Itongadol/Agencia AJN.- Las autoridades del régimen de la República Islámica han comenzado a reprimir las protestas en todo Irán, y las imágenes muestran cómo decenas de personas son detenidas y se dispersa gas lacrimógeno en las concurridas calles. Uno de los registros más difundidos muestra a un manifestante sentado en plena calle, enfrentando de forma pacífica a agentes policiales en motocicletas, una escena que algunos usuarios compararon con el histórico “momento Tiananmén”.
Imágenes grabadas en la avenida Jomhouri, en el centro de Teherán, muestran a una persona sentada con las piernas cruzadas y la cabeza inclinada frente a más de veinte efectivos vestidos de negro y con cascos, mientras detrás una multitud huye entre nubes de gas lacrimógeno.
Las manifestaciones comenzaron el domingo en el principal mercado de teléfonos móviles de Teherán y se extendieron luego a otros puntos de la capital y a ciudades como Kermanshah. Comerciantes, estudiantes universitarios y trabajadores salieron a las calles para protestar contra el deterioro económico, la inflación y el desplome del rial.
De acuerdo con registros verificados por BBC Persian, al menos 11 personas fueron arrestadas en la calle Sabunian, en Teherán. En Kermanshah, videos muestran a las fuerzas de seguridad lanzando gas lacrimógeno contra grandes concentraciones de personas, mientras los manifestantes coreaban consignas como “¡vergüenza, vergüenza!”.
En algunos sectores de la capital, incluidos tramos de la avenida Jomhouri, los manifestantes lograron hacer retroceder momentáneamente a la policía, forzando la retirada de las fuerzas del régimen, según muestran otros registros difundidos en redes sociales.
Si bien el detonante inicial fue el colapso económico y la caída del valor de la moneda, las protestas derivaron rápidamente en consignas políticas. En la calle Mulla Sadra, en Teherán, videos compartidos por medios opositores muestran a manifestantes cantando: “Ni Gaza ni Líbano, doy mi vida por Irán”, en rechazo a la política del régimen de financiar grupos armados en el exterior mientras se profundiza la crisis interna.
La periodista iraní disidente Masih Alinejad afirmó que lo que ocurre en el país “no es una protesta económica aislada, sino un desafío profundo y serio a la legitimidad de la República Islámica”. “El detonante inmediato es el colapso económico. La moneda iraní perdió casi el 90% de su valor desde 2018. Cuando el dinero colapsa, las mentiras también colapsan”, escribió.
Según plataformas privadas de cambio, el rial cayó esta semana hasta 1,4 millones por dólar estadounidense, un mínimo histórico, luego de haber iniciado el año en torno a los 817.500 riales por dólar.
Analistas señalan que se trata de las protestas más importantes desde la muerte de Mahsa Amini, la joven kurda de 22 años que falleció bajo custodia en 2022 tras ser detenida por no llevar correctamente el velo. Factores como la inflación, la depreciación de la moneda, la crisis hídrica y el descontento social acumulado alimentan la actual ola de manifestaciones.
Mientras las autoridades intentaron inicialmente atribuir la inestabilidad a “enemigos externos”, el presidente Masoud Pezeshkian afirmó que instruyó al Ministerio del Interior a escuchar las demandas de los manifestantes “a través del diálogo”. También se anunció un aumento del 30% en los salarios estatales para el próximo año, por encima de lo previsto inicialmente.
Sin embargo, la respuesta en las universidades fue considerablemente más violenta. Medios opositores informaron que fuerzas paramilitares Basij atacaron protestas estudiantiles cerca de la Universidad Amirkabir, dejando al menos un estudiante gravemente herido y varios detenidos.
La difusión masiva de videos y testimonios en redes sociales, pese al fuerte control estatal sobre la información, se ha convertido en una de las principales herramientas para documentar tanto las protestas como la represión, en un contexto de creciente tensión interna en Irán.

