embargo, no está claro qué implica concretamente la participación en la iniciativa ni cómo fueron contabilizadas esas adhesiones.

El viernes pasado se realizó en Teherán un ejercicio con voluntarios, hombres y mujeres, vinculados con la campaña. Los medios alineados con el gobierno afirmaron que participaron miles de personas, aunque las imágenes difundidas parecían mostrar principalmente una movilización multitudinaria.

El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, participó del evento y afirmó: “La unidad y la cohesión, en cada cuestión, harán añicos las esperanzas del enemigo”. Según los medios iraníes, ejercicios similares serían realizados en otras ciudades.

Sin embargo, las concentraciones no pueden ser consideradas por sí solas como una medida del nivel de apoyo general al régimen. Danny Citrinowicz, exresponsable de la sección sobre Irán de la División de Inteligencia de las Fuerzas de Defensa de Israel y actualmente investigador principal del programa sobre Irán y el Eje Chií del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS), advirtió sobre esta limitación.

Citrinowicz señaló que Irán atraviesa una situación económica difícil y que el país todavía enfrenta las consecuencias de las protestas masivas registradas a comienzos de este año y reprimidas por las autoridades. Al mismo tiempo, sostuvo que el régimen conserva una base significativa de simpatizantes.

“Existe un verdadero malestar en Irán, y es muy evidente, incluso en las declaraciones del presidente Pezeshkian, que se considera un representante de la población”, afirmó. “La situación es difícil, pero al mismo tiempo no descartaría estas manifestaciones. En última instancia, existe un núcleo significativo que apoya a este régimen, incluso en la situación económica actual y en medio de la complejidad económica y social que Irán atraviesa a causa de la guerra”.

Según el investigador, las concentraciones actuales constituyen una continuación directa de las movilizaciones realizadas durante la guerra, cuando decenas de miles de personas salían cada noche a las calles de las principales ciudades iraníes, incluida Teherán.

Citrinowicz explicó que estas movilizaciones cumplen dos objetivos. Por un lado, buscan proyectar hacia el exterior una imagen de respaldo popular al gobierno iraní. Por otro, pretenden transmitir un mensaje a los sectores de la sociedad que se oponen a la República Islámica.

“Hay una lógica similar en las manifestaciones actuales”, afirmó. Según su análisis, el mensaje para los opositores es que “no tiene sentido salir” a protestar porque los espacios públicos ya están ocupados por simpatizantes del gobierno y porque el liderazgo conserva suficiente respaldo como para hacer que una rebelión parezca inútil.

El investigador también vinculó con esa estrategia la campaña “Sacrificio de la Vida”, al considerar que busca demostrar tanto el apoyo al régimen como la disposición de sus seguidores a realizar sacrificios.

“El régimen está completamente enfocado ahora en demostrar tanto el apoyo que disfruta como la disposición del ciudadano iraní a hacer sacrificios, en el sentido de: ‘No nos van a quebrar. La gente estará dispuesta a luchar si es necesario’”, explicó.

Citrinowicz advirtió que incluso si las cifras oficiales de participación son exageradas, no debería subestimarse la existencia de una base de apoyo al régimen dentro de la sociedad iraní.

Iran marks 200 nights of pro-regime rallies amid war

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