Inicio LATINOAMERICA A 34 años del atentado a la embajada de Israel, Crescenti recordó el momento en el que intentaron salvar la vida de Eli Carmon

A 34 años del atentado a la embajada de Israel, Crescenti recordó el momento en el que intentaron salvar la vida de Eli Carmon

Por Iton Gadol
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Itongadol/Agencia AJN.- A 34 años del atentado a la embajada de Israel en Argentina, el director del SAME, Alberto Crescenti, recordó el momento en el que intentaron salvar la vida de Eli Carmon, esposa del entonces cónsul israelí, Daniel Carmon. “Fue una imagen tremenda realmente. Donde estaba el edificio veíamos solamente a una persona atrapada, que era Eli Carmon. Estaba como a dos pisos arriba, subimos por los escombros, la intubamos, metimos vía parenteral. Estuvimos peleándola, pero no hubo forma, murió en el lugar”.

La familia Carmon llevaba tres años viviendo en Buenos Aires. Eliora, Eli, como la conocían todos, había puesto en suspenso su carrera de diseñadora de productos y medio ambiente, y trabajaba en la Embajada como administrativa, acompañando en su misión diplomática a su marido. Tenía cinco hijos y casi 39 años cuando el coche bomba le arrebató la vida.

“Yo me encontraba en el edificio donde estaba antes la dirección del SAME en Carlos Pellegrini y Corrientes. A las 14.45 sentimos una explosión tremenda que movió nuestro edificio. Entonces le digo a otros directores que estaban conmigo ‘algo pasó acá’”, contó Crescenti en diálogo con el periodista Eduardo Feinmann en Radio Mitre.

“Tenía el móvil, teníamos las cinco ambulancias abajo en zona centro. Convoco a las ambulancias porque había una columna muy densa de humo. La primera información a través del móvil decía que era un siniestro en el hotel Panamericano. Y le digo a la central ‘esto no es el Panamericano’. Me guío por la columna de humo, y al llegar a la esquina de Carlos Pellegrini veo una enorme deflagración de palos, vidrios, cuerpos volando sobre mi cabeza. Ahí creí que Dios me dio la impronta de que era el último minuto de mi vida”, recordó.

“Podría haber entrado en ataque de pánico. Gracias a Dios no fue así. Empiezo a atender heridos, pero sobre mi izquierda, venían 50 chiquitos del jardín del colegio que estaba enfrente. Cargué a los chicos en tres camionetas con tres médicos, los derivé rápidamente para sacarlos a la zona del hospital Fernández. Gracias a Dios no estaban heridos”, destacó.

El atentado ocurrió el martes 17 de marzo de 1992 a las 14.47 cuando una camioneta Ford F-100 conducida por un suicida y cargada con una mezcla de hexógeno y pentrita estalló frente a una de las puertas de la casona donde funcionaba la legación, situada en Arroyo 910, casi Suipacha.

El atentado provocó la destrucción de la embajada y daños a una iglesia católica y una escuela ubicada en un edificio cercano, entre otros. Como consecuencia del ataque murieron 29 personas, 22 de ellas identificadas, y otras 242 resultaron heridas.

Crescenti resaltó que llegó al lugar “a los cuatro minutos de la explosión” y que “a las cuatro de la mañana, cuando se hizo un silencio para tomar algún alimento o hidratarse” escucharon un grito que venía del convento. Una de las monjas había salido volando ocho metros de la onda expansiva y quedó enganchada en el cabestro del techo de la iglesia, con una fractura del fémur. “Fue la última que sacamos con vida de ese lugar a las cuatro y media de la mañana”, detalló Crescenti.

También recordó la muerte del padre Juan Carlos Brumana. “Lo encontramos entre los escombros, porque la iglesia estaba también destruida. Fue algo de un trabajo incesante de todo el equipo, pero lamentando profundamente a los que no pudimos salvar. Tenía que haber un silencio muy grande para poder escuchar si había alguna respiración entre los escombros”.

El SAME atendió a 170 heridos, derivados a todos los hospitales de la Ciudad y con funcionamiento pleno en los quirófanos. “Realmente fue un esfuerzo muy grande, y lamentablemente, fue tan terrible la explosión, del edificio no quedó nada”, añadió.

Dos años después, Crescenti vivió una situación similar durante el atentado a la AMIA. “Estábamos mucho más preparados, pero también nosotros tuvimos casi treinta días sin volver a nuestras casas. Hasta que no sacamos el último escombro y no apareció el último cuerpo, no nos movimos del lugar”.

El acto recordatorio central se llevará a cabo hoy desde las 14.30, en la plaza seca Embajada de Israel, sita en la esquina de Arroyo y Suipacha, donde funcionara la legación, con el lema «La primera vez no se olvida», en alusión a que fue el primero de los dos atentados terroristas del fundamentalismo islámico que sufrió la Argentina.

“Como todos los años con nuestro equipo vamos al acto. Un recuerdo para los que ya no están y para los familiares también que han tenido que soportar durante estos años. En los últimos actos me agarra un señor del brazo y me dice ‘usted me sacó de los escombros’. Fue emocionante, yo no lo podía creer”, concluyó.

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