Inicio INTERNACIONALES Ángel Más: “El gobierno de España usa la narrativa contra Israel para desviar la mirada de sus problemas de corrupción”

Ángel Más: “El gobierno de España usa la narrativa contra Israel para desviar la mirada de sus problemas de corrupción”

Por Iton Gadol
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AJN.- Ángel Más, presidente de Acción y Comunicación sobre Oriente Medio (ACOM), una organización española que promueve la relación entre su país e Israel y lucha contra el antisemitismo, mantuvo una entrevista con el director de la Agencia AJN, Daniel Berliner, en el marco del ciclo “Diálogos”, una entrega semanal transmitida por Dnews que propone un espacio de conversación inteligente, plural y comprometido con la actualidad.

Más se refirió a los disturbios ocurridos en España durante la Vuelta de Ciclismo, en donde grupos pro-palestinos interrumpieron la carrera por la participación de un equipo israelí.

“Se creó una situación de tensión brutal, de indefensión, porque esta es la primera vez que yo he sentido en España que la policía no estaba ahí para proteger. El Estado de derecho se ha quebrado. Y cuando es desde el Gobierno que se facilitan esas acciones, es algo muy profundo”, destacó Más.

-¿Por qué entendés que la situación se ha pasado de límite en España?
-Lo que vimos el otro día verdaderamente fue la quiebra definitiva del Estado de derecho en España, del orden constitucional y de las libertades públicas. En España hemos sufrido situaciones en el País Vasco, como puede que algunos recuerden, de terrorismo callejero. O sea, el terrorismo era el que metía tiros y el que ponía bombas. El terrorismo callejero era el que creaba el caldo de cultivo de coacción e intimidación violenta de todos los disidentes, y de la imposición de una voluntad por una minoría a una mayoría, que quedaba atemorizada. Pero lo que nunca había sucedido es que se usara eso contra una comunidad como es la comunidad judía o como somos los que apoyamos a Israel en España, seamos judíos o no. Y lo que es más grave es que esto sucediera con el apoyo, no solo implícito, sino explícito del gobierno, incluso diría organizado por el entorno del gobierno. La situación de indefensión que eso crea a todos los que nos sentimos próximos a Israel y que se nos señala, además, como próximos a Israel, es algo verdaderamente aterrador. Creó una situación muy complicada desde el punto de vista de convivencia para España. Durante la Vuelta ciclista de España hemos estado viendo como estos elementos extremistas radicalizados iban actuando cada vez de un modo más violento, con la excusa de que participaba el equipo israelí, pero era una excusa para, de nuevo, crear un un ambiente de intimidación y de coacción.

-Había una carrera, la famosa Vuelta de España de ciclismo, y esto no se pudo llevar a cabo porque había un equipo ciclista israelí.
-Hay 18 equipos internacionales homologados para participar en carreras de alto nivel, el Tour de Francia, el Giro de Italia, la Vuelta a España. Y uno de estos equipos es israelí. Y lo que estos tipos objetaban era que participara el equipo israelí. El equipo de Israel está perfectamente homologado para participar. No hay ninguna sanción que los afecte, ni desde el punto de vista deportivo de la Unión Ciclista Internacional, ni desde el punto de vista de ninguna sanción política o económica contra Israel. Sin embargo, ellos querían imponer su voluntad de que no participara y el modo de imponer su voluntad ha sido montar algaradas violentas, interrumpir el tránsito del pelotón o incluso poner en peligro, como se ha hecho, a los ciclistas. Se ha tirado chinchetas a sus caras, al pavimento. Cuando iban a 70 kilómetros por hora en contra reloj, se ha interrumpido y han estado a punto de matarse. Algunos se han caído y han tenido que abandonar la prueba. De hecho, no era un ciclista israelí, sino un español. Una situación verdaderamente violenta. Pero en estas circunstancias, el gobierno lo que ha dicho es que estaba encantado con que se protestara. Estaban orgullosos de que estas situaciones se estuvieran produciendo y lo han denominado protestas pacíficas y espontáneas. De espontánea no tenía nada, era una cuestión organizada perfectamente, donde participaba el entorno más extremista del propio gobierno, facilitada por la propia policía que seguía órdenes del ministro del Interior, que era no intervenir. En estas circunstancias se llegaron a suspender varias etapas de la prueba, pero lo más grave fue en Madrid, cuando ya la prueba acababa. Era la última etapa y nosotros, como hemos ido otros años, fuimos con banderas de Israel y de España a apoyar al equipo israelí. Nos situamos donde nos dijo la policía que nos situáramos, en vista de que habían montado estos terroristas callejeros una organización perfectamente estructurada para sabotear. Y cuando nos situamos allí, empezaron a venir a aproximarse a nosotros, primero, cientos y luego probablemente más de 1000 que venían con ánimo coactivo, intimidatorio, amenazante, violento físicamente. La policía se puso entre nosotros y en un momento dado, yo hablé con el mando policial y le dije: «Oiga, nosotros estamos donde tenemos que estar. ¿Por qué no los identifica? ¿Por qué no los disuelve? ¿O por qué no empieza a detener gente?» Y me vino a decir que él no tenía órdenes de esto. Tenía órdenes de a nosotros sacarnos. Nos llevaron a otro sitio y estos violentos vinieron tras nosotros. Y en ese momento yo volví a insistir, “oiga, aquí los que estamos siendo agredidos somos nosotros y a los que usted está protegiendo es a los agresores”. La historia corta es que nos sacaron de allí en una especie de deportación, en una fila con ocho furgones de antidisturbios policiales, en una fila que nos fue paseando por todo Madrid, mientras estos tipos, según el mando policial, 1000 de ellos, nos venían persiguiendo, a ver si nos linchaba. Por supuesto que estos tipos no estaban ni protestando la presencia de ningún equipo de israelí en la Vuelta ni nada parecido. Estaban francamente objetando que nosotros respiremos o existamos y con una actitud extraordinariamente violenta. Al final, al mando policial yo le tuve que decir: “¿Estamos detenidos, retenidos? ¿Cómo estamos? Y qué se supone que tengo que hacer ahora que usted me ha impedido mi derecho constitucional a simplemente estar en un sitio viendo una prueba deportiva”. Y nos dijo que nos quitáramos cualquier cosa que nos identificase como judíos o como israelíes y que nos fuéramos a casa, y sin más protección.

-¿La manifestación tenía tinte pro-palestino o era una cuestión violenta en general?
-Todo, absolutamente todo era pro-palestino, pro-Hamás. Ahora mismo llevar banderas de Palestina en España solo puede significar una cosa, que es que se está del lado de Hamás, del lado de los terroristas, porque nadie está hablando de los palestinos de Rafah o de Belén… Es claramente posicionarse de un lado que está creando una narrativa extraordinariamente violenta. Cuando desde el gobierno se normaliza una terminología perversa, que habla de genocidio, sin prueba alguna, sin dato alguno, que habla de exterminio, algo profundamente hiriente y lo hacen a propósito, por supuesto, que habla generalmente de hambruna, sin aportar dato alguno y que esa narrativa, esa terminología, ese relato, ese marco de referencia sea normalizado. A partir de ahí, lo único que faltaba era la normalización de la violencia, la legitimación de la violencia, para imponer la perspectiva que ellos quieran imponer, que es la exclusión, la discriminación absoluta, en nuestro propio país, de los que defendemos eso.

-El primer ministro de Netanyahu hace no muchos días ha tenido palabras muy duras para el presidente Sánchez por una expresión de él, que si tuviera armas atómicas, hubiese detenido la guerra en Gaza.
-El presidente Sánchez es un aventurero de la política, un tipo que no tiene ninguna espina dorsal de tipo moral o ético. El presidente Sánchez tiene un gobierno extremista, extraordinariamente escorado, más parecido un experimento chavista o petrista en Hispanoamérica, que lo que sería un gobierno homologable en Europa, con personajes que son, bueno… uno de los partidos que lo apoya en el Parlamento es directamente financiado por la República Islámica y ex terroristas de ETA que también lo apoyan en su gobierno y sin los cuales no podrían existir su gobierno. Nacionalistas catalanes que intentaron un golpe de Estado y están condenados por ello. Entonces, tenemos una situación política en España muy complicada, muy extremista. Y lo que tenemos luego es un tipo que, como no le importa nada más que permanecer en el poder, a base de crear la confusión, el ruido o la tensión que se necesite, él tiene muchos problemas de corrupción, le están afectando personalmente a su mujer, a su hermano, a su mano derecha, al fiscal general. Está todo el mundo imputado y lo que usa es esto como una distracción. Pero claro, usar esto como una distracción es poner la diana a la comunidad judía española, a la que yo no represento, por cierto. Yo represento una organización que se llama ACOM, que defendemos las mejores relaciones entre España y Israel y la lucha contra el antisemitismo. Pero claramente nos ponen la diana, unos apuntan y otros podrían llegar a disparar. Creó una situación de tensión brutal, de indefensión, porque esta es la primera vez que yo he sentido en España que la policía no estaba ahí para proteger. Porque uno en el pasado veía violentos, veía extremistas, veía el entorno de los jihadistas, veía a los del BDS y a Podemos en la ultraizquierda, que querían verdaderamente agredirnos físicamente. Pero no estar seguro de que la policía te fuera a defender en esa situación, porque ellos mismos nos decían, los antidisturbios, que no tenían órdenes precisas de cómo protegernos ni de si protegernos, es algo que verdaderamente por primera vez sientes, como digo, que el Estado de derecho se ha quebrado. Y cuando es desde el gobierno que se facilitan esas acciones, es algo muy profundo.

-En el video que se viralizó… nunca te vi tan enojado, aparte con un grado de valentía de hablarle al presidente, y creo que hasta llevar el tema a la Justicia, me llamó mucho la atención. Hay que tener mucho coraje, hay que ser muy valiente y hay que exponerse en primera persona y poner el cuerpo ante una situación que realmente se torna inmanejable.
-A mí lo que me emocionó fue que había un montón de chicos jóvenes allí con nosotros, que tuvieron el coraje de ir allí. Mira, si uno cree que la diáspora cumple una función, la función es apoyar en lo que mejor podemos apoyar, desde donde somos más, tenemos más capacidades y más influyentes, al pueblo de Israel y al Estado de Israel. El día que no podamos hacerlo de verdad, por seguridad física, pues estaremos al día. Pero mientras tanto, yo no le quiero dar las llaves de España a estos extremistas y lucharemos. Y ahora mismo el último dique de contención, digamos, es el sistema Judicial.

-¿Funciona?
-Sufre tremendas presiones, porque vivimos un proyecto bolivariano casi en España, donde cada vez tienen más tensión y más presión el sistema Judicial, pero nosotros hemos presentado demandas ante la Audiencia Nacional, que es un tribunal especial que, entre otras cosas, mira causas de terrorismo, contra todos estos grupos hemos estado aportando pruebas, una tras otra, demostrando que esto se trataba no de una cuestión espontánea, sino de terrorismo callejero organizado. Veremos qué pasa, pero es que, además, la involucración de cargos políticos que tienen cierta protección ante la Justicia, hace que nosotros hayamos ido al Tribunal Supremo y hayamos demandado al presidente del Gobierno, a varios ministros de Gobierno, a diputados y a eurodiputados, por incitar al odio, por dar cobertura a este tipo de actos violentos y por la discriminación que supone. Y vamos a ver hasta dónde llega. Lo otro que podemos hacer es explicar con una voz que a veces no llega suficientemente fuerte, la realidad, en medio de un relato, una narrativa, muy perversa, que se ha normalizado y se ha generalizado en medios de la izquierda, en medios de la derecha, en políticos de la izquierda y lamentablemente con una equidistancia un poco maligna en algunos políticos de la oposición también. Algo que antes no sucedió.

-¿Es difícil ser judío a estas horas en España?
-La inspiración que a nosotros nos dan nuestros chicos y chicas que están en Gaza, están en Siria, que han estado haciendo lo que han tenido que hacer en Irán. ¿Tú crees que estamos aquí para quejarnos? O sea, estos chicos dejan sus casas, sus familias, sus trabajos, se juegan la vida… ¿y vamos a estar aquí nosotros quejándonos? Cuando nosotros decimos que creemos que la diáspora cumple una función, debe cumplir una función para el bien de Israel, que es una función que otros países no se pueden permitir y que nosotros sí podemos aportar a Israel, eso es lo mínimo, lo mínimo que podemos aportar. Y si tiene alguna dificultad, que alguna tiene, pues yo solo me levanto todos los días y pienso la dificultad que es levantarse en Gaza, en aquel sitio satánico, y jugarse la vida por todos nosotros.

-Es un importante mensaje al mundo judío, a la dirigencia judía y a personas que tal vez esto lo sienten diariamente, pero creo que escucharte lo torna casi visceral. Igualmente voy un paso más. ¿Se puede usar una kipá? ¿Se puede caminar por la calle en España como judío o la cuestión está complicada también?
-Ya se había normalizado, aceptado y en algunos casos, debo decir que lamentablemente, probablemente, no con mala intención, pero con cierto grado de miopía, ciertos aspectos de la dirigencia judía preferían intentar apaciguar a la bestia, intentar conectar con la bestia. Al final la bestia es la bestia y el escorpión tiende a picar. Y además lo usan para blanquearse, usan esos intentos, para ellos poder decir, poder justificarse, nuestro problema no es con los judíos. ¿Ves que hablamos con los judíos? Nuestros problemas son con Israel, que es por supuesto falso. Pero se había normalizado que en España el colegio judío esté amenazado permanentemente, que tenga vigilancia policial. Se había normalizado que al salir de la sinagoga nos digan que nos quitemos las kipot. Se habían normalizado ciertas cosas. La diferencia que se siente hoy y que es un grado que no había sentido yo antes, es no saber ya si el Estado, si el orden, las fuerzas del orden van a estar ahí para defender. Y eso es una cosa incómoda.

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