Itongadol.- La embajada de Rusia en Bucarest denunció que la incursión de un dron en espacio aéreo rumano el sábado fue una “provocación deliberada” organizada desde Ucrania, en un nuevo episodio de tensiones en la región fronteriza con la guerra.
El Ministerio de Defensa de Rumania había informado que dos de sus aviones de combate interceptaron un dron que ingresó en su espacio aéreo durante ataques aéreos rusos contra Ucrania. Según las autoridades rumanas, el dron no sobrevoló zonas pobladas y no representó “una amenaza para la población civil”.
En respuesta, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rumania convocó este domingo al embajador ruso, Vladimir Lipayev, para exigir explicaciones sobre lo ocurrido.
Desde la sede diplomática rusa, sin embargo, se rechazó cualquier responsabilidad. La embajada aseguró que “ningún dron ruso entró en el espacio aéreo de Rumania” y calificó el incidente como “una provocación deliberada del régimen de Kyiv”. Moscú también acusó a las autoridades de Bucarest de no haber brindado una “respuesta específica y convincente” a las preguntas planteadas por Rusia sobre la incursión.
El episodio se suma a una serie de incidentes similares registrados desde el inicio de la invasión rusa a gran escala en febrero de 2022. En distintas ocasiones, fragmentos de drones y proyectiles han caído en territorio rumano, generando preocupación en la población local y llevando al despliegue de refuerzos militares en la frontera.
La incursión del sábado ocurrió menos de una semana después de que Polonia anunciara haber derribado varios drones rusos que habían ingresado en su espacio aéreo en medio de un ataque masivo contra Ucrania. Tanto Rumania como Polonia son miembros de la OTAN, lo que agrega una dimensión de riesgo internacional a cada incidente de este tipo, dado que un ataque deliberado contra su territorio podría activar el principio de defensa colectiva establecido en el artículo 5 de la Alianza Atlántica.
Con la guerra en Ucrania en su tercer año, los incidentes con drones en el espacio aéreo de países vecinos se han convertido en un recordatorio constante de la fragilidad de la seguridad en Europa del Este y de la posibilidad de que la escalada del conflicto involucre directamente a miembros de la OTAN.

