Itongadol/Agencia AJN.- Cuando la mayoría de los israelíes piensa en los «rikudei am» o «rikudim» (en la Diáspora), la «danza folclórica» israelí, piensa en el tradicional baile masivo en la plaza Safra de Jerusalem en Iom Haatzmaut, el Día de la Independencia, y en el Festival de Danzas de Karmiel, que suele celebrarse cada verano, o en los salones donde tantos entusiastas los bailaron.
En el Día Internacional de la Danza les presentamos algunos hechos y anécdotas que deberían conocerse sobre el Hora, la danza folclórica israelí por excelencia.
Cuando se fundó el Estado, con el fin de crear unidad entre los inmigrantes y fortalecer la ideología de la construcción nacional se escribieron muchas canciones sobre el tema,. La única forma eficaz de difundirlas era cantándolas en público para que la gente pudiera aprenderlas. Junto con el canto público, a menudo acompañado de instrumentos musicales como el acordeón, la darbuka o la flauta, surgieron las danzas folclóricas. Así, bailaban, se regocijaban y celebraban con música y cantos en vivo.
La palabra «hora» proviene del griego «chorea», que es la danza circular griega acompañada de cantantes. Ese estilo de danza llegó a Israel con los inmigrantes de Europa del Este y aún se pueden observar vestigios en salones de baile religiosos.
Durante el desarrollo del país, el campo de la danza folclórica se institucionalizó y se convirtió en parte integral de la cultura del ocio. Con el paso de los años, además del paso clásico, el intercambio de pasos (uno hacia adelante y otro hacia atrás en la dirección del movimiento circular), los saltos, los giros y los movimientos de brazos y piernas, las danzas folclóricas israelíes se han perfeccionado, incorporando pasos como el yemenita, una imitación ashkenazí del original, y los de persecución, entre otros.
Hubo una época en que casi todos los éxitos radiofónicos tenían un baile asociado. Israel era un país pequeño y las canciones nuevas no se componían al ritmo vertiginoso de hoy. Debido al monopolio de la Autoridad de Radiodifusión sobre las grandes emisoras oficiales, estas transmitían principalmente canciones de Israel.
Hoy en día, la situación es un poco más compleja. No todos los éxitos radiofónicos se consideran canciones aptas para bailes folclóricos israelíes, pero quizá le sorprenda saber que existen bailes para muchas canciones israelíes editadas en los últimos años, como Resisim (Raviv Kaner), Bat li pitom (Keren Peles y Roni Alter), Tzipor zahav (Aya Korem), Holejet itja (Narkis).
Quizá cualquier canción israelí apta para cantarse en grupo alrededor de una fogata, acompañada de una guitarra, cumpla con la definición de canción folclórica. La Organización de Bailarines se encarga de subir a su sitio web y YouTube todos los bailes folclóricos israelíes creados, con instrucciones de baile.
Hoy en día, en casi todas las ciudades se celebra un baile dirigido por un maestro llamado «markid» y equipado con un sofisticado software de DJ para bailes folclóricos. Existen diferentes estilos: nostálgicos, modernos, con canciones contemporáneas, pero generalmente se mezclan.
Todos los estilos de música israelí están presentes en los bailes folclóricos: mizrají (oriental), mediterráneo, jasídico, griego, rock, y casi todos los años se realizan bailes con canciones en hebreo. Entre los bailarines, es común el término «shirikud», que describe a las canciones israelíes que se bailan.
La comunidad de los rikudei am en Israel es grande y muchos bailarines organizan fiestas varias veces al año para todos los apasionados a la danza folclórica, con cientos de inscriptos.
También hay bailes solo para mujeres, un fenómeno que se ha generalizado en los últimos años, especialmente entre el público religioso.
Las danzas folclóricas se realizan todo el año y sus cultores siempre buscan una excusa para celebrar, conmemorando cumpleaños y festividades con bailes que simbolicen ese evento. Por ejemplo, durante Jánuca se baila al son de canciones que mencionen la palabra «luz» y en T»U Bishvat (Año Nuevo de los Árboles), se bailan canciones relacionadas con las plantas. En momentos más tristes, como Iom Hazicarón, el Día de Recordación de los Caídos, se bailan canciones de recuerdo y melodías tranquilas, como Hajol izcor.
Además de las comunidades amateurs existen grupos profesionales que actúan en Israel y el extranjero, representando al país y luciendo trajes que incorporan elementos de la religión, la historia y la cultura judías, como la menorá (candelabro), el talit (manto ritual), la Estrella de David, las siete especies autóctonas de Israel o un estilo de vestimenta de inspiración sabra (originaria de Israel) o bíblica. Además, suelen ir descalzos, y no hay nada más israelí que eso.

