Itongadol/Agencia AJN.- Ayer se llevó a cabo, en el Museo de la Shoá, el acto oficial por el Día Internacional de Conmemoración Anual en Memoria de las Víctimas de la misma, que se conmemoró el martes en buena parte del mundo, y en esa oportunidad, el presidente argentino, Javier Milei, se comprometió a tener «‘tolerancia cero’ con el antisemitismo», que está en auge a nivel global tras la Masacre del 7 de Octubre de 2003, cuando terroristas palestinos liderados por Hamás invadieron Israel y perpetraron los peores crímenes.
El mandatario destacó que se trata de un evento muy «significativo para todos» y que el martes «se cumplió el aniversario número 20 de esta conmemoración», impulsada a fines de 2005 por las Naciones Unidas.
«Los esfuerzos por recordar, lejos de debilitarse, deben ser redoblados, ya que el olvido es el primer paso hacia repetir los errores del pasado. Y a medida que pasa el tiempo, vamos cobrando conciencia de que ante el creciente antisemitismo en el mundo en el que habitamos, la memoria se vuelve un tesoro incalculable. Basta con echarle un vistazo a la realidad actual para darse cuenta de que esos viejos fantasmas que creíamos haber enterrado han vuelto a asomar la cabeza. Esta vez en malvada comunión con la extrema izquierda global y el terrorismo islamita. Una amalgama internacional de ideologías que han hecho causa común en contra el Estado y el Pueblo de Israel, atribuyéndoles responsabilidad por carencias propias o proyectando en ellos su inherente maldad. Un movimiento que mata sin piedad a víctimas inocentes, como sucedió en los ataques del 7 de octubre de 2023, donde más de 1.200 personas fueron asesinadas y más de 250 fueron capturadas como rehenes, o el reciente atentado de Australia, donde dos terroristas se cobraron la vida de 15 personas durante la celebración de Jánuca en Bondi Beach», enfatizó.
«Mientras tanto, la opinión pública mundial, influenciada por estos grupos de odio, les da la espalda a la masacre y al antisemitismo creciente, llegando incluso a justificarlos. Por eso, desde mi rol como Presidente de la Nación Argentina he aprovechado cada oportunidad y cada plataforma para denunciar los acontecimientos a los que el mundo parece hacer oídos sordos. Gracias a D’s, no estamos solos y el mundo ha empezado a recuperar la cordura con un aporte fundamental por parte del presidente (Donald) Trump y los Estados Unidos. Mediante la creación de su Board of Peace, ha dado un paso fundamental hacia la formación de una organización internacional que garantice la paz a nivel global, impulsando y defendiendo los valores judeo-cristianos. Una fuerza que haga de contrapeso frente a una locura que ya está cobrando una magnitud preocupante», prosiguió Milei.
«Como he dicho en alguna oportunidad, la mejor forma de combatir el mal organizado es mediante el bien organizado. Por eso es necesario que quienes creemos en la libertad nos mantengamos unidos frente a las fuerzas de la tiranía, que siempre esperan que nos distraigamos, aunque sea un momento, para tomarnos por sorpresa. Y eso es lamentablemente lo que ha sucedido con Occidente: hemos sido complacientes con nosotros mismos, mientras bajo nuestras narices se gestaba un monstruo de odio y resentimiento, alimentado por instituciones capturadas por ideólogos izquierdistas», denunció.
«Hoy vemos cómo vuelven a acecharnos fantasmas que creíamos haber dejado atrás hace ya más de 80 años. Hoy enfrentamos las consecuencias de nuestra propia negligencia. La realidad nos volvió a recordar que el precio de la libertad es la eterna vigilancia. Por eso, actos como este, muy lejos de devaluarse con el tiempo, son cada día más cruciales: nos recuerdan el alto precio que pagamos por nuestra libertad», subrayó el mandatario argentino.
«Por eso, mientras sea Presidente de esta nación, tendremos ‘tolerancia cero’ con el antisemitismo. Pero esta actitud no puede quedar solo en palabras, sino que debe plasmarse en acciones concretas. En este sentido, hemos declarado recientemente a la Guardia Revolucionaria iraní como organización terrorista, como ya hemos hecho con Hamas. Además, hemos promovido a la Argentina para que este año se convierta en la primera nación latinoamericana en tener la enorme responsabilidad de presidir la Alianza Internacional para el Recuerdo (de la Shoá, IHRA). Y por último, estoy impulsando los Acuerdos de Isaac, junto al gobierno de Israel, uno de cuyos objetivos es combatir el antisemitismo en la región», enumeró.
«La memoria (de la Shoá) es una de aquellas cosas que me acompañan constantemente. De hecho, a quienes han pasado por mi despacho les consta… No solo me conmueve personalmente como ser humano y como amigo del Pueblo de Israel, también forma a cada una de mis decisiones como Presidente y como amante de las ideas de la libertad, en un mundo que amenaza nuevamente con hundirse en la oscuridad. Que actos como este sean a la vez un símbolo de dónde venimos, el costo que pagamos y el enorme riesgo que conlleva el olvido, pero que también sea un norte que nos guíe hacia ese mundo mejor que queremos construir», cerró Milei.
Previamente, el presidente del Museo de la Shoá, Marcelo Midlin, había afirmado: «es un gran honor que por tercer año consecutivo nos acompañe y presida este acto de recordación; sepa que lo apreciamos muchísimo».
«Hace pocos meses volví a hacer la Marcha por la Vida, recorriendo los campos de exterminio. En ese viaje, tan duro como imprescindible, uno descubre por qué desde hace 81 años la palabra ‘Auschwitz’ quedó grabada en la conciencia global como el mayor símbolo del mal absoluto. El espacio físico donde los humanos crearon su propio infierno para deshumanizar y exterminar. Cada ladrillo de ese campo, cada centímetro, cada objeto habla de un proyecto de barbarie extrema, construido por la sociedad teóricamente más educada de la civilización occidental. Evidentemente, aquella supuesta educación no era más que un vil adoctrinamiento, una propagación de odio que facilitó el exterminio sistemático de 6 millones de judíos que residían en el continente hacía siglos», remarcó.
«Siempre es importante recordar que Auschwitz fue encontrado, no fue buscado para detener el horror. Sabemos que los Aliados conocían perfectamente lo que estaba sucediendo y sin embargo decidieron no desviar recursos para bombardear las vías del tren, lo que claramente hubiera detenido tal masacre. La historia nos enseña que la indiferencia, la relativización y el silencio son complementos necesarios para que se produzcan estas tragedias», prosiguió el titular del Museo, antes de citar al escritor argentino Jorge Luis Borges.
«La educación se vuelve una herramienta esencial para prevenir crímenes semejantes y esta es la misión primaria de nuestro Museo y el mayor legado recibido de nuestros queridos sobrevivientes. Al hablar de la Shoá no estamos solamente honrando la memoria de las víctimas, sino estableciendo aprendizajes fundamentales para la convivencia democrática en nuestro presente. Esto también aplica a la lucha contra el antisemitismo, que ha tenido un preocupante crecimiento a nivel global. Lo seguiremos combatiendo desde aquí, a través de la enseñanza y la transmisión», aseguró.
«Como afirma la Anti-Defamation League en encuestas que ha realizado en todo el mundo, aquellos países donde se enseña (la Shoá) tienden a tener índices de antisemitismo sensiblemente más bajos, y en este sentido, la presidencia Argentina de la Alianza Internacional este año será una excelente oportunidad para nuestro país en su posicionamiento global. Quiero agradecer nuevamente al presidente Javier Milei por haber logrado que la Argentina ejerza por primera vez la presidencia y también por su constante compromiso con la lucha contra el antisemitismo, especialmente desde el 7 de Octubre, cuando fue una una de las pocas voces voces valientes en medio de un escenario hostil hacia Israel y los judíos», reconoció Mindlin.
«Hace pocas semanas tuve la oportunidad de hablar en el plenario de la IHRA en Jerusalem y allí enfaticé que tenemos la oportunidad de acercar a América Latina con la IHRA y viceversa. A su vez, también marqué que es la primera vez que encabeza la organización un país de habla hispana, el cuarto idioma más hablado del mundo. Como único país latinoamericano miembro pleno de la Alianza y con más de 20 años de permanencia ininterrumpida, podremos contar al mundo lo mucho que se ha hecho desde el Estado junto a las organizaciones de la sociedad civil en pos de concientizar sobre la memoria de la Shoá y convertirla en una temática central para nuestro sistema educativo, consolidando varias décadas de una política de Estado auténtica. Como señalo en cada oportunidad, es un orgullo poder mostrar al mundo que en este tema todos los argentinos, la sociedad, el Estado y la comunidad judía, estamos plenamente de acuerdo, pero en la actualidad con un compromiso y acompañamiento extraordinario del presidente Javier Milei», continuó.
«La historia siempre carga con luces y sombras. Fuimos uno de los tantos destinos de los criminales nazis que buscaron impunidad, pero también fuimos hogar para miles de sobrevivientes que reconstruyeron acá sus vidas y nos enseñaron con su resiliencia qué significa volver a elegir la vida. Aprovecho este momento para honrar la memoria de los sobrevivientes que ya no están y de los que hoy nos están acompañando aquí. Su contribución desde los primeros tiempos de la posguerra hasta los contundentes testimonios que brindan aún hoy es la piedra fundamental sobre la que estamos parados para hacer nuestra labor educativa y asumir el compromiso por la memoria de la Shoá», dijo el titular del Museo antes de pedir «un fuerte aplauso» para ellos.
«Confiamos en que la Argentina demostrará su profundo y sostenido compromiso con la memoria» de la Shoá, para que su experiencia «se transforme en un ejemplo para los más de 200 miembros que nos visitarán en el marco de la IHRA en junio en el primer seminario y en noviembre en el segundo», anheló su futuro presidente.
Finalmente, «quiero celebrar el regreso del último secuestrado (israelí), Ran Gvili, en estos días, y que esto abra por fin una nueva etapa para Israel y el mundo judío luego de tanto sufrimiento», deseó.

Luego fue el turno de hablar de Lea Zajac de Novera, quien nació en Polonia en diciembre de 1926. Desde 1941 fue confinada junto a su familia en el gueto de Pruszany. En 1943 fue deportada a Auschwitz y tatuada con el número 33.502. En enero de 1945, el campo fue evacuado e integró una de las terribles «Marchas de la Muerte» hacia el interior de Alemania. Ingresó clandestinamente a la Argentina en 1947, vía Uruguay. Aquí construyó una familia: tuvo hijos y nietos.
«Estoy muy emocionada… No hay una palabra para expresar qué fue luchar todos los días para sobrevivir y no llegar a la puerta de la cámara de gas. El que no lo vivió no lo puede saber… En el gueto todavía estábamos con la familia, y después fuimos llevados en vagones para ganado. Donde caben 50 nos metieron a más de 100, y las condiciones allí adentro no se pueden contar con palabras… Me quitaron a mi familia de 80 personas; soy la única sobreviviente… Y aquí, creo que soy la última de los que estuvieron directamente cara a cara con los nazis. Por eso estoy hoy aquí… Lo único que me funciona es la materia gris, para poder transmitir todo esto», resumió.
«Me siento muy feliz de haber llegado a ver esta institución, por la que estuve luchando, junto a un grupo, la mayoría de mujeres, que llegamos en los años 1947/48. Y ahora esto creció a este nivel gracias precisamente a gente como nuestro presidente», elogió Zajac a Mindlin.
«Hoy no quiero contarles de aquello cuando nos trajeron y abrieron las puertas corredizas y esa masa masa hedionda cayó al piso, quiero decirles que estoy doblemente emocionada y herida después de todo lo que hemos luchado todos estos años. Tres cuartas partes de mi vida las pasé en la Argentina, el país que me dio libertad, que es mi patria por adopción desde hace 60 años. Voy a dejar tres generaciones: hijos, nietos y bisnietos argentinos. Y si hay mucha gente que a veces se queja, les puedo decir que para mí, la Argentina fue un paraíso después de lo que he pasado», recalcó.
«Salimos de una Europa destruida después de dos guerras y fue muy duro todo eso. Por eso, cuando nos quedamos solos, sin nada y sin nadie, cada uno pensó adónde ir para respirar un poco de libertad. Quiero agradecer todo lo que me han dado y explicarles lo que me duele hoy más que nunca: la ola de antijudaísmo que se desparramó por el mundo. Y no me refiero a los que no saben, lo que sí tengo dolor es de los negadores que saben muy bien todo lo que pasó y con esta ola de odio demuestran que son unos imbéciles. Por eso, creo que tengo suficiente autoridad moral para pedirles que no olviden esto y que después de mí, los jóvenes sobre todo, no olviden. Que sigan luchando en contra de toda clase de de discriminación. Me inserté en la segunda vida gracias a mi lucha, sobre todo contra la discriminación», contó la sobreviviente de la Shoá.
«Yo no tengo odio, tengo palabras y he dejado mis testimonios en los lugares más inverosímiles: en universidades, en la Basílica de San Isidro, que un joven cura me vino a invitar para darles una charla a 200 estudiantes de la UCA (Universidad Católica Argentina)… Agradezco vuestra presencia aquí y les pido que no dejen caer esto después de mí. Yo, en realidad, no soy nadie… Fui una de las que luchó desde el primer momento para que esto surgiera… No soy una gran oradora, simplemente trato de transmitir todo lo que se vivió y cuando hablo, no me sale solamente de acá (por la cabeza), me sale del corazón, me sale de las vísceras, y vuelvo a vivir todo», cerró.

El acto contó con la interpretación de dos temas musicales y la tradicional ceremonia de encendido de velas, que contó con la participación de los sobrevivientes de la Shoá Rosa Rotenberg, Mónica Dawidowicz, Pedro Roth, Marion Eppinger, Helene Gutkowski y Máximo Grodki.
También estuvieron presentes el jefe de gabinete, Manuel Adorni; la ministra de Capital Humano, Sandra Petovello; y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, entre otros funcionarios nacionales, provinciales y porteños, como la embajadora ante la Alianza Internacional para la Rememoración de la Shoá, Fabiana Loguzzo; los embajadores de Israel, Eyal Sela, y de los Estados Unidos, Peter Lamelas, entre otros diplomáticos; el presidente de la AMIA, Osvaldo Armoza, y la vice de la DAIA, Marina Degtiar, entre otros dirigentes de la comunidad judía; y más sobrevivientes de la Shoá, con sus familiares.

