Itongadol/Agencia AJN.- La región rusa de Belgorod continúa enfrentando graves interrupciones en el suministro de electricidad, calefacción y agua en medio de temperaturas bajo cero, tras un ataque ucraniano que provocó el mayor apagón desde el inicio de la guerra a gran escala en Ucrania, hace casi cuatro años.
Según informaron las autoridades locales, los ataques del viernes contra instalaciones energéticas dejaron a más de medio millón de personas sin electricidad ni calefacción, mientras que alrededor de 200.000 residentes se quedaron sin acceso al agua potable. En varias zonas también se registraron cortes en las comunicaciones móviles.
Belgorod, ubicada en la frontera con el noreste de Ucrania, ha sido blanco recurrente de ataques transfronterizos y drones desde el inicio del conflicto. Sin embargo, los daños sufridos esta vez fueron los más extensos hasta el momento, afectando a más de la mitad de la población regional.

Al inicio de la semana, residentes aseguraban que los servicios aún no habían sido completamente restablecidos. “Todos los que conozco se vieron afectados de alguna manera por los cortes de electricidad, calefacción o agua. Hay una sensación de pánico; nunca había pasado algo así”, relató una vecina de la ciudad de Belgorod al medio The Moscow Times.
La situación se agravó por las condiciones climáticas extremas, con temperaturas diurnas cercanas a los -11 grados Celsius y mínimas nocturnas que descendieron hasta los -18 grados, acompañadas de intensas nevadas.
Imágenes difundidas en redes sociales mostraron edificios residenciales completamente a oscuras y largas filas en estaciones de servicio. El ministro regional de Desarrollo Digital, Sergei Chetverikov, indicó que más del 60% de las antenas de telefonía móvil quedaron fuera de servicio durante el apagón.
El gobernador regional, Vyacheslav Gladkov, reconoció que los daños a la infraestructura energética fueron severos y calificó la situación como “extremadamente difícil”. “Ningún sistema de energía de respaldo puede sustituir completamente el suministro eléctrico perdido para instalaciones industriales y zonas residenciales”, afirmó, al tiempo que aseguró que los trabajos de restauración continuarían.
No obstante, Gladkov fue duramente criticado por residentes luego de sugerir que los ciudadanos compraran generadores eléctricos para afrontar los cortes. “Sus discursos pidiendo que la gente compre sus propios generadores son muy cínicos. Yo no tengo esa posibilidad”, escribió una vecina en la red social VKontakte, acusando a las autoridades de trasladar la responsabilidad a la población.
Otros residentes señalaron que, tras varios días del ataque, aún no se había restablecido el suministro de agua en algunos distritos, mientras que en zonas cercanas a la frontera, como Shebekinsky, la falta de electricidad dejó sin calefacción a hogares que dependen de calderas eléctricas.
Como consecuencia del apagón, centros comerciales redujeron sus horarios o cerraron temporalmente, y más de 60 empresas industriales recibieron la orden de limitar su consumo eléctrico a ocho horas diarias durante la madrugada.
En paralelo, en Ucrania, ataques rusos dejaron a más de un millón de personas sin agua ni calefacción en la región de Dnipropetrovsk. Además, un ataque contra la capital, Kiev, causó al menos cuatro muertos y privó de calefacción a cerca de la mitad de los edificios residenciales.
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, acusó a Moscú de intentar “utilizar el frío como un instrumento de terror”.
En Belgorod, los residentes expresan temor ante la posibilidad de nuevos ataques contra la infraestructura energética. “Es un precedente muy preocupante para todos los que vivimos aquí”, señaló una habitante de la ciudad. “Se percibe un cansancio profundo por la guerra, que en Belgorod se siente más que en cualquier otra parte de Rusia”.

