Itongadol/Agencia AJN.- Las principales organizaciones judías de Estados Unidos están replanteando el valor de sus alianzas históricas luego de lo que describen como una “doble traición” sufrida tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, cuando muchos socios tradicionales se alejaron de Israel o guardaron silencio. Así lo afirmó William Daroff, director ejecutivo de la Conferencia de Presidentes de las Principales Organizaciones Judías Estadounidenses.
En declaraciones realizadas antes de la misión anual de la entidad a Israel, Daroff sostuvo que el mundo judío atravesó dos impactos consecutivos: primero, el ataque de Hamás que dejó 1.200 personas asesinadas y 251 secuestradas, y luego la reacción de antiguos aliados. “Al día siguiente del ataque, recibimos un segundo golpe cuando vimos cómo muchos de nuestros supuestos amigos y socios nos abandonaron”, afirmó.
Durante años, explicó Daroff, las organizaciones judías invirtieron tiempo y recursos en la construcción de coaliciones con sindicatos, organizaciones afroamericanas, latinas, LGBT y otros espacios de la agenda social estadounidense. Esa estrategia combinaba principios éticos con una expectativa política: que esos aliados respaldaran a la comunidad judía frente al antisemitismo o cuando Israel estuviera bajo ataque.

Esa premisa, admitió, no se sostuvo tras el 7 de octubre. “Los sindicatos con los que habíamos marchado y a los que habíamos apoyado nos dieron la espalda”, dijo. En ese contexto, sostuvo que es necesario revisar prioridades: “En un escenario de recursos limitados, hay que replantear cómo y con quiénes se invierte ese esfuerzo”.
Daroff aclaró que esta reevaluación no implica abandonar las causas sociales más amplias. Señaló que luchar por cuestiones como el salario mínimo puede ser valioso desde una perspectiva de valores judíos, pero advirtió que la idea de que ese activismo “iba a generar dividendos” en términos de apoyo a Israel o frente al antisemitismo “quedó completamente desmentida”.
En paralelo, destacó la necesidad de redoblar la inversión en educación judía y fortalecimiento identitario, especialmente entre los jóvenes. “Tenemos que asegurarnos de que estos chicos lleguen a la universidad con herramientas y confianza para hablar de judaísmo y de Israel, y no enfrenten esos desafíos por primera vez sin saber cómo responder”, señaló.
El dirigente también destacó un cambio positivo dentro del propio liderazgo judío estadounidense. Tras las divisiones internas que habían marcado el debate previo a la guerra, especialmente en torno a la reforma judicial en Israel, Daroff aseguró que hoy predomina una mayor unidad. “Las organizaciones aprendieron a dejar de lado el 10% en el que discrepan para cooperar en el 90% en el que coinciden”, afirmó, y agregó que el 7 de octubre ayudó a clarificar prioridades y enemigos comunes.
Según Daroff, existe un consenso amplio entre los principales líderes judíos sobre cuestiones centrales, como el lugar de Israel en la vida judía, Jerusalem como capital eterna del pueblo judío y el derecho de Israel a defenderse en una región hostil. Las diferencias, explicó, quedaron relegadas frente a la necesidad de actuar de manera coordinada.
En relación con el antisemitismo, Daroff observó señales iniciales de una desaceleración tras el fuerte aumento registrado en los últimos dos años, especialmente en los campus universitarios. “Los campamentos antiisraelíes y el acoso a estudiantes judíos ya no se ven como antes. Las universidades están mucho más tranquilas”, afirmó.
Atribuyó ese cambio, en parte, a las medidas adoptadas por la administración de Donald Trump, que reforzó la aplicación de las protecciones federales contra la discriminación y presionó a las universidades con la amenaza de retirar financiamiento. “Eso cambió literalmente el clima de un día para otro”, sostuvo.
Finalmente, Daroff destacó que el aumento del compromiso judío desde el 7 de octubre se mantiene estable, con mayor asistencia a sinagogas y centros comunitarios, mayor activismo y una expresión más visible de la identidad judía en el espacio público. “No vemos señales de que ese fenómeno esté retrocediendo. Nos hemos reagrupado como comunidad, entendiendo que, al final del día, en quienes más podemos confiar es en nuestros propios vecinos y amigos judíos”, concluyó.

