Itongadol.- Moscú y Pyongyang ratificaron su compromiso de profundizar la cooperación bilateral durante una llamada telefónica este martes, según informó la agencia estatal KCNA. El diálogo se produjo días antes de la cumbre entre Vladimir Putin y Donald Trump en Alaska, donde se espera que el conflicto en Ucrania sea el tema central. El Kremlin confirmó el intercambio y destacó que Putin compartió con Kim detalles sobre las negociaciones con Estados Unidos.
Putin expresó su agradecimiento por el «espíritu de sacrificio» de las tropas norcoreanas desplegadas en la región de Kursk, donde han apoyado a las fuerzas rusas en operaciones contra Ucrania. Este reconocimiento marca la primera vez que Moscú confirma públicamente la participación militar norcoreana en el conflicto. Ambos países habían fortalecido sus lazos con un pacto de defensa mutua firmado durante la visita de Putin a Corea del Norte en 2023.
El anuncio del acercamiento entre Rusia y Corea del Norte coincide deliberadamente con la cumbre de Alaska. Analistas como Yang Moo-jin, presidente de la Universidad de Estudios Norcoreanos en Seúl, sugieren que Putin podría aprovechar el encuentro para mediar entre Washington y Pyongyang. «Un avance en las negociaciones sobre Ucrania podría crear condiciones favorables para reiniciar el diálogo entre Estados Unidos y Corea del Norte», señaló Yang.
La alianza entre Rusia y Corea del Norte ha crecido significativamente desde el inicio de la invasión a Ucrania, con Pyongyang proporcionando apoyo militar a Moscú. Este acercamiento representa un desafío adicional para la administración estadounidense, que busca contener tanto la influencia rusa como el programa nuclear norcoreano. La cumbre de Alaska podría definir si Washington logra romper esta dinámica o si, por el contrario, Moscú y Pyongyang salen fortalecidos.
El despliegue de tropas norcoreanas en Kursk, confirmado ahora por Moscú, evidencia el alcance de la cooperación militar entre ambos regímenes. Según inteligencia occidental citada por el Washington Post, Pyongyang habría enviado inicialmente entre 1,000 y 1,500 soldados especializados en guerra de trincheras y artillería, además de suministrar misiles balísticos y municiones que Rusia emplea contra blancos ucranianos. Este intercambio, que viola múltiples resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, opera bajo un esquema de trueque donde Corea del Norte recibe transferencia tecnológica para su programa nuclear y satelital, según advirtió en mayo un informe del Instituto para la Ciencia y Seguridad Internacional (ISIS). La Casa Blanca ya calificó esta alianza como ‘una amenaza a la seguridad global’, aunque hasta ahora no ha logrado disuadirla mediante sanciones.

