Itongadol.- El Ministerio de Salud de Israel informó hoy que cuatro personas murieron a causa del coronavirus mientras que se detectaron 1.573 nuevos casos en las últimas 24 horas con un preocupante aumento de los pacientes graves.
Actualmente hay 22.704 personas que luchan contra el virus con 195 en estado grave y 56 de ellas con asistencia respiratoria. Según consignó el portal de noticias Ynet, 547 personas reciben tratamiento en hospitales.
Con los cuatro fallecimientos registrados en las últimas horas; el número total de muertes de COVID-19 se elevó a 375.
Los resultados positivos de las pruebas del martes cayeron a 5,7% desde 6%, aunque los funcionarios de salud todavía lo ven como un porcentaje muy alto.
El gobierno había decidido no extender el cierre impuesto a la ciudad ultra ortodoxa de Beitar Ilit a pesar de la tendencia alcista de los casos confirmados de COVID-19 detectados en ese distrito. Actualmente hay al menos 680 residentes que luchan contra el virus, lo que representa más del 1% de los residentes.
Solo otras cuatro ciudades (Jerusalem, Tel Aviv, Bnei Brak y Ashdod) tienen más casos de coronavirus.
El diario The Times of Israel destaca hoy en su sitio web el fuerte alza en la cifra de pacientes graves ya que es el más alto registrado en Israel desde el comienzo de la pandemia.
Durante la primera ola de la pandemia, el mayor número de casos graves en cualquier fue de 183, registrado el 13 de abril. Mientras que hoy ya está en 195.
Asimismo, la cartera de Salud informó que tres hospitales en el país, el Hadassah Ein Kerem de Jerusalem, el Centro Médico Shamir en Be’er Yaakov y el Centro Médico Sheba en Tel Hashomer, el hospital más grande de Israel, ahora tenían capacidad para los pacientes con COVID-19. En tanto, el Shaare Zedek de Jerusalem y el Centro Médico Sourasky de Tel Aviv tenían una capacidad del 82% para tratar a las personas con el coronavirus.
No obstante, el jefe del Consejo de Seguridad Nacional, Meir Ben-Shabat, comunicó que el rápido aumento en el número de pacientes gravemente enfermos representa una amenaza para el sistema de salud.
El diario Maariv destacó que el ministro de Educación, Yoav Galant, confirmó hoy ante la Knesset que el 1 de septiembre se iniciará el ciclo escolar. En este contexto el funcionario resaltó que la actividad del sistema educativo es necesaria para el funcionamiento de la economía, y agregó que “debe permitirse su plena actividad por razones tanto económicas como pedagógicas”.
En aras de la ilustración, el economista jefe del Ministerio de Finanzas estima el costo de cerrar un día escolar en aproximadamente 300 millones de NIS, más de 87 millones de dólares.
Según el esquema, el escenario en el que se abrirá el próximo año escolar es un escenario preventivo: abrir escuelas y jardines de infantes en una situación que permitirá aprender a la sombra de la coronavirus.
Sin embargo quedó aclarado que aquellas instituciones en las que se detecten nuevos casos de COVID se cerrarán como fue el año de práctica. El principio principal es una combinación de aprendizaje a distancia con clases presenciales en “cápsulas” con hasta 18 estudiantes. La directiva permite flexibilidad para que los directores de las instituciones elijan cómo dividir las clases y qué días.
A todo esto, el diario Haaretz cuestionó al Ministerio de Defensa por la compra de equipo médico por más de 3.000 millones de shekels. Según el informe de los 1.700 ventiladores comprados, solo llegó el 10 por ciento.
En sus preparativos para el peor escenario de coronavirus en Israel, el Estado compró unos 15.000 ventiladores por alrededor de 1000 millones de shekels, unos 290 millones de dólares, pero hasta ahora solo se ha suministrado un pequeño número, y algunas de las máquinas de respiración que se han proporcionado son de mala calidad.