Itongadol.- El Tribunal de Distrito de Jerusalem condenó este domingo a Elimelech Stern, un estudiante de yeshivá de 22 años oriundo de Beit Shemesh e integrante de la dinastía jasídica Vizhnitz, por mantener contacto con un agente extranjero y por conspiración para amenazas, en el marco de un caso de espionaje vinculado a la República Islámica de Irán.
Según la acusación, Stern mantenía comunicación a través de la aplicación Telegram con una agente iraní que utilizaba el nombre de “Anna”. A sus órdenes realizó diversas acciones contra Israel y recibió pagos en criptomonedas como compensación. Además, logró reclutar a otros dos ciudadanos israelíes para colaborar en las operaciones.

Entre las acciones realizadas se encuentra la impresión y colocación de carteles con la imagen de una mano ensangrentada y el mensaje: “Quedará en la historia que niños fueron asesinados en Gaza, pongámonos del lado correcto de la historia”. Para ejecutar esta acción, Stern reclutó a otra persona, quien documentó el hecho y le envió las fotos. Posteriormente, Stern transmitió ese material a “Anna”, recibiendo un pago por ello.
En otro episodio, a instancias de la agente iraní, uno de los reclutados recogió un teléfono móvil en Atlit, en el norte de Israel. En paralelo, otro colaborador entregó dinero en efectivo en Jerusalem y Tel Aviv, siguiendo las instrucciones transmitidas a través de Stern.
Una de las misiones más sensibles que recibió fue el envío de un cuchillo y un ramo de flores a la residencia de Ronen Shaul, embajador de Israel ante la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA). Stern no llegó a concretar esa acción, alegando temor a ser detenido.
Durante el proceso, Stern aseguró que nunca sospechó que “Anna” fuese un agente iraní y denunció que sus derechos fueron vulnerados durante los interrogatorios, por lo que pidió anular su testimonio. Sin embargo, la fiscalía sostuvo que el acusado conocía perfectamente sus derechos, declaró por voluntad propia y, de hecho, admitió en sus primeras confesiones que sospechaba estar en contacto con un agente extranjero.
La sentencia del tribunal subraya que las pruebas “demuestran que el acusado sospechó de la verdadera identidad de ‘Anna’ desde el inicio, y que esas dudas aumentaron a medida que las acciones que le pedía tenían un carácter nacionalista y de seguridad cada vez más evidente. Ella incluso le reveló directamente que era un agente extranjero interesado en reclutarlo y brindarle entrenamiento de combate”.
El fiscal Yishai Zigman destacó la gravedad del caso: “Stern recibió asignaciones, las cumplió, reclutó a otros y cobró dinero por ellas. Todo lo hizo sabiendo perfectamente que detrás de ‘Anna’ estaba una entidad hostil que buscaba desestabilizar la seguridad de Israel”.
Zigman añadió: “Esta condena envía un mensaje claro: cualquiera que mantenga contacto con agentes extranjeros hostiles deberá enfrentar las consecuencias. Seguiremos protegiendo con determinación la seguridad del Estado de Israel”.

