Inicio ISRAEL Israel avanza en planes para aplicar la pena de muerte a terroristas del 7 de octubre y reabre el debate bíblico y jurídico sobre la justicia

Israel avanza en planes para aplicar la pena de muerte a terroristas del 7 de octubre y reabre el debate bíblico y jurídico sobre la justicia

Por Gustavo Beron
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Itongadol/Agencia AJN.- El Estado de Israel comenzó los preparativos operativos para implementar la pena de muerte a terroristas, luego de que la Knéset aprobara en primera lectura un proyecto de ley que habilita el castigo capital para quienes asesinen israelíes en atentados terroristas. La iniciativa, impulsada por el partido Otzma Yehudit y respaldada por el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, apunta en una primera etapa a los integrantes de la fuerza Nukhba de Hamás que participaron en la masacre del 7 de octubre.

Según informó el Canal 13, el Servicio Penitenciario de Israel inició planes concretos para la aplicación de la ley, que incluyen la creación de una instalación especial para ejecuciones por ahorcamiento, denominada internamente como la “Milla Verde israelí”. El esquema prevé equipos de ejecución integrados exclusivamente por voluntarios, con tres agentes activando de manera simultánea el mecanismo, con el objetivo de distribuir la carga psicológica de la decisión. Las autoridades penitenciarias estiman que las ejecuciones podrían llevarse a cabo dentro de los 90 días posteriores a una sentencia firme.

Además, una delegación israelí tiene previsto viajar a un país de Asia oriental para estudiar los aspectos técnicos, legales y éticos de la implementación de la pena capital dentro de un marco regulado.

El proyecto de ley establece la pena de muerte obligatoria para terroristas condenados por asesinato “motivado por racismo u odio al público y cometido con la intención de dañar al Estado de Israel y el renacimiento del pueblo judío”. La iniciativa fue aprobada en primera lectura el 30 de noviembre de 2025 por 39 votos a favor y 16 en contra. Tanto el primer ministro Benjamin Netanyahu como el general (res.) Gal Hirsch, coordinador para los cautivos y desaparecidos, respaldaron la propuesta, aunque evitaron expresarse públicamente mientras continuaban las negociaciones por el regreso de rehenes con vida.

Tras la etapa inicial enfocada en Hamás, la ley podría aplicarse también a terroristas condenados por atentados graves en Judea y Samaria.

El fin del efecto disuasorio de las condenas perpetuas

El debate se reavivó tras la liberación de cientos de prisioneros de seguridad durante la guerra en Gaza, muchos de ellos condenados por asesinatos y atentados. Para amplios sectores del sistema de seguridad israelí, la prisión dejó de ser un elemento disuasorio efectivo, en un contexto marcado por intercambios de rehenes por terroristas.

La criminóloga israelí Anat Berko, exintegrante de la Knéset, relató que ya en la década de 1990 observó cómo líderes de Hamás asumían como un hecho que no pasarían el resto de sus vidas en prisión. En una entrevista reciente, recordó una conversación mantenida en 1996 con el fundador de Hamás, Ahmed Yassin, quien estaba convencido de que sería liberado, algo que efectivamente ocurrió meses después.

Berko sostuvo que los terroristas saben que incluso una cadena perpetua no es definitiva. “Tienen claro que tarde o temprano serán liberados, porque Hamás u otra organización secuestrará soldados o civiles para negociar su salida”, explicó. Tras el acuerdo por Gilad Shalit en 2011, evaluaciones de inteligencia israelíes indicaron que un porcentaje significativo de los liberados regresó a actividades terroristas, incluyendo planificación de atentados y liderazgo operativo.

Durante la guerra actual, terroristas excarcelados reaparecieron en estructuras de Hamás, en videos de propaganda y, en algunos casos, fueron posteriormente abatidos por las Fuerzas de Defensa de Israel tras retomar actividades operativas.

Berko, quien se oponía a la pena de muerte antes del 7 de octubre, cambió de postura. “Creía que al menos una condena implicaba permanecer en prisión. Hoy eso ya no es cierto”, afirmó. Según explicó, las cárceles permiten a los terroristas estudiar, organizarse, establecer redes y prepararse para futuros ataques.

¿Es compatible la pena de muerte con la ley judía?

El debate también atraviesa el plano religioso. La ley israelí solo contempla actualmente la pena capital en casos excepcionales —genocidio, crímenes contra la humanidad y traición en tiempos de guerra— y fue aplicada solo dos veces: al oficial Meir Tobianski en 1948 (luego exonerado) y al jerarca nazi Adolf Eichmann en 1962.

El rabino Daniel Feldman, decano de una yeshivá en Estados Unidos, explicó que la tradición judía distingue entre el ideal legal y las medidas de emergencia necesarias para proteger a la sociedad. Durante décadas, muchos rabinos consideraron que si la prisión perpetua garantizaba la seguridad pública, la pena de muerte no era necesaria. Sin embargo, ese supuesto se debilitó.

“El interrogante central es si la sociedad puede protegerse adecuadamente sin la pena capital”, sostuvo Feldman, quien reconoció que el debate se volvió “mucho más serio” tras el colapso del carácter disuasorio de las condenas perpetuas.

El rabino Shmuel Eliyahu, gran rabino de Safed, fue más categórico: “Está prohibido dejar con vida a un asesino”. Advirtió que mantener vivos a terroristas implica el riesgo concreto de futuras liberaciones y nuevos asesinatos. En una línea similar, el exgran rabino militar Avichai Ronsky sostuvo que la pena de muerte no solo elimina el mal, sino que modifica el cálculo terrorista y reduce futuros derramamientos de sangre.

Desde el plano jurídico, el exfiscal militar Maurice Hirsch propuso limitar la aplicación de la ley a terroristas extranjeros, excluyendo a ciudadanos y residentes israelíes, para sortear objeciones religiosas y legales. Subrayó que, según la ley judía, no es necesario un Sanedrín para sentenciar a muerte a no judíos que asesinan deliberadamente.

Críticas internacionales y acusaciones de doble vara

Un grupo de expertos de la ONU condenó el proyecto, al considerar que viola el derecho a la vida y discrimina a los palestinos. Entre los firmantes se encuentra Francesca Albanese, relatora especial cuestionada por Israel por sesgo y antisemitismo. Los expertos sostuvieron que la imposición obligatoria de la pena capital elimina la discrecionalidad judicial.

Las críticas contrastan con el silencio del organismo frente a ejecuciones masivas en países como Irán, Arabia Saudita, China o incluso en Gaza bajo el control de Hamás, donde se aplican ejecuciones sin juicios. Para funcionarios israelíes, la condena selectiva expone una doble vara, especialmente cuando Israel contempla la pena de muerte tras juicios completos y con instancias de apelación.

Un debate estratégico y existencial

Para Hirsch, la pena capital es solo una pieza de una estrategia integral contra el terrorismo, que debería incluir confiscación de bienes, eliminación de incentivos financieros y sentencias efectivas. “No se trata de venganza, sino de disuasión”, afirmó.

El debate sobre la pena de muerte enfrenta a Israel con una pregunta de fondo: cómo proteger la vida de sus ciudadanos cuando el sistema penitenciario dejó de ser un freno real para quienes asesinan por ideología. La discusión remite a un principio bíblico que atraviesa siglos de tradición: “El que derrama sangre humana, por el hombre su sangre será derramada”. La decisión pendiente es si el Estado judío está dispuesto a traducir ese mandato antiguo en política contemporánea, o si continuará liberando a terroristas que, según la experiencia acumulada, volverán a matar.

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