Itongadol.- Heroína y poetisa. Quizá en este orden pueda entenderse mejor el lugar que la figura de Hannah Szenes ha llegado a ocupar entre los héroes sionistas. Nacida en Budapest el 17 de julio de 1921, en el seno de una
familia asimilada, culta y de clase media, pronto se convirtió en una
ardiente luchadora por los derechos de su pueblo. No fueron los intereses
de la familia los que la llevaron a proclamarse sionista: su padre, escritor y
periodista, murió cuando ella sólo contaba seis años de edad y su madre
nunca se ocupó de inculcarle un sentimiento de afirmación judía. Prueba
de ello es que Hannah asistió en su niñez a la escuela local, donde desde
el principio fue una alumna destacada, y a los diez años se la matriculó en
una escuela protestante en la que por primera vez se admitía a católicos y
judíos, aunque tenían que pagar el doble y el triple, respectivamente, de los
costes de los estudios.
Los orígenes de su compromiso hay que buscarlos en los
acontecimientos que le tocó vivir desde muy joven: se trata de la época de
la Kristallnacht, el anuncio de la entrada de Hungría en la guerra en el
bando alemán, el alza del anti-semitismo y la proliferación de políticas
represivas. En 1933 empezó a escribir un diario que nos sirve para
conocer -entremezclados con las anotaciones propias de una adolescente-
el nacimiento, desarrollo y la plena asimilación de la conciencia sionista. A
los diecisiete años empezó a estudiar hebreo, tuvo como instructor a Imre
Benoschofsky, rabino de Buda, y se unió a Maccabea, la más antigua
organización estudiantil sionista de Hungría. En esa época escribe:
“Me he hecho sionista. Esta palabra implica muchísimas cosas. Para
mí significa, en resumen, que ahora siento, consciente y fuertemente,
que soy judía, y estoy orgullosa de ello. Mi primer objetivo es ir a
Palestina, trabajar por ella. Está claro que esto no se ha dado de un
día para otro; ha sido un proceso gradual.” (Wigoder 1991: 510)1
En ese momento, Hannah vio la emigración a Palestina como la única
solución para los judíos. Con el convencimiento de que la agricultura sería
más útil que la poesía, el 19 de setiembre de 1939 emigró a Palestina y se
estableció en Nahalal para iniciar sus estudios:
“Estoy en Nahalal, en Palestina. Estoy en casa… Aquí es donde la
ambición de mi vida -incluso podría decir mi vocación- me tiene
ligada; porque me gustaría sentir que al estar aquí estoy cumpliendo
una misión, no sólo vegetando. Aquí casi cualquier vida es el
cumplimiento de una misión.” (Wigoder 1991: 511)
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