Itongadol/Agencia AJN.- Hace casi un año, cuando un edificio se derrumbó sobre un soldado en Jabalia, el equipo médico Chicago del Cuerpo Médico de Givati se encontraba en el lugar. El médico, el paramédico, los enfermeros y los combatientes de la Unidad de Rehabilitación Médica (URM) lograron trasladarlo del campo de batalla a un hospital en 42 minutos y salvarle la vida. Ahora se revela la documentación completa y la historia.
«Recibimos un informe por radio sobre el derrumbe de un edificio. Al principio no sabíamos cuántos heridos había. Nos estábamos preparando para un incidente con muchas bajas», recordó el teniente y doctor «A.», por entonces en la 9.ª División de Infantería y líder del equipo médico del batallón Chicago, sobre lo sucedido el 5 de enero en Jabalia, cuando Givati lanzó un ataque. Un vehículo blindado se derrumbó sobre un soldado de la unidad Sabar y, en cuestión de segundos, se desató un incendio y una densa humareda llenó el aire.
La URM del equipo de evacuación avanzó hacia el lugar, encabezado por el comandante del vehículo, el teniente «A.», y el conductor, el sargento «G.». «En ese momento nos encontrábamos en la zona con otra fuerza, así que cuando llegamos al lugar reinaba el caos. Rápidamente busqué al médico de la compañía -describió el teniente y doctor «A.»-. Agarré al sargento 1° ‘I.’, el paramédico, y me puso al tanto de la situación. Comprendí que se trataba de un soldado con una lesión craneal grave. Estaba consciente, pero necesitaba ser evacuado con urgencia.»
A partir de ese momento, el doctor y el paramédico de su equipo, el sargento S., trasladaron al soldado a la URM y comenzaron el tratamiento. “Mientras nos movíamos, le pedí al herido, a quien también conocía del batallón, que me contara sobre él -recordó el doctor «A.»-. Respondió y le explicamos lo que había sucedido y lo que estábamos haciendo. La idea era tranquilizarlo para evitarle un trauma.”
En cuestión de minutos, el médico llegó a la pista de aterrizaje más cercana en la Franja: «Salimos justo cuando el helicóptero descendía y el ruido era ensordecedor. Corrí, agarré al médico que estaba allí, le puse la boca al oído y le grité los detalles para asegurarme de que entendiera perfectamente su situación. A partir de ese momento, lo evacuaron enseguida. En cuanto terminó la evacuación, uno de los médicos gritó: ‘¡Vamos, Chicago!’. Estábamos llenos de adrenalina».
Pero el trabajo del equipo médico no terminó ahí. “Todo ocurrió durante un ataque sostenido del batallón, y después de subir al herido al helicóptero, volvimos inmediatamente a ponernos en alerta -explicó el teniente y doctor «A.»-. Reorganizamos rápidamente el equipamiento, reunimos a la URM e hicimos un análisis preliminar, en el que reconstruimos lo sucedido.”
“Lo evacuamos muy rápido -testificó- y en ese momento no sabíamos que tan solo 42 minutos después de la lesión ya estaría en el hospital. Cuando aterrizó, hablé con los médicos que lo recibieron en tierra. En unos 20 minutos llegaron los primeros datos de la sala de urgencias y todo el equipo se alegró al saber que su estado se había estabilizado.”
Las tres semanas posteriores a la evacuación, el equipo Chicago continuó combatiendo en la Franja de Gaza bajo el mando del 9.º Batallón. Incluso durante este tiempo, se mantuvieron contacto con el soldado herido y se aseguraron de comprobar su estado cada pocos días, cuando la situación lo permitía.
«Desafortunadamente, tenemos experiencia en varios incidentes de este tipo -dijo el teniente y doctor «A.» con pesar-. En tiempo real, la comunicación entre nosotros es instantánea; cada uno entiende exactamente lo que el otro quiere decir. Además, combatimos junto al batallón, así que cuando atendés a un herido, no es un combatiente, sino tu compañero el que está en la camilla.»
En los últimos dos años, tal como se reveló esta semana en la Conferencia Nacional de Medicina Militar, el Cuerpo Médico ha desarrollado nuevas capacidades gracias a las cuales más de 600 soldados de las FDI están vivos hoy.
Y en lo que respecta a la evacuación de heridos, se han modificado los protocolos médicos, se ha introducido un tratamiento con unidades de sangre completa sobre el terreno y se ha reforzado el equipo médico superior a nivel de batallón en todo el Ejército.

