Itongadol.- La organización Acción y Comunicación sobre Oriente Medio (ACOM), que representa a la comunidad judía en España, emitió una fuerte crítica a recientes declaraciones que equipararon la guerra en Gaza con el Holocausto. Según la entidad, estas afirmaciones representan una banalización de uno de los crímenes más atroces de la historia moderna y una grave distorsión de la realidad del conflicto actual.
Auschwitz fue el mayor complejo de concentración y exterminio nazi, y su campo central, Auschwitz II-Birkenau, fue diseñado para el exterminio masivo mediante cámaras de gas y crematorios. Funcionó durante dos años y medio y por él pasaron más de 1,3 millones de personas, de las cuales alrededor de 1,1 millones fueron asesinadas, casi un millón eran judíos. Entre las víctimas hubo cientos de miles de niños: se calcula que unos 232.000 fueron deportados y más de 200.000 asesinados, la mayoría al llegar a las cámaras de gas. Solo unos 700 sobrevivieron. Auschwitz es hoy el símbolo más reconocido del Holocausto, considerado el peor crimen contra la humanidad de la historia moderna.
Para ACOM, estas declaraciones reflejan “una sima moral, sin límites, de una narrativa radical, exaltada y violenta que nace desde el propio Gobierno”. La organización afirma que banalizar el Holocausto, despreciar a sus víctimas y trivializar un intento de exterminio total por métodos industriales “es repulsivo” y que equiparar esa monstruosidad con la guerra en Gaza denota “una bajeza moral que no podemos tolerar”.
Asimismo, ACOM advierte que estas comparaciones revelan “el tipo de ideología asociada a la exhibición hoy de pañuelos o banderas palestinas y su significado real”, y que la situación exige una reacción inmediata. “Es hora de que las personas decentes alcen la voz. No podemos seguir asistiendo pasivos a una histeria colectiva desproporcionada y aberrante que deshumaniza y convierte en caricatura de una ‘sociedad genocida con fines de exterminio’ a los israelíes y coloca una diana sobre todos los judíos que los apoyamos en su guerra contra el yihadismo brutal”, indicaron.
La organización concluye que “alzar la voz, rechazar con coraje los excesos, actuar ante esta deriva, defender la convivencia y luchar por el tipo de país en el que queremos vivir ya no es opcional: es una obligación”. ACOM exige decir basta, marcar límites, denunciar y romper la equidistancia —y en algunos casos la complicidad— de actores políticos y mediáticos con estos extremistas.

