Inicio ISRAEL Director General de Medicina Forense de Israel: ‘‘El 7 de octubre Hamás no respetó bebés, niños y ancianos’’

Director General de Medicina Forense de Israel: ‘‘El 7 de octubre Hamás no respetó bebés, niños y ancianos’’

Por M S
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El médico forense Ricardo Nachman, un israelí nacido en Rosario, Argentina, advirtió en una entrevista con la Agencia AJN que ‘‘el 7 de octubre Hamás mostró la parte más oscura del ser humano’’, remarcando que la organización terrorista palestina ‘‘le sacó tarjeta roja al mundo para decir qué va a pasar si no hacen lo que Hamás dice y quiere’’. 

Itongadol/Agencia AJN.- (Por Martín Solzi) El Director General de Medicina Clínico Forense del Estado de Israel, el argentino israelí Ricardo Nachman, afirmó en una entrevista con la Agencia AJN que el 7 de octubre Hamás ‘‘no respetó bebés, no respetó niños y no respetó niñas. Lo mismo con los adolescentes, los ancianos y las personas en sillas de rueda. Ni siquiera respetaron a los perros y los animales que estaban en esos lugares’’.

‘‘En un primer momento decía que los de Hamás eran monstruos y animales, pero rápidamente me di cuenta de que los animales no hacen lo que hizo Hamás, así que no son animales, y no son monstruos porque los monstruos no existen. ¿Entonces los de Hamás qué son?, son seres humanos que mostraron la parte más oscura del ser humano’’, agregó el responsable de la unidad de Medicina Clínica Forense del Instituto Forense Nacional de Israel (conocido como Abu Kabir), y referente del Ministerio de Salud del Estado judío.

En la misma línea, Nachman, a quien le tocó pasar por un desgaste imposible de imaginar, expresó que las cosas que vio desde su trabajo, ‘‘tanto con los cuerpos como con partes de los cuerpos o los videos que he visto con los servicios de inteligencia para comparar daños corporales, son personas que hacen cosas con un extremo sanguinario que es lo más oscuro del ser humano’’.

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Entrevista completa:

-¿Qué particularidades tuvo el proceso de identificación de víctimas de la masacre del 7 de octubre?

-Obviamente ningún suceso es igual al otro, partimos de esa base. Yo divido muy celosamente entre lo que es una catástrofe o una tragedia de lo que fue el 7 de octubre, que fue una masacre, algo totalmente distinto. Que pasó con mi gente y en mi país, tomando en cuenta que yo vivo acá en Israel hace tantos años. Ya de por sí eso es una gran diferencia. Desde el punto de vista técnico básico neto, no hay grandes diferencias en lo que tiene que ver con la parte técnica. En sucesos de este tipo donde hay muerte en masa uno tiene que trabajar de la misma manera, hacerlo desde un punto de vista técnico y ordenado. Recibir el cuerpo y hacer todo el proceso hasta que se termine de tomar la base de datos para poder hacer después la identificación. Lo que obviamente pasó en este caso, la gran diferencia que hubo, es que en definitiva tenés que lidiar con más de 1200 víctimas en un lapso muy corto de tiempo y con las presiones y pedidos de todos. Desde los familiares hasta el ejército, la policía y el mismo Ministerio, y por supuesto los medios periodísticos que reclaman por los resultados.

Técnicamente hablando, la base de lo que hacemos es tener todos los cuerpos concentrados en un lugar. Otra de las cosas que tuvo una gran implicancia en este proceso es que nosotros no siempre recibimos cuerpos enteros. El instituto más que nada fue recibiendo los casos más complejos del 7 de octubre, que son personas cremadas y partes de cuerpos, lo que generó una imposibilidad total de hacer una identificación desde el punto de vista visual. Eso es mucho más complicado. Cuerpos cremados en los que tenés muy poco material para trabajar, y no siempre se recibe el material junto como para poder trabajar desde el punto de vista del ADN. El proceso de trabajo nuestro es recibir el cuerpo, darle un número de hierro, que es un número que lo acompaña desde el momento que ingresa al instituto hasta que sale identificado, es un número secuencial que les damos a los cuerpos. Todo lo que pase con ese cuerpo pasa con ese número, no con nombre y apellido. Inmediatamente después se hace una tomografía computada de todo el cuerpo, que nos ayuda en cierta manera con dos cosas esenciales: hacer una identificación por medio de la tomografía y por otro lado para saber los daños corporales que tiene dentro, para detallar los datos que pueden tener que ver con la causa de muerte y para saber también si hubo crímenes de guerra.

-¿Cómo podrían identificar al cuerpo mediante una tomografía?

-Entre otras cosas, una persona puede tener un marcapasos, puede tener un achicamiento del estómago o pudo haber tenido una cirugía. Y hay otras cosas que son no menos importantes, por ejemplo son los senos paranasales. En la cabeza tenemos cavidades. Para que la cabeza no sea tan pesada existen los senos paranasales. La silueta de los senos paranasales es individual en cada una de las personas, no existen dos senos paranasales iguales entre dos personas en todo el mundo. Cuando recibimos los cuerpos, tenemos una base de datos que puede venir de la familia o de un hospital, o incluso de una clínica o del ejército. Nosotros recibimos lo que serían las bases de datos de antes de morir y comparamos. La identificación es eso, la comparación entre dos cosas estables de un cuerpo. No una matrícula de conducir, no un arito, no. Tomar dos cosas que son estables de un cuerpo que puede ser lo de la tomografía, el ADN, las piezas dentales o cualquier otra cosa que me permita comparar y llegar a una identificación positiva de esa comparación. Si no tenés data antes de la muerte nunca vas a poder hacer la identificación de un cuerpo.

En el instituto identificamos el 100% de los cuerpos que fueron secuestrados y de los cuerpos que se encontraron en Israel. En todos los casos hicimos la identificación a través de uno o varios medios científicos. Por ADN, por dentadura o por la sumatoria de ellos. Incluso a veces, en los primeros días, en casos que no eran tan extremos, se tomaron huellas dactilares y así se realizó la identificación. Había una base de datos muy grande en las que teníamos todos los datos para poder hacer una comparación.

-Teniendo en cuenta la cantidad de cuerpos con los que tuvieron que trabajar de un momento para otro, por los más de 1200 asesinados el 7 de octubre, ¿qué protocolo implementó el instituto para poder llevar a cabo las identificaciones?

-Está lo que se llama la Estación de Concentración de Cadáveres, esa estación se arma en cualquier lugar que sea posible hacerlo, dependiendo de la cantidad de cuerpos. La decisión del Gobierno en este caso fue, desde un primer momento, concentrar los cuerpos en un lugar que se llama shura, que es el Rabinato Militar de Israel. Allí tienen cámaras frigoríficas muy grandes y está equipado con una cierta protección antimisiles, entonces ahí se podía seguir trabajando, ya que seguían atacando en esos días. Había que trabajar de esa manera. Los cuerpos iban siendo trasladados a shura. Ahí tenían cuerpos enteros, cuerpos parciales, partes de cuerpos, quemados, etc. Aquellos cuerpos en los que se podía tener una información previa se hizo la identificación en shura. Las primeras dos semanas nosotros íbamos a shura para dar apoyo profesional a gente que no era profesional y que tenían que hacer toda la identificación de los cuerpos. Después de esas primeras dos semanas vimos que la cosa no daba para más, que ellos no hacían la tomografía de los cuerpos. Pero eso no era suficiente, porque en estos casos se debe hacer un estudio forense para saber si hubo crímenes de guerra y todo ese tipo de cosas, saber la causa de muerte, que es muy importante para la familia que viene y pregunta. A partir de ese momento empezaron a traer partes de cuerpos al instituto. En un mismo saco de cadáver había cinco personas distintas. Había piernas, pies y otras partes de cuerpos. Ahí tuvimos que trabajar de una forma más compleja, con personas profesionales abocándose a ese trabajo. Los traían a Abu Kabir y detallábamos todo en fotografías y tomábamos muestras, y así fuimos armando cuerpos con las partes de cuerpos que nos iban trayendo.

En el instituto hicimos entre 300 y 400 identificaciones, porque otros fueron identificados en shura. Imaginate que entre 300 y 400 personas nosotros hicimos más de 8.000 muestras de partes de cuerpos, donde fueron tomadas muestras para hacer el ADN y la identificación. Al recibir 300 o 400 sacos de cadáveres, eso no significa que hay entre 300 y 400 víctimas, sino que hay muchísimas muestras que tomar para poder hacer la identificación. Así fuimos avanzando durante meses.

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-A la hora de analizar a los secuestrados que regresaron con vida, ¿cuál era la mayor dificultad a nivel forense para trabajar con ellos?

-Tiene sus complicaciones, porque imagínate que cuanto más pasaba el tiempo y más tiempo estaban secuestrados, y en las condiciones infrahumanas en las que fueron secuestrados, las condiciones de salud de cada uno de ellos era mucho peor. El hecho de sentarte y hablar con ellos, de explicarles cuál era el motivo por el que te sentás con ellos, explicarles que es un derecho y no una obligación. Si tomamos el 100% de los secuestrados devueltos, diría que solamente no pudimos trabajar con cinco o diez personas. La gran mayoría porque no se sentían bien en ese momento como para hablar. Y otras dos personas que fueron las primeras mujeres en ser liberadas, que eran de Estados Unidos y se fueron mucho más rápido de lo que nosotros podíamos movernos para hacer la revisación. La gran mayoría aceptó contarnos todo lo que pasó desde el momento que fueron secuestrados, cómo los secuestraron, qué hicieron y qué no hicieron. Yo estimo, en base a mi experiencia como forense, que en no pocos casos no se abrieron totalmente. Hubo casos en los que uno ya ve hablando con la persona y se da cuenta, y siente que hubo mucho más de lo que están contando. Estamos hablando de abusos sexuales y muchas cuestiones más. Al mismo tiempo, muchos de ellos, no pocos, se abrieron totalmente y contaron todo o prácticamente todo. El desafío que uno tiene en estos casos es tratar de no ser únicamente un médico forense, sino ser un poco un psicólogo de la persona, preguntando con cuidado y evitando hacer un abuso a la persona por más de que uno lo haga con la mejor intención.

-Hablando del tema psicológico, más allá de toda su experiencia que imagino lo ayuda a manejar estas situaciones de otra manera, en una entrevista usted dijo haber visto ‘‘lo peor del ser humano’’ en la masacre del 7 de octubre. ¿Cómo se maneja ese peso psicológico y emocional, no a nivel profesional, sino a nivel humano? Más aun teniendo en cuenta que tuvo que trabajar y entablar un vínculo con las familias.

-Totalmente. Trabajé con las familias de las personas que volvieron con vida y sin vida. Yo soy el encargado de sentarme con las familias de los que fueron asesinados y explicarles cómo se hizo todo el proceso, qué es lo que recibimos, qué es lo que se vio, cómo se hizo la identificación, qué daños tienen, etc. Es todo un proceso que uno lo va manejando como puede. La experiencia es verdad que tiene mucho que ver. Uno está capacitado para hacerlo pero eso no significa que a uno no le toque. Yo básicamente desde el 7 de octubre hasta hace muchos meses atrás, era una cuestión de llorar todos los días. Siempre había algo que me hacía llorar, no en el trabajo, pero fuera del trabajo sí, lloraba una vez por día. Al ver algo o a escuchar algo me ponía a llorar. De cualquier manera, tenemos mucho apoyo, no solamente del ejército sino también del Ministerio de Salud, que nos dan todos los elementos y herramientas como para poder salir adelante con todo esto. No significa que yo haya utilizado esas herramientas porque no tuve tiempo y no tengo tiempo, en algún momento ya lo voy a hacer.

Lo que sí, yo tengo mis propios métodos, que básicamente es estar con mi familia, que para mí es muy importante. Ellos me dan las fuerzas para salir adelante. El hecho de recibir un ‘‘gracias’’ de parte de una persona que a pesar de que su familiar fue asesinado o masacrado, y que le diste la posibilidad de que ese cuerpo sea recibido otra vez, que le puedas dar la certeza, eso es muy importante. El abrazo con ellos. Por otro lado, yo desde que estaba en Rosario estudiaba teatro de manera amateur. Y volví al teatro después de tantos años sin hacerlo. Estudié en varias escuelas de Israel de teatro. Cuando puedo hago seis meses, porque no puedo hacerlo tres años seguidos para ser actor. Y hoy por hoy es lo que hago, hay un día de la semana que todo puede explotar y yo estoy en el taller de teatro. Para mí es un lugar seguro. Y lo que tuve que dejar por ahora pero quiero volver, es que yo hice un estudio de un arbitraje de rugby, soy árbitro de rugby, algo que hice durante mucho tiempo acá en Israel. Soy árbitro internacional. Hice una pausa por el COVID pero después retomé, hasta que empezó la guerra. Ahora me resulta imposible.

-¿Qué lo impulso a irse de Argentina a Israel hace más de 30 años? ¿Por qué la medicina forense?

-Yo daría vuelta la pregunta. Primero te diría cómo fue lo de la medicina forense, porque yo a los 14 años viendo un programa de televisión que pasaban todos los lunes o martes a las 9 de la noche, que se llamaba Quincy. Él era un médico forense, el actor era Jack Klugman y a mí me dejaba hipnotizado verlo. En ese momento le dije a mi mamá, a los 14 años, que yo quería ser Quincy. En la Universidad Nacional de Rosario me conocían como Ricardo Nachman pero todos me decían Quincy. No obstante, podría haber hecho otras especialidades que me gustaban. Cuando llegué a Israel, se me presentó la oportunidad de entrar en el único Instituto de Medicina Forense del Estado y ahí me quedé.

Desde tercer año de la facultad, donde yo también enseñaba, ya tenía la idea de en algún momento irme, porque estaba metido en un mundo pequeño y quería salir al mundo. La única manera de salir al mundo como profesional era salir de Argentina. Ya en tercer y cuarto año empecé a tener conexiones con varios lugares como Suiza, Estados Unidos, Canadá, Francia y obviamente que también Israel. Cuando vos decís que uno más uno es igual a dos, la respuesta era Israel, que en su momento me dio todas las posibilidades de acobijarme en el Estado, obviamente ser judío ayuda, más allá de que hoy en día conozco mucha gente que no es judía y está aquí y tiene todo el apoyo del Estado y las oportunidades. A mí me dieron la posibilidad de aprender el idioma, de ayudarme con los primeros pasos económicos, me ayudaron desde todo punto de vista. Hice aliá (emigrar a Israel) en 1992 y fui el último de mi familia, porque todos habían hecho aliá antes: mis padres, mis hermanos, mis tíos y abuelos. Yo fui el único que me quedé en Argentina para poder terminar la facultad. A los seis meses de recibirme hice aliá.

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-¿Cómo es su vínculo con los médicos forenses argentinos? En una entrevista que dio recientemente mencionó que hay un contacto.

-Sí. El hecho de estar en contacto con médicos forenses argentinos surgió mucho después de todo este proceso que hemos pasado en Israel. Fue cuando el Dr. Brunner, que es el encargado de la Organización de Forenses de Argentinos, se puso en contacto conmigo y me contó que en mayo de 2025 iban a hacer un Congreso Internacional en Mar del Plata y que se sentirían muy honrados si yo, como argentino y forense, que estuvo mucho en la vanguardia de todo lo que tuvo que ver con el 7 de octubre, podía estar presente. Me dijo que se sentiría muy honrado de contar con mi presencia en el congreso, como un invitado de honor en el tema. Dije que sí y viajé. Fue una de las cosas más hermosas que me ha pasado en Argentina. Tengo una relación excelente con muchos colegas de todo Argentina, porque hemos estado en contacto con ellos y seguimos estando. Si ellos necesitan algo o nosotros necesitamos algo estamos en contacto. Pedimos consultas o ayuda unos con los otros, estamos en contacto todo el tiempo.

Todo empezó un poco antes, porque en diciembre de 2024, la Embajada de Israel en Buenos Aires me llamó para que fuese a explicar lo que pasó el 7 de octubre, lo que yo vi. Yo estuve y estoy como encargado de lo que sería el director de ese proyecto, de estos cuerpos y de los que regresaron con vida. A mí nadie me lo contó. No hay una explicación mejor que la de una persona en la que los cuerpos pasaron por sus manos. A mí nadie me lo dijo, yo lo vi, lo toque, lo hice. Llegar a Argentina es una maratón de entrevistas y de explicaciones en televisión, radio, diarios, etc. Para explicar lo que vi y lo que pasó.

-¿Qué le diría a todos esos sectores que niegan lo ocurrido el 7 de octubre? De la misma forma que existen los negacionistas del Holocausto…

-Sin lugar a dudas Hamás es un grupo terrorista y sanguinario que no respetó nada. No respetó bebés, no respetó niños y no respetó niñas. Lo mismo con los adolescentes, los ancianos y las personas en sillas de rueda. Ni siquiera respetaron a los perros y los animales que estaban en esos lugares. El antisemitismo existió, existe y va a existir toda la vida. Parte de eso es por una cuestión de animalada, brutalidad, de no querer saber la verdad. Por el simple hecho de sacar una cierta frustración que cada una de esas personas tienen dentro para con otras personas, por el simple hecho de ser judíos. Antes me molestaba mucho más de lo que me molesta ahora. Hay tanta pobre gente que no tiene el más mínimo de cultura, información. Ahora me molesta un poco menos. El hecho de que haya un país en el cual hay cierta población que niega lo que pasó el 7 de octubre, toda la masacre que pasó. No solamente con judíos y con israelíes. Hay víctimas de 19 países distintos, de todas las edades, incluso árabes. Es decir que de cualquier manera, que no quieran entender que esto pasó, simplemente son personas que están expuestas a ser exterminadas por esas mismas personas que defienden.

El Eurovisión es un buen ejemplo. Una masa impresionante de gente que llega al Eurovisión son homosexuales y lesbianas. No tienen ni la más pálida idea de que ellos van a ser los primeros en ser aniquilados por Hamás en la Franja de Gaza. Es algo absurdo. Son estas personas lo que van a estar en cada uno de esos países, que es lo que está pasando hoy en España, que no tienen ni idea lo que se les va a venir. Al igual que Inglaterra y Francia, si es que no se les vino ya. Lo mismo con las manifestaciones que se ven en Estados Unidos, en las que dicen ‘‘From the river to the sea’’ (Desde el río hasta el mar), y si les preguntás a qué río y a qué mar hacen referencia no tienen la más pálida idea de lo que están hablando. Son pobre gente que dañan a otra gente.

-¿Cómo ve el futuro de la medicina forense en Israel y en el mundo?

-Lo que la medicina forense está haciendo es adelantarse día a día con la tecnología. Creo que en algún momento van a haber muchos más robots que seres humanos trabajando en la medicina forense. La ayuda del ser humano siempre va a tener que estar, porque los robots y la inteligencia artificial y todo eso se basa en lo que los humanos hacen. Hoy por hoy hacemos mucho lo que se llama autopsias virtuales, estudiar el cuerpo por dentro y por fuera se revisa. Por dentro se escanea sin la necesidad de abrir el cuerpo. La medicina forense, como muchas cosas en el mundo, se va a ver invadida por toda una inteligencia artificial que va a complementar todo lo que el ser humano hace. Creo que viene por ahí.

Nachman junto a Noa Argamani, una rehén recuperada por las Fuerzas de Defensa de Israel.
Nachman junto a Noa Argamani, una rehén recuperada por las Fuerzas de Defensa de Israel.

-¿Dónde estuvo Dios el 7 de octubre?

-La cuestión es muy compleja. Hay gente que piensa que Dios estuvo pero que justamente esta gente tenía que ser masacrada por tal o cual motivo. Otra gente dice que Dios no existe. Hay diferentes opiniones. Yo creo que no es que Dios no estuvo, sino que DIos o toda fuerza superior ha existido en una forma que tiene que existir para ese momento y en esas circunstancias. Yo te podría decir que si Dios no hubiera estado, Israel hoy por hoy habría estado aniquilado porque Hamás atacó del sur y el Hezbollah del norte y también Irán y Jordania. Podría haber sido mucho peor y no fue mucho peor. Fue una masacre, algo horripilante, algo realmente muy muy extremo, pero podría haber sido mucho peor. Se podría decir que Dios existió en una medida determinada en unas circunstancias determinadas, y en un lugar y un momento determinado.

-Pasaron más de dos años de la masacre, ¿qué evaluación hace desde su punto de vista de lo que pasó?

-Creo que lo que Hamás hizo a Israel fue sacarle una tarjeta roja, pero no solo a Israel, sino a todo el mundo. Sacarle una tarjeta roja al mundo para decir que ellos están ahí y que eso es una prueba y una entrada de lo que le va a pasar a todo el mundo si no hacen lo que Hamás dice y quiere, sino piensan cómo piensa Hamás. En un primer momento decía que los de Hamás eran monstruos y animales, pero rápidamente me di cuenta de que los animales no hacen lo que hizo Hamás, así que no son animales, y no son monstruos porque los monstruos no existen. Es un invento eso. ¿Entonces los de Hamás qué son?, son seres humanos que mostraron la parte más oscura del ser humano, al haber hecho lo que hicieron. Porque yo te puedo asegurar que las cosas que yo he visto desde mi trabajo, tanto con los cuerpos como con partes de los cuerpos o los videos que he visto con los servicios de inteligencia para comparar daños corporales, es ver personas que hacen cosas con un extremo sanguinario que es lo más oscuro del ser humano. Durante años se vio un terrorismo de personas que se inmolaban o que dejaban una bomba, pero no se filmaban ni se jactaban como pasó en el 7 de octubre. Violaron, asesinaron, ultrajaron personas con vida y personas muertas. Va mucho más allá de lo que es el terrorismo que uno conoce, de decir que luchan por la liberación de un Estado que está ocupado por ellos mismos, porque es obvio que ellos también tienen muchísimos rehenes palestinos dentro de Gaza. El 7 de octubre se vio un terror distinto al que se había visto anteriormente en el mundo.

-¿Le gustaría cerrar la entrevista con algún mensaje?

-Sí. Creo que hay que destacar que, con todos los defectos que el pueblo de Israel tiene, obviamente acá todos somos seres humanos que metemos la pata y hacemos lío, hay muchas cosas, no es un Estado de perfección este país. Pero dentro de toda la imperfección que hay dentro del país, Israel es un pueblo, es más que un pueblo, es un Estado que quiere vivir en paz, quiere seguir haciendo adelantar el mundo como lo hace con la tecnología que saca todo el tiempo. Quizás eso es lo que molesta a mucha gente, que Israel busca la paz y busca el adelanto, busca la tecnología. Eso molesta a mucha gente en el mundo.

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