Itongadol/Agencia AJN.- Después de que Israel ingresara al Centro de Capacitación de Kalandia de UNRWA en Jerusalem y tomara el control del predio. El diputado británico Stephen Doughty calificó la medida de “escandalosa” y acusó a Israel de violar la “inviolabilidad” de las instalaciones de Naciones Unidas. Jerusalem rechazó las acusaciones y sostuvo que UNRWA ocupaba ilegalmente el terreno, sobre el que nunca tuvo derechos de propiedad.
Itongadol/Agencia AJN.- El diputado británico Stephen Doughty cuestionó a Israel por el ingreso y la presunta incautación del Centro de Capacitación de Kalandia de UNRWA en Jerusalem, al considerar que se trata de una instalación de Naciones Unidas que debe ser protegida. Israel rechazó las acusaciones y aseguró que la agencia nunca tuvo derechos de propiedad sobre el lugar y que lo ocupaba ilegalmente.
Doughty, miembro de la Cámara de los Comunes del Reino Unido y exministro de Estado para Europa y América del Norte, se refirió al episodio a través de sus redes sociales y aseguró que la intervención israelí contra las instalaciones de UNRWA era “escandalosa”.
“El ingreso forzoso y la supuesta toma del Centro de Capacitación de Kalandia de UNRWA en Jerusalem es escandaloso”, escribió el parlamentario británico. Según Doughty, el establecimiento de Naciones Unidas “ha brindado educación y oportunidades a generaciones de refugiados palestinos”.
En ese sentido, reclamó que Israel cumpla con sus obligaciones y respete la inviolabilidad de las instalaciones de Naciones Unidas.
Las declaraciones del legislador británico fueron respondidas por Israel, que rechazó sus acusaciones y sostuvo que Doughty se expresó “despreciando los hechos”.
En una respuesta publicada en francés, Israel afirmó que UNRWA “nunca tuvo ningún derecho de propiedad sobre este sitio” y aseguró que la agencia lo ocupaba de manera ilegal.
Según la posición israelí, el terreno está destinado a albergar una escuela y un centro comunitario destinados a los niños árabes del barrio de Kafr Aqab, ubicado en Jerusalem.
Israel también vinculó la intervención contra las instalaciones con su decisión de prohibir las actividades de UNRWA dentro de su territorio, argumentando que existen pruebas sobre la participación de empleados de la agencia en el ataque del 7 de octubre de 2023 y sobre vínculos de algunos trabajadores con organizaciones terroristas.
“Ante pruebas irrefutables que establecen que empleados de UNRWA participaron en la masacre del 7 de octubre, que algunos actuaron como miembros de organizaciones terroristas y que las infraestructuras de la agencia fueron utilizadas sistemáticamente con fines terroristas, las actividades de UNRWA en Israel fueron prohibidas”, sostuvo Israel.
El gobierno israelí agregó que todas las medidas adoptadas contra la agencia fueron ejecutadas “en pleno respeto del derecho israelí y del derecho internacional”.
La respuesta también apuntó directamente contra Doughty y cuestionó su defensa de UNRWA. “Quienes prefieren lanzar acusaciones infundadas contra Israel en lugar de actuar en interés de los niños de Kafr Aqab demuestran el más abyecto cinismo”, afirmó.
El intercambio se produce en medio de la fuerte disputa entre Israel y UNRWA, cuya actividad dentro de Israel fue prohibida por las autoridades israelíes tras la aprobación de una legislación que restringe las operaciones de la agencia.
Israel sostiene que UNRWA mantiene vínculos con Hamas y otras organizaciones terroristas y que parte de su infraestructura fue utilizada con fines militares. La agencia, por su parte, ha rechazado las acusaciones de que sus operaciones como organización estén vinculadas con actividades terroristas y ha denunciado en reiteradas ocasiones las restricciones impuestas por Israel.
El Centro de Capacitación de Kalandia se encuentra en el área de Kafr Aqab, al norte de Jerusalem, y durante décadas fue utilizado por UNRWA para brindar formación y servicios educativos a refugiados palestinos.
Doughty, quien actualmente integra la Cámara de los Comunes, ha expresado anteriormente posiciones críticas respecto de las políticas israelíes en Gaza y Cisjordania. En este caso, su denuncia se centró específicamente en lo que calificó como una violación de la inviolabilidad de una instalación de Naciones Unidas.
Israel, en cambio, sostiene que el centro no gozaba de un derecho de propiedad de UNRWA y que las medidas adoptadas forman parte de la aplicación de su legislación contra la agencia.

