Inicio ISRAEL Atentado a la Embajada. Daniel Carmon: “No recuerdo el momento de la explosión, no hubo ruido, solo un terrible silencio”

Atentado a la Embajada. Daniel Carmon: “No recuerdo el momento de la explosión, no hubo ruido, solo un terrible silencio”

Por M S
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Itongadol.- Daniel Carmon era el cónsul de la Embajada de Israel en Argentina en el momento del Atentado, en el que perdió a su esposa, con quien había tenido cinco hijos. En díalogo con Itongadol y a días de cumplirse un nuevo aniversario del Atentado, expresó: ‘‘Cuando me doy cuenta que pasaron 30 años no puedo creerlo, en mi mente no parece como si fue hace tanto tiempo. Siento que el Atentado ocurrió hace dos o tres años, tal vez cinco, pero no más que eso. No puede ser, no puedo creerlo’’.

-¿Estarás presente en Argentina cuando se cumpla el aniversario?

-Sí, voy a estar presente con gran parte de mi familia, no con todos, porque tengo cinco hijos y algunos no pueden viajar. Cada cinco años vamos a Argentina con una delegación organizada por la Cancillería israelí, y estoy muy emocionado de volver a ver a mis amigos y a mi otra familia, porque dejé algo en Buenos Aires y voy buscándolo de nuevo. Cada vez que viajo para allá me pasa lo mismo.

-¿Cómo se llamaba tu esposa?

-Mi esposa se llamaba Eliora Carmon, y la perdimos en el atentado a la Embajada de Israel, cuando tenía 39 años. Es la madre de mis cinco hijos, el mayor en aquel momento tenía 10 años y la menor 2 años. Fue realmente una tragedia enorme para nosotros personalmente, como para cada persona que pierde a un ser querido. Es un duelo que continúa día a día desde hace 30 años. Estoy muy orgulloso de ver cómo crecieron mis hijos, a pesar de que lo hicieron sin su madre. Por algunos años, hasta que ellos crecieron, yo hice mi deber profesional como diplomático pero también ocupé el rol de papá y mamá al mismo tiempo. Mis hijos pudieron desarrollar una vida plena profesionalmente, crecieron y tienen familia. Su madre hubiese estado tan orgullosa de ver crecer a sus hijos como lo estoy yo. Son muy buenos ciudadanos israelíes y judíos.

-¿Cómo cambió tu parte profesional en tu vida luego de ser testigo presencial del atentado de la embajada de Israel en Argentina?

-El tema del terrorismo apoyado por Irán está presente en la agenda política de cada diplomático israelí cuando habla con colegas de otros países. Me parece que la gente fuera de Israel, o una parte de nuestros colegas en el mundo, no entienden el peligro, ya que este país quiere realmente destruir a otro miembro de las Naciones Unidas a través de una serie de herramientas como el terrorismo. Eso es lo que se hizo en la Argentina en 1992, y toca a cada diplomático israelí explicar a sus colegas el peligro para Medio Oriente. Además, no somos solos los israelíes los que lo decimos, una gran mayoría de países de Medio Oriente también lo dicen, en el Golfo por ejemplo. Y el otro punto de vista es el hecho de que un diplomático israelí afuera es un soldado qué está en peligro de ser atacado por el terrorismo. Por eso debemos que tener mucho cuidado entre nosotros y contar medidas de seguridad en cada embajada. Yo tengo una experiencia más «especial» qué fue cuando estaba como embajador en el puesto número 12 en la ONU, que preparé un discurso muy preciso para explicar a la audiencia: ¿Qué quiere decir ser víctima del terrorismo? Y nunca lo usé porque esperaba una oportunidad adecuada para hacerlo. Un día durante, dos o tres años después de que empecé, quise hacerlo pero siempre me dije que tenía que esperar una buena oportunidad. En la ONU hubo una gran conferencia sobre el terrorismo y había un capítulo de esta conferencia que se trataba de víctimas del terrorismo y nuestros colegas libaneses tenían a un miembro de Hezbollah dentro de la delegación qué dijo: «Hezbollah fue lo mejor que le había pasado al Líbano», lo que fue para mí cruzar una línea roja, así que saqué el discurso que tenía preparado y expliqué a la audiencia en nombre de cientos de personas, como víctima de terrorismo y representante de Israel en los Estados Unidos, porque el colega de Líbano no tenía razón.

Eso es un simbolismo de lo que personalmente viví durante los últimos 30 años. Una mezcla de lo personal y lo profesional. Traté de hacer una separación artificial entre los dos y me parece que tuve más o menos éxito en no interferir uno con el otro. Pero en ese momento, en las Naciones Unidas, se hizo una mezcla de los dos y para mí fue una experiencia inolvidable.


Daniel Carmon junto al actual embajador de Israel en República Dominicana, Daniel Biran; el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, Mark Regev; y el director de Itongadol, Daniel Berliner.

-¿Cómo fue el momento del atentado? ¿Dónde estabas?

– Estaba en el edificio, en el medio de una reunión sobre un proyecto de refacciones y remodelaciones. Mi cargo era de cónsul y administrador de la embajada en aquel entonces. Fue a las 14.45, en una hora en la que algunos estaban fuera de la embajada almorzando, así que no estuvieron todos, de hecho el embajador no estaba. Ocurrió cuando yo estaba en la mitad de la reunión con el arquitecto y con la contadora de la Embajada, porque estábamos fijando las cuentas, viendo qué se hizo y qué había que hacer. El arquitecto nos pidió ir a un rincón para mostrarnos algo profesional. Yo le dije que no, que esperáramos, porque quería ver de nuevo la cuenta, y esa decisión fue la que nos salvó la vida a los tres. El lugar al que quería ir el arquitecto fue uno de los más destruidos de la Embajada. No me acuerdo el ruido de la explosión, porque no había ruido, había un silencio terrible. Pero la explosión ocurrió. El techo se cayó sobre nosotros. El arquitecto fue herido de una forma bastante grave. La contadora salió herida, pero menos. Yo también estuve herido, perdí la vista por unas horas y me sacaron del edificio. Me acuerdo que me subieron a una camioneta, me llevaron al hospital y perdí la consciencia por un día y medio o dos. Me desperté con una pregunta que recibí de un colega. Me contó lo que pasó con mi señora, que no la encontraron con vida, y me preguntaron quién iba a dar a los chicos la peor noticia que podían recibir, y pedí hacerlo yo mismo. Me trajeron a los chicos, que algo sabían, porque habían estado en la casa de unos amigos por dos días, pero no lo sabían con seguridad. Cuando los vi les conté lo que pasó y unas horas después salimos con el avión presidencial argentino para Israel.

-¿Qué pensás acerca de los Acuerdos de Abraham? ¿Están marcando un nuevo Medio Oriente?

-Cuando mencioné los países del golfo no está necesariamente ligado a los Abraham Accords. Tienen que ver, por supuesto, pero lo que quiero decir es que nosotros empezamos las relaciones, no formales y de manera muy discreta, en uno de los países del Golfo desde el año 2000, no hace un año o dos. Y yo, de casualidad, en mi rol como Jefe de Gabinete de la Cancillería, tenía una ocupación bastante importante, de ser el nexo de nuestros dos o tres diplomáticos que estuvieron en los países de los Emiratos, en forma muy discreta y con conocimiento por parte de los anfitriones pero sin decir Embajada ni aparecer en las fotos, sin relaciones oficiales, y eso estuvo desde el año 1999 o 2000. Fueron 20 años de presencia discreta, muy pequeña y modesta, y eso fue la base de los recientes Acuerdos de Abraham. De una forma muy silenciosa se realizó ese trabajo diplomático que sentó las bases y armó la estructura para los Acuerdos de Abraham. Por lo que es necesario decir que estos diplomáticos construyeron la infraestructura. De hecho hay un libro, que por el momento solo está en hebreo, de Barak David. Es un libro excepcional en el que se habla de este tema y tiene un capítulo sobre la cancillería y su trabajo en los últimos 30 años.

-¿Cuál es la situación de los palestinos en un Medio Oriente que está cambiando a pasos agigantados?

-El tema palestino es un tema muy complicado. Es un obstáculo en todos los procesos de paz que tuvimos estos años con nuestros vecinos. Una gran mayoría nos dijeron, de una forma u otra, que antes de hablar con nosotros, tenemos que solucionar el tema palestino. Hay algunos ejemplos en los que eso no fue una condición, por ejemplo los acuerdos de paz con Jordania y Egipto, nuestros vecinos más próximos. Y de los países del Golfo, una parte de ellos, ya no pusieron esta condición para establecer procesos de paz, el ejemplo son Bahréin, Marruecos y los Emiratos Árabes Unidos, y eso no quiere decir que se olvidaron, sino que nos dicen que hay que continuar con la búsqueda de la solución del conflicto con los palestinos, pero no es una condición para la paz entre Israel y aquellos países. Por otro lado, en las Naciones Unidas, donde no hay ningún cambio con respecto a las políticas de Israel por parte de los países árabes, podemos tener cinco Acuerdos de Abraham pero la situación en la ONU es la misma hace 40 años, no hay cambios.

-¿Creés que algún día se modificará esa situación en la ONU?

-No soy optimista de que eso pase. Las Naciones Unidas son otra cosa, se habla otro idioma, es un mundo virtual que tiene que ver con el mundo real pero no demasiado.

-¿Cómo conviven la diplomacia y el terrorismo?

-No hay ninguna duda de que los diplomáticos israelíes somos los representantes del país en el extranjero y nos sentimos como luchadores a nivel diplomático, por nuestra nación. Estamos en un frente en el que no hay armas, donde hay desafíos diplomáticos y políticos. Hacemos lo mejor para representar a Israel pero lamentablemente estamos también en peligro físico. A dónde vamos llevamos a nuestras familias, estamos en el frente con ellos, y esperamos siempre que las situaciones por las que pasemos sean solamente cuestiones políticas y diplomáticas. Lo que ocurre es que de vez en cuando, Irán nos recuerda que son nuestro mayor enemigo en varios frentes, como el tema nuclear, el terrorismo y la inestabilidad de Medio Oriente. Los ejemplos son el atentado contra la Embajada en 1992 y contra el centro de la vida judía en Argentina en 1994, una de las comunidades judías más importantes que tenemos en el mundo. Pero yo siempre hablo de un solo atentado, es decir, dos capítulos del mismo atentado. Y cuando estos ocurren, hay que continuar viviendo, luchando, desarrollándose personalmente y profesionalmente porque no hay otra posibilidad.

-¿Lo que se está viviendo actualmente en Ucrania y en el resto del mundo, le dan un toque distinto a este nuevo aniversario del Atentado a la Embajada de Israel? ¿O son cuestiones que corren por caminos diferentes?

-Van por caminos diferentes, no se cruzan entre sí. No veo una conexión entre ambas situaciones. Pero si quiero decirte que la Cancillería israelí está haciendo una de sus misiones más importantes y significativa, porque tenemos algo así como cien personas ubicadas en toda la frontera con Ucrania, en Moldavia, Rumania y Polonia. Además tenemos una decena de puntos en la frontera entre Ucrania y los países vecinos, recibiendo a israelíes y judíos que quieren salir del país, ayudándolos a cruzar la frontera. A esas personas se les pidió que muestren un papel que diga IL para que los diplomáticos sepan que son los refugiados israelíes o judíos, y los ayudan a cruzar la frontera e ir a donde quieran, por supuesto que si lo desean a Israel. Es una parte de la misión que tiene un diplomático israelí, representando a Israel como país y al Estado Judío. Somos la única cancillería del mundo que ofrece este servicio a sus ciudadanos. Los indios también hacen algo similar pero ellos hacen una evacuación por aviones, nosotros, con nuestra gente hacemos este trabajo,que me parece algo excepcional.

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