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Coronavirus/Israel. El Gobierno está considerando imponer un cierre total en ciudades ultraortodoxas

Por Martin Klajnberg
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Iton Gadol/Agencia AJN.- El Gobierno de Israel está considerando la posibilidad de imponer un cierre total de las ciudades y pueblos «haredim», nombre que se le otorga a la población ultraortodoxa, ya que esos son los distritos en los que hay mayor número de personas infectadas con el coronavirus. «Ayer hubo conversaciones entre el primer ministro, el ministro de Salud y el ministro de Defensa y nos estamos preparando para esa posibilidad», dijo el martes el director general del Ministerio de Salud, Moshe Bar Siman Tov. «No nos conviertan en un gueto», reclamó el alcalde de Bnei Brak, una de las ciudades ortodoxas de Israel.

El número de personas infectadas con el virus continúa aumentando con fuerza en la ciudad de Bnei Brak, donde ha habido un incremento de 66 enfermos en un día y hay 571 personas infectadas de menos de 200.000 habitantes. Los funcionarios de salud predicen que si la tendencia en Bnei Brak continúa, hasta 1.500 residentes estarán enfermos con el coronavirus para la próxima semana, de las cuales entre 60 y 80 personas estarán en estado grave en los próximos dos meses.

Los funcionarios del gobierno han considerado la posibilidad de imponer un cierre en ciudades como Bnei Brak, o el barrio Mea Shearim de Jerusalem, para frenar la propagación de la enfermedad, y la policía dijo que están preparados para hacerlo. Sin embargo, algunos funcionarios del Ministerio de Salud dijeron que temen que la imposición de un cierre total en esas zonas pudiera dar lugar a una tasa de infección aún más significativa.

Bar Siman Tov dijo el martes que el ministerio está trabajando con la población ultraortodoxa para permitir la aplicación de las normas y proporcionar información más clara. La policía informó que emitió 650.000 NIS en multas en los últimos dos días por incumplimiento de las directrices en tres grandes comunidades ortodoxas: Mea Shearim de Jerusalem, Beit Shemesh y Bnei Brak. «Debería haber una tolerancia cero para quienes violan las normas», dijo Bar Siman Tov.

El Ministro de Salud Ya’acov Litzman dijo que los fondos de salud abrirían cuatro centros de testeos en Bnei Brak, y que cualquier persona con fiebre superior a 38 grados centígrados o que tosa o tenga dificultad para respirar podría concertar una cita para hacerse las pruebas. Además, el Magen David Adom, el servicio de emergencias de Israel, inauguró un centro de pruebas en la ciudad.

El alcalde de Bnei Brak, Avraham Rubinstein, está suplicando a las autoridades que no pongan un cordón en su ciudad afectada por el virus, comparándola con el período más oscuro de la historia judía. «No se puede construir una nueva prisión, la prisión de Bnei Brak. La realidad no lo permitirá», dice desde la autocuarentena. «Los residentes no aceptarán un cierre, y esta recomendación tendrá el efecto contrario. No se puede convertir Bnei Brak en un gueto. Un cierre no curará la enfermedad», expresó.

Según se informa, las autoridades están a punto de aprobar la colocación de un cordón alrededor de la ciudad, cortando efectivamente el acceso y obligando a las personas a permanecer en sus casas. Algunos residentes del suburbio ultraortodoxo de Tel Aviv, de 200.000 habitantes, se han mostrado reacios a cumplir las medidas de distanciamiento social, actitud que se repite en varios lugares con grandes poblaciones ultraortodoxas.

Hasta ahora se ha confirmado que 517 personas de la ciudad padecen la enfermedad, cifra que sólo es superada por el número de casos en Jerusalén. Los residentes de las zonas vecinas han expresado su temor de que el virus pueda propagarse fácilmente más allá de los límites de la ciudad.

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