Itongadol/Agencia AJN.- El tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz continúa en niveles mínimos pese al acuerdo de alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, lo que refleja la fragilidad de la tregua y mantiene en alerta a los mercados energéticos globales.
Según datos de seguimiento marítimo, en las últimas 24 horas apenas un buque de productos petroleros y cinco cargueros de graneles secos atravesaron el estrecho, una cifra muy por debajo del promedio habitual previo al inicio de la guerra el 28 de febrero. Antes del conflicto, se registraban alrededor de 140 embarcaciones diarias en esta vía estratégica por donde transita cerca de un quinto del petróleo mundial.
Desde el inicio de las hostilidades entre Estados Unidos, Israel e Irán, el paso por el estrecho se mantiene prácticamente paralizado, con un flujo reducido a apenas unos pocos buques por día, lo que genera un fuerte impacto en el comercio energético y en la estabilidad de los precios internacionales.

En este contexto, la Unión Europea rechazó de plano la posibilidad de que Irán imponga condiciones o cobre tarifas por el tránsito marítimo en la zona. Un portavoz de la Comisión Europea subrayó que el derecho internacional garantiza la libertad de navegación, lo que implica que no puede existir “ningún tipo de pago o peaje”.
“La libertad de navegación es un bien público y debe ser garantizada”, afirmaron desde Bruselas, en respuesta a declaraciones iraníes que sugerían la posibilidad de regular el paso de buques bajo ciertas condiciones.
Por su parte, desde el Golfo Pérsico también aumentaron las críticas. El director ejecutivo de la petrolera estatal de Emiratos Árabes Unidos, ADNOC, Sultan Al Jaber, aseguró que el estrecho “sigue cerrado” en la práctica, ya que el tránsito está siendo restringido, condicionado y controlado por Irán.
“Irán ha dejado claro, tanto en sus declaraciones como en sus acciones, que el paso está sujeto a permisos, condiciones y presión política. Eso no es libertad de navegación, es coerción”, sostuvo el funcionario.
Además, advirtió que Teherán debe reabrir el estrecho sin condiciones y asumir responsabilidades por los daños causados a instalaciones energéticas durante el conflicto. En paralelo, señaló que los productores de energía necesitan restablecer rápidamente la producción y las exportaciones, aunque reconoció que esto se ve limitado por los daños sufridos.
El estrecho de Ormuz, que conecta el Golfo Pérsico con el mar de Omán, es considerado uno de los puntos más sensibles del comercio global. Su bloqueo parcial o total tiene consecuencias directas sobre el suministro energético mundial y las economías dependientes del petróleo.
A pesar del alto el fuego en vigor, la situación en la zona sigue siendo incierta. Las restricciones al tránsito marítimo, sumadas a las tensiones políticas y militares aún latentes, plantean dudas sobre la viabilidad de una normalización a corto plazo y alimentan el temor a una nueva escalada en la región.

