Itongadol/Agencia AJN.- Más de 40 países lanzaron una coalición internacional para garantizar la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, en medio del impacto global provocado por la guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán y el bloqueo de esta vía fundamental para el comercio energético.
La iniciativa fue presentada en una reunión virtual encabezada por la canciller británica Yvette Cooper, quien advirtió que la situación actual representa una amenaza directa para la economía mundial.
“Hemos visto a Irán secuestrar una ruta marítima internacional para tomar como rehén a la economía global”, afirmó Cooper, al alertar sobre interrupciones en el suministro de gas, combustible para aviación, fertilizantes y el consecuente aumento del costo de vida.
Según explicó, la coalición buscará coordinar “toda la gama de herramientas diplomáticas y económicas” para lograr una “apertura segura y sostenida” del estrecho, actualmente bajo control directo de Teherán y sujeto a un sistema de peajes.
En paralelo, se prevé que planificadores militares evalúen futuras capacidades de seguridad —incluyendo tareas de desminado y escolta naval— una vez que disminuya la intensidad del conflicto.
Durante el encuentro, representantes de Italia, Países Bajos y Emiratos Árabes Unidos, junto con la jefa de política exterior de la Unión Europea, Kaja Kallas, impulsaron la creación de un corredor humanitario para asegurar el transporte de fertilizantes y evitar una crisis alimentaria.
Kallas advirtió que los ataques iraníes contra buques civiles han paralizado casi por completo el tránsito en la zona, y subrayó la necesidad urgente de restablecer la libertad de navegación conforme al derecho internacional.
El estrecho de Ormuz es una de las rutas marítimas más importantes del mundo, por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo, gas y combustible de aviación a nivel global. Su geografía —con aguas estrechas y vulnerables— lo convierte en un punto altamente sensible a ataques con misiles, drones y otras tácticas militares.
En este contexto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presionó a sus aliados para que asuman un rol más activo en la reapertura del paso, insistiendo en que no debe ser una tarea liderada por Washington.
“Los países que dependen del petróleo que pasa por Ormuz deben ir y tomar el control”, afirmó Trump, quien criticó especialmente a los miembros de la OTAN por no involucrarse militarmente en la zona.
Sin embargo, la postura estadounidense generó tensiones con Europa. El presidente francés, Emmanuel Macron, calificó como “poco realista” una operación militar para reabrir el estrecho, al advertir que implicaría riesgos elevados y un conflicto prolongado.
Mientras tanto, Baréin se prepara para presentar una resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU sobre la protección de la navegación comercial en la zona, lo que podría abrir la puerta a una futura intervención internacional.
Por ahora, la coalición representa un primer paso de coordinación global frente a una crisis que ya afecta de forma directa a los mercados energéticos y a la estabilidad económica internacional.

