Inicio DAIA Tras las acusaciones contra Israel por la crisis en Ceuta, la DAIA advirtió: «No es un fenómeno aislado de España»

Tras las acusaciones contra Israel por la crisis en Ceuta, la DAIA advirtió: «No es un fenómeno aislado de España»

Por Gustavo Beron
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Itongadol/Agencia AJN.- En el marco de la creciente ola de antisemitismo de los últimos días tras la crisis migratoria en Ceuta (España), el titular de la DAIA, Mauro Berenstein, afirmó en diálogo con Itongadol: ‘‘Lamentablemente no es un fenómeno aislado de España. Desde el 7 de octubre hemos observado un crecimiento muy importante del antisemitismo en distintas partes del mundo’’.

‘‘En Argentina también lo vivimos. La mayor parte de los hechos que registramos hoy tienen su origen o encuentran su principal amplificación en el mundo digital’’, agregó.

La ciudad autónoma española de Ceuta vivió una crisis migratoria sin precedentes cuando entre 50.000 y 60.000 personas, en su mayoría procedentes de Marruecos, cruzaron hacia el enclave en pocas horas. La magnitud del ingreso llevó al Gobierno español a declarar el estado de emergencia y reforzar el control fronterizo.

En medio de la crisis, comenzaron a circular en la red social X (antes Twitter) numerosas publicaciones que atribuían falsamente la llegada masiva de migrantes a un supuesto plan impulsado por Israel y el pueblo judío. Las teorías conspirativas aseveraban, sin pruebas, que el objetivo era desestabilizar a España o castigar al país por sus posiciones sobre la guerra en la Franja de Gaza.

‘‘El antisemitismo del siglo XXI ya no necesita organizarse en grandes estructuras. Un mensaje falso, una teoría conspirativa o un discurso de odio pueden viralizarse en minutos y alcanzar millones de personas’’, remarcó Berenstein.

Las publicaciones combinaron hechos reales con información falsa o manipulada, incluyendo citas inventadas atribuidas a dirigentes israelíes y a figuras públicas. Según diversos análisis, estas narrativas fueron difundidas por cuentas de distintos sectores ideológicos —desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda y grupos islamistas—, lo que contribuyó a amplificar rápidamente los mensajes antisemitas en la plataforma.

Entrevista:

-¿Cómo observan ustedes los últimos acontecimientos en España?

-Seguimos con preocupación los acontecimientos que se vienen desarrollando en España. Las democracias deben ser espacios donde puedan debatirse con libertad las políticas de cualquier gobierno, incluido el de Israel. Ese debate es legítimo y forma parte del pluralismo democrático.

Lo que nunca puede ocurrir es que ese debate derive en la estigmatización de una comunidad o en la demonización del pueblo judío. Cuando se responsabiliza a los judíos de un país por las decisiones del gobierno israelí, se está cruzando una línea muy peligrosa.

Hoy existe además un factor que multiplica este fenómeno: las redes sociales. Los algoritmos privilegian el contenido que genera mayor reacción emocional y terminan creando verdaderas burbujas digitales, donde las personas reciben únicamente información que confirma sus propias creencias. Se pierde el diálogo, desaparecen los matices y los discursos extremos encuentran un terreno fértil para expandirse.

Ese mismo fenómeno comienza a trasladarse a otros ámbitos de la vida pública. Lo vemos incluso en el deporte. Espacios que históricamente fueron de encuentro entre los pueblos terminan siendo utilizados para expresar enfrentamientos políticos, identitarios o discriminatorios. El fútbol debe servir para unir, no para dividir.

La historia nos enseñó que el antisemitismo rara vez comienza con hechos violentos. Comienza con palabras, con prejuicios que se naturalizan, con estigmatizaciones que parecen aceptables y con silencios que terminan legitimándolas. Por eso expresamos nuestra solidaridad con la comunidad judía española y con todas las instituciones que hoy trabajan para preservar la convivencia democrática.

-¿Qué opina de la escalada antisemita que se generó a partir de estos hechos? ¿Es la Argentina o Latinoamérica un objetivo para algún hecho similar?

-Lamentablemente no es un fenómeno aislado de España. Desde el 7 de octubre hemos observado un crecimiento muy importante del antisemitismo en distintas partes del mundo. En Argentina también lo vivimos. La mayor parte de los hechos que registramos hoy tienen su origen o encuentran su principal amplificación en el mundo digital.

El antisemitismo del siglo XXI ya no necesita organizarse en grandes estructuras. Un mensaje falso, una teoría conspirativa o un discurso de odio pueden viralizarse en minutos y alcanzar millones de personas.

A esto se suma un desafío aún mayor: la inteligencia artificial (IA). Los sistemas de IA aprenden a partir de enormes volúmenes de información. Si esa información contiene desinformación, prejuicios o discursos de odio, y no existen mecanismos adecuados de supervisión y corrección, esos sesgos pueden reproducirse y amplificarse. La tecnología no reemplaza la responsabilidad humana; por el contrario, exige una responsabilidad todavía mayor.

Por eso creemos que la respuesta al antisemitismo ya no puede limitarse únicamente a la educación tradicional o a la sanción judicial. Necesitamos educación digital, pensamiento crítico y una mayor responsabilidad de las plataformas tecnológicas y de quienes desarrollan IA. Debemos garantizar que estas herramientas sirvan para acercar a las personas y expandir el conocimiento, no para profundizar la polarización.

Hay que ser muy claros: una cosa es cuestionar las políticas de un gobierno, algo absolutamente legítimo en una democracia, y otra muy distinta es señalar, hostigar o agredir a personas por su identidad judía. Eso no es libertad de expresión; eso es antisemitismo.

Los dirigentes políticos, los medios de comunicación, las plataformas digitales, las empresas tecnológicas y también las figuras del deporte tienen una enorme responsabilidad. Sus palabras y sus acciones pueden construir convivencia o pueden alimentar un clima que legitime el odio.

-¿La DAIA puede contribuir a hechos como este?

-Desde la DAIA sostenemos que combatir el antisemitismo no es solamente proteger a la comunidad judía. Es defender la democracia, la libertad, el pluralismo y la convivencia. Porque cuando una sociedad acepta que una minoría sea convertida en el enemigo, termina debilitando los valores sobre los que se sostiene toda sociedad libre.

Hoy el odio ya no se transmite solamente de persona a persona; viaja de algoritmo en algoritmo. Y si queremos combatir el antisemitismo del siglo XXI, debemos comprender cómo funcionan las redes sociales, cómo operan los algoritmos y cómo la IA puede convertirse tanto en una herramienta para la educación como en un amplificador de los prejuicios, según el uso que hagamos de ella.

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