Itongadol.- Se presenta por primera vez un Talmud en español, traducido y explicado, por una iniciativa de la familia Goldfarb, y su autor, el rabino Daniel Bitton, conversó al respecto con Itongadol.
– ¿Qué significa que en un momento como este irrumpa un Talmud escrito en castellano?
– Para empezar, tengo que contar un poco la historia de nuestro instituto, que se llama HAMAOR. Las iniciales de esta palabra, en hebreo, son Publicar Manuscritos y Libros de Nuestros Antepasados. En el año 1987 empezamos y en el año ’90 hice el primer proyecto importante que es Mikraot Guedolot, que era una novedad porque hasta ese momento eran muchos años que había, pero copia y copia y copia. Estaba muy difícil y no se podía leer. Todos me decían que no lo hiciera, que era muy difícil, que iba a fracasar. Pero lo hice durante dos años de trabajo y, Baruj Hashem, salió espectacular. Hasta el día de hoy está en cada casa. Baruj Hashem, después seguimos con muchos libros de distintos manuscritos, de distintos rabinos, de distintas épocas, de mil años atrás, de la época de los Gueonim, de Rabí Saadia HaGaón, que estuvieron durante 300 años. Terminaron hace mil años, en la época de Rashi, que empezó después de ellos. Y después manuscritos de Maimónides. Y hace 14 años hicimos el Talmud en hebreo, gracias al señor Roberto (Goldfarb), y después de que lo hicimos en hebreo, que para eso lo estudiamos y lo explicamos para que no sea un Talmud difícil de entender… Nosotros lo masticamos y lo estudiamos para hacerlo fácil de entender… Después de eso se nos ocurrió hacerlo en castellano, así la gente que sabe castellano puede leerlo. Empezamos hace 14 años a traducirlo, despacito, paso a paso y nos tomó mucho tiempo porque todo lo que hacemos en hebreo lo reviso yo. No hay una letra que vaya a la imprenta sin que yo la revise… Pero en castellano no conozco, y algunos dicen así y otros así… Nos llevó mucho tiempo, pero al final, gracias a D’s, el Talmud está impreso de la mejor manera en castellano. No simplemente está traducido literalmente, está estudiado e interpretado. Es la primera vez en la historia que hay un Talmud traducido e interpretado de la A a la Z. 36 tomos. Una belleza dentro y fuera. El Talmud sufrió muchos problemas en la historia. Fue quemado en todo el mundo todos los años. Cada año había un decreto de un Papa. Todos los Papas… El papa Gregorio, hace 800 años, decidió que desde el 23 de mayo hasta el 10 de agosto no podía quedar un libro. Todo tenía que quemarse… Y el gran rabino Meir de Rotemburgo escribió algo que hoy se lee hasta Tisha beAv: escribió un lamento porque vio con sus ojos que se venían contenedores y vagones de libros a las fogatas. Y el Talmud nuestro quemándose todos los años… Todo eso está escrito y cada vez nuestra Torá, nuestro Talmud, vuelve para atrás… Siempre hay algunos que guardan algo aquí y algo allá. Hace 480 años, un rabino, Rabi Shlomo Luria, de Lublin, decidió que no nos podíamos quedar con el Talmud mal escrito… Porque como se perdieron los manuscritos, se quemó todo, lo imprimieron con muchos errores… Entonces, Rabi Shlomo Luria decidió corregirlo y empezó a buscar por todo el mundo manuscritos que fueron guardados y cuidados y llegó a corregir todo el Talmud, menos cuatro tomos que no los tenemos… En cada tomo del Talmud hay correcciones de Rabi Shlomo Luria, pero hay un tomo, el más problemático, que habla de idolatría, que es el más afectado. Y no hay en el mundo correcciones de Rabi Shlomo Luria de ese tomo. El único ejemplar lo tengo yo, con las correcciones en todas las partes de ese tomo, con sus palabras. En el Talmud que hicimos ahora publicamos todas las correcciones. Y también en el que hice en hebreo. Y también publiqué solamente ese tomo con las correcciones porque si uno ya tiene el Talmud y le faltaba ese tomo, puede comprarlo…
– Para el que se sorprende con esta lectura, ¿podría explicar brevemente qué es el Talmud?
– Hace 3.338 años, D’s nos entregó la Torá en el monte Sinaí. Recibimos la Torá y durante muchos años estuvo cerrada. La Torá oral, escrita, pasó a todo el mundo y una se la tenía que enseñar a otro. Pasó el tiempo y el disco duro de todo el mundo se llenó y empezaron los Tanaítas, los grandes rabinos, a hablar de Torá y discutir al respecto. 400 años de discusiones entre rabinos que estudiaban como se estudia hoy… Después de esas discusiones viene un rabino que se llama Rabí Iehudá HaNasí, Presidente, que es un gran rabino de Israel, que decide que es muy difícil seguir así y empieza a escribir la Mishná, que significa «secundario». Teníamos la Torá y ahora aparece la Mishná, que viene a explicar la Torá. Y en la Mishná hay 4.166 párrafos, cada uno es una mishná. Eso es la esencia de la Torá, explica la Torá. Y después vienen dos grandes rabinos, Rav Ashi y Ravina, y deciden que la gente no puede más con esa Torá oral, de pasarla de uno a otro, y dicen que hay que escribirla. Después de la escritura de la Mishná, deciden escribir todo lo que estudiaron durante 400 años. Lo juntan y escriben el Talmud, sobre la Mishná. Ponen un párrafo de la Mishná y empiezan a discutirlo y salen esas páginas del Talmud. «Talmud» significa «lo que estudiamos», viene de «talmid», que significa estudiante. Y así fue que escribieron el Talmud durante años, sobre la Mishná, que está sobre la Torá. Eso es el Talmud. Ahí está todo. Ahí se encuentra todo. No existe algo que no esté en el Talmud. ¿Hace cuántos años se sabe que se puede alquilar el vientre de una mujer? Quizá 20 o 30 años… Hace 50 años le hubieran dicho «loco» por eso… Pero el Talmud lo dice hace 2.000 años… Y nosotros, a pesar de que no entendamos algo, sabemos que si lo dice el Talmud, es cierto. Si no lo ves, no lo ves… Hay muchas cosas que están escritas en el Talmud que tardamos en entenderlas… ¿Hace cuántos años que sabemos que el mundo es redondo? 500 años, quizás… Antes de Cristóbal Colón se pensaba que era de otras formas, pero el Talmud lo dijo hace 2.000 años…
– Pero el Talmud también tiene una parte práctica. Es toda una ingeniería muy inteligente…
– Exacto… El Talmud quiere decir mucho de lo que estamos viviendo hoy y siempre… Esos grandes rabinos no se ocuparon de tonterías… Había un rabino en el Talmud, Rabi Iojanan Bar Totá. Un hombre «hijo del toro», un rabino «hijo del toro»… El Talmud dice que una vez le vendió su toro a un goy y que este lo llevó a la casa, donde trabajó la tierra. Pero no comía el toro y los viernes a la tarde, se caía sin moverse… Y el goy pensó que el rabino lo engañó y le vendió un animal enfermo. El rabino estaba en la sinagoga, era viernes y estaban en Shabat, y lo acusó de ladrón por venderle un toro malo. El rabino le preguntó dónde estaba el toro, entonces fueron a verlo y el rabino le pidió permiso para hablar con el toro. El goy pensó que lo estaba cargando… Entonces, el rabino fue y le dijo algo en el oído al toro y el toro se levantó y empezó a comer y a beber. Entonces, el goy le preguntó al rabino qué hizo para lograr eso y el rabino le respondió que cuando el toro estaba en su casa, cumplía como él: comía kosher, cumplía los preceptos, trabajaba toda la semana y en Shabat descansaba porque sabía que no se trabajaba. Así vivió en su casa el toro, dijo el rabino, y contó que le dijo al toro que ya no estaba en su casa, que estaba en la casa de otro. El rabino le dijo al toro que ahora podía comer lo que le daban y trabajar cuando le dijesen, que ahora tenía otra vida, y el toro se paró. Fue uno de los grandes rabinos nuestros… Así, todo lo que tiene el Talmud… Y la verdad es que nosotros estamos bendecidos por tener esta obra. Sin esto, ¿qué haríamos? Y esto es algo que la gente no para de estudiar desde hace 2.000 años. Y cada vez encontramos algo escrito, correcciones, algún manuscrito para corregir, por todo lo que sufrimos… ¿Por qué el Pueblo de Israel siempre se mueve de acá para allá? Lo echan de acá y de allá… Hoy en día hay muchas versiones del Talmud. La versión más correcta, buena y única que hay de todo el Talmud se llama Manuscrito Múnich 95. Está en Alemania, en la Biblioteca. Es un ejemplar del Talmud entero, una belleza, y eso lo usamos para corregir todo el Talmud.

– ¿En qué momento del mundo judío entiende que llega este libro?
– Cuando empecé a viajar por el mundo, hace 42 años, vi en todas las comunidades, y más todavía en las latinoamericanas, empezando por Venezuela, Colombia, Puerto Rico, Costa Rica, Argentina y Perú, que nadie sabía lo que era un Talmud. Judíos que no sabían lo que era el Talmud, que no sabían qué tenía adentro, de qué trataba… Y cada vez que quería decirles algo, tenía que llevarlo conmigo… Hoy está todo acá, pero antes había que llevar libros y no entienden hebreo, tienen que confiar en ti. En algún momento, uno pensó eso. No había muchos que querían un Talmud en castellano, pero la bendición que tenemos hoy es que cada uno puede leerlo porque está en castellano y es muy fácil. Leerlo en hebreo es más difícil, pero ahora, al hacerlo en castellano, cada uno lo puede leer y lo puede entender. Y puede hacerlo solo…
– Es novedoso escuchar esto…
– Claro… Uno lo lee y lo entiende porque está bien interpretado. Tiene el mismo formato que en hebreo, es igual. Nosotros tradujimos el Talmud en castellano, pero en la interpretación agarramos lo que dijeron todos los comentaristas y lo pusimos también en castellano. Está todo en castellano, el texto y la interpretación. Todos los comentaristas, los que están y no están en la hoja. Está todo en castellano. Todo es entendible.
– ¿Qué significa que Roberto Goldfarb y su familia tengan esta iniciativa? De alguna forma, hizo lo mismo con la carne kosher, que logró que fuera accesible para mucha gente…
– Un día, hace 14 años, le dije a Roberto que lo hiciéramos en castellano. Creo que no tardó ni dos minutos en pensarlo y decirme que sí. «Cada judío va a tenerlo.» Empezamos pensando en eso… Costó organizar a la gente, pero después, cuando vio que había mucha gente, decidió hacerlo… Lo mismo hizo con la carne kosher: la traía desde Miami, pero vio que mucha gente no podía comprarla. Quiso que la gente que no podía comer carne, pudiera hacerlo. Lo mismo con el Talmud: quería que cada judío que hable castellano pueda acceder al Talmud. Baruj Hashem, todo lo que quiso, lo logró…
– ¿Cómo llegarán los libros a los hogares?
– Pienso que hasta hoy, la gente hispanohablante no tenía un Talmud en castellano. No podían hacer nada… Pero ahora que hay un Talmud, cada uno está obligado a tenerlo en la casa. Cuando no existía la heladera, la comida la ponían en la ventana o la cuidaban de alguna manera. Hasta que se crearon las heladeras y todos empezaron a comprarlas… No hay que tenerle miedo: uno lo abre y entiende lo que dice. Hasta haciéndolo solo se entiende… Porque normalmente el Talmud se lee de a dos, pero este Talmud se puede leer solo porque es como una mamá que mastica la comida antes para su hijo. Eso es lo que hicimos: nosotros interpretamos todo, ahora solo tienen que agarrarlo y leerlo. No tienen que hacer más nada…

Por su parte, Goldfarb contó qué lo llevó a impulsar esta iniciativa: «A través de una pregunta que le hice a mi hijo sobre cómo estudiaba en la ieshivá, me contestó que se lo traducían y después discutía sobre eso. Pensé que no se puede estudiar bien cada párrafo traduciéndolo y me quedó la idea en la cabeza, hace como 20 años o más, de que había que hacer algo. Entonces, cuando terminamos con la versión nueva del Talmud del Instituto HAMAOR, le pedí al rabino Bitton que quería un Talmud en español», cosa que parecía imposible para ese momento, pero bueno, no, se pusieron a trabajar, nos pusimos a trabajar y después de 14 años de trabajo se logró terminar».
«Mis mayores me enseñaron a pertenecer a mi comunidad y hacer todo lo necesario para que persista, viva mejor, se sostenga más, y llevar adelante todas las situaciones que necesitamos en la vida. Nada más que eso… Y en este caso es para que otros chicos, que veo que día a día se van incorporando a la vida religiosa, que vienen de casas no religiosas, que no tienen el conocimiento necesario del idioma desde su infancia para estudiar el Talmud, ahora pueden estudiarlo mientras van creciendo y seguramente el día de mañana lo van a poder hacer también en hebreo», prosiguió.

«En mi casa y en la escuela me enseñaron ídishkait, y por ahí soy una persona medio atípica porque apoyo a todas las expresiones de judaísmo que haya. No tengo partidismo con la ortodoxia ni con el conservadorismo ni con la Reforma, lo único que quiero es ver a iehudim arrimados a su comunidad, cada uno a través del camino que entienda que es el que le va… Y le recomiendo a todo el mundo que somos un solo pueblo. Es inútil discutir quién tiene más el favor de D’s…», concluyó el empresario.

