Inicio COMUNIDAD EN ACCION Kidma | Rabino Oved Avrech: “Tenemos que trabajar juntos por la educación judía, porque las escuelas no pueden enfrentar en soledad los desafíos”

Kidma | Rabino Oved Avrech: “Tenemos que trabajar juntos por la educación judía, porque las escuelas no pueden enfrentar en soledad los desafíos”

Por Iton Gadol
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Itongadol.- Más de 30 directores de escuelas judías se reunieron recientemente en Jerusalem para participar de un encuentro organizado por Kidma, la red de liderazgo educativo judío-sionista de Latinoamérica. En ese marco, ItonGadol dialogó con el rabino Oved Avrech, director para América Latina de UnitEd, que analizó los desafíos de la región.

–¿Cómo nace esto? ¿Quiénes son los padres de este proyecto tan importante?

–Nosotros en UnitEd somos un brazo del Ministerio de la Diáspora, y llegamos a trabajar en Sudamérica hace 7 años. Primero vinimos a conocer las escuelas. Lo primero que le preguntamos a cada escuela fue qué necesitaban. No vinimos a venderles ningún proyecto. Queríamos saber qué necesitaban, y para saber eso y para ayudarlos en lo que necesitan hay que trabajar en conjunto. Es algo muy importante para mí esto. No vinimos de Israel para otra cosa, vinimos a trabajar para ver qué necesitaban y cómo podíamos ayudarlos.

–¿Qué es UnitEd?

– UnitEd es una organización del Ministerio de la Diáspora de Israel y del Gobierno. Podemos hacer la relación entre el Gobierno con las comunidades y con las escuelas.

–Estuviste en Argentina hace algunos años, ¿qué cambió entre aquel momento y la actualidad, después del 7 de octubre y la guerra?

–Voy a decir dos cosas. Uno de los primeros objetivos que nos pusimos cuando llegamos con UnitEd, porque entendimos que había que hacerlo, fue que los directores y las escuelas tienen que trabajar juntos, vimos que era una necesidad y fue un objetivo que nos pusimos. Porque para aprender podemos traer muchas cosas de afuera, pero para aprender podemos traer también cosas que ya tenemos. Pueden aprender uno de los otros. Para mí fue un objetivo muy importante, para ayudar a que podamos trabajar juntos. No hablo solamente de Argentina, hablo por toda Latinoamérica.

–Es cierto, se los vio a todos los directores latinoamericanos.

–Por eso. Pasamos por un proceso, que empezó primero con grupos de Brasil, Argentina y México separados. Y después de cuatro años de trabajar por separados empezamos a unir a todos los directores para que puedan trabajar en toda Latinoamérica como una sola. Como trabajan en Francia y en otros lugares de Europa.

–¿La visita a la Argentina de Amichai Chikli (el ministro de Asuntos de la Diáspora de Israel) tuvo que ver con eso o él ya estaba involucrado?

–Él ya estaba involucrado en esto, ya había trabajado en el tema. Él vino a ver las cosas que hicimos en este proceso. La verdad es que no somos socios solamente con el Ministerio de la Diáspora, tenemos otros socios muy importantes como la Organización Sionista Mundial. Unimos los esfuerzos entre todos para trabajar juntos. Y también está con nosotros el Keren Pinkus.

–¿Qué relación tuviste con las instancias centrales? Me refiero a la AMIA de acá y a la de cada país.

–Nosotros primero trabajamos con las escuelas. El primer año claro que avisamos a la AMIA y al Vaad Hajinuj de cada lugar al que vamos. Empezamos con las escuelas y luego empezamos a trabajar fuertemente con la AMIA, desde el principio, el primer año que llegamos. Vamos a trabajar con las comunidades entonces también hay que trabajar con el Vaad Hajinuj de cada lugar.

–Hace tiempo que no veía fotos con tanta alegría en las caras de los directores, ¿cómo podés sintetizar esto? ¿Qué pasó en el último viaje para lograr eso?

–Para mí hay dos condiciones para llegar a esta alegría grande que viste. Una es que hay un lugar en el que podemos sacar todo el ego y toda la competencia que hay, viste que hay mucho de eso en las comunidades y en las escuelas. Somos así las comunidades judías. Hay un lugar que está libre de eso, en el que nos encontramos como seres humanos para un objetivo común, para llegar adelante la educación judía. Estoy hablando de un espacio especial en el que nos sacamos todo lo que hay alrededor y nos encontramos para un objetivo y pasamos por un proceso que yo lo llamo cascara, donde sacamos todo eso que nos molesta. Así nos encontramos en un espacio muy lindo, en el que trabajamos con un objetivo, la educación judía. Es un proceso que llevó años, pasando de una a otra actividad, no fue de golpe, hasta que llegamos a este nivel en el que podían encontrarse. Esa es la primera condición muy importante, que hay un espacio en el que podemos reunirnos como seres humanos por la educación judía. Eso es lo primero.

La segunda condición, es que quiero decir que llevamos cosas de éxitos. Pedimos éxitos, no solamente preguntamos por las necesidades y las cosas que tenemos que mejorar. Sino que también pedimos éxitos de cada uno. Y cada uno comparte su éxito con los demás, esa es la segunda condición para tener a la gente contenta, porque cada uno quiere compartir un éxito que tiene y eso nos da alegría. Vemos gente que trabaja en conjunto, que comparte actividades de éxito.

–¿Por qué se logró esto? ¿Cuál fue el secreto?

–Para mí, es que venimos desde el principio diciendo nuestros objetivos, desde el principio dijimos que veníamos a trabajar juntos y que había condiciones para trabajar juntos. Este proceso hizo a la gente sentir que somos socios, porque de verdad trabajamos juntos. En el camino había muchas pruebas y también nos hicieron pruebas a nosotros. Si vamos con esta intención en serio como lo hicimos, la gente se siente bien y quieren ser socios.

–El mundo judío está atravesando un momento difícil y lo mismo pasa con la educación judía, que creo vas a coincidir conmigo, es el nervio del futuro del judaísmo. ¿Cuál es tu análisis de la situación actual? ¿Qué observaste en este encuentro?

–Te digo la verdad, hoy más que nada siento que no tenemos otra opción, mucho más ahora. La fuerza no viene de afuera, la fuerza está entre nosotros. Tenemos que trabajar juntos porque en los tres años últimos, cada año cerró una escuela en Argentina. Para mí, la gente ve que tenemos que trabajar juntos y tenemos que trabajar fuerte y podemos llevar bien la educación judía a las escuelas. Y voy a hablar del tema de calidad. ¿Qué hacemos nosotros? Queremos que las escuelas de nosotros tengan la mejor educación, académicamente, y también el tema de valores. Esos dos temas tenemos que llevarlos adelante, y eso es calidad en una escuela. Y necesitamos trabajar juntos para llegar a eso. Una escuela no puede hacerlo sola. Entonces, necesitamos trabajar juntos. ¿Qué veo ahora? Veo ahora que, más que nada, después de una crisis muy grande que el pueblo pasó, vimos que algo salió de acá. Vimos la ayuda y el sentimiento muy fuerte de que somos uno, lo sentimos ahora más desde esta crisis. Y entendimos que tenemos nosotros que preocuparnos.

–Los maestros, un padre que va a leer tu nota, un moré, un director de una escuela, ¿Hay dineros que se han dispuesto para esta etapa, para fortalecer esto, que trabajaron juntos ustedes para garantizar y tranquilizar el futuro de la educación judía, por lo menos en los próximos años?

–Siempre falta. Yo sé que el tema económico es muy grave. Claro que apoyamos económicamente, apoyamos la educación judía, apoyamos los programas que hay, que sean más baratos, que podemos traer programas mejores que los de ahora. Porque a veces enseñan materiales de hace 60 años, y hay que traer algo nuevo, porque hoy los niños quieren cosas mucho más nuevas y atractivas. Entonces necesitamos traer otros materiales. ¿Qué tenemos que hacer? Hacer capacitaciones de nivel mucho más alto. Entonces necesitamos traer muchas más cosas y sale mucha plata. Entonces a veces mucha gente me pregunta cómo puede ser que el Estado de Israel, nosotros apoyamos económicamente a las escuelas y todavía sale caro. Pero hay que saber qué traemos. Traemos muchas cosas a las escuelas, que sale mucha plata, y por eso a veces el padre no lo siente, porque todavía tiene que pagar lo mismo. Mucha gente me pregunta eso, y la verdad, hay que saber que traemos ahora a las escuelas mucho más de lo que traíamos antes. El Estado de Israel apoya mucho programas y capacitaciones para los profesores, maestros y programas, para traer más educación judía.

–¿Dónde encaja el idioma y dónde están ubicados también los Morim que hoy todavía no están? ¿Esto está previsto o está dentro del esquema de trabajo de ustedes?

–Hay dos temas acá, del tema de hebreo. Los padres quieren más inglés y menos hebreo, vamos a decir la verdad. Bajan mucho las horas. Estamos para mí en una batalla para luchar que el hebreo tenga lugar. Porque el hebreo no es solamente un idioma, el hebreo es una cultura, es relación con Israel. Entonces, para atraer más a Israel y para atraer más la relación sionista a las escuelas, necesitamos hebreo y trabajar fuerte con eso. Hoy en promedio en las escuelas tenemos más o menos cuatro horas. En el pasado fue ocho horas. Hay una diferencia muy grande. Para cuidar que Latinoamérica pueda seguir hablando hebreo, mejor que en todo el mundo, necesitamos traer programas buenos, con capacitaciones buenas, que pueden trabajar bien con los morim, que puedan seguir enseñando hebreo.

Cuando sale un programa, que es atractivo, hay que pagar por eso, y con eso el Estado de Israel ayuda mucho.

–¿Y los morim?

–Este es el segundo tema. Para el tema de capacitación del morim, hay que pasar un proceso. Hace dos o tres años ya tenemos un Ulpan para morim, que es algo nuevo que hay en Latinoamérica, pero entendimos que es una necesidad y trabajamos con eso para que los morim puedan hablar mejor hebreo, así pueden trabajar más en las escuelas. Estamos trabajando ahora para hacer algo con IA, que así pueden trabajar con cada alumno personalmente. Hacemos eso con Keren Pincus también. Vamos a hacer el próximo año un programa muy especial con IA, para que cada alumno pueda mejorar en hebreo. Siempre pensamos cómo podemos en pocas horas hacer lo mejor que podemos para estudiar hebreo.

–No hace mucho tiempo me junté con Duvdevani y él dijo que para el Estado de Israel lo más importante que había era el idioma. Y que era la esencia del futuro del pueblo judío.

–Sí, es un tema que siempre estamos pensando cómo podemos mejorarlo. Gracias a Dios tenemos ya programas para todas las edades y niveles. Que ya es algo muy grande, pero queremos siempre mejorar.  No es suficiente para estudiar hebreo tres o cuatro horas semanales.

–¿Cómo es la conversación entre vos y el ministro después de este encuentro que tuviste? ¿Cuál es el diálogo entre ustedes en el día a día?

–Nosotros siempre hablamos el plan para el otro año. Si cumplimos en este año todos los planes que tenemos ¿cuál hacemos el otro año? Nosotros con el gobierno siempre pensamos que hay dos temas muy importantes. Uno es Liderazgo Educativo, el otro Generación. A veces hay un director que quiere jubilarse, entonces pensás ¿qué van a hacer en lugar de él? Y tenemos que pensar en la otra generación, en todos los niveles, directores del Área Judaica, directores generales y es un tema que estamos pensando. Nos faltan directores buenos, porque cada director necesita capacitación y no es suficiente solamente tener 30 años en educación. Hay que hacer capacitaciones. Nosotros pensamos con el gobierno en la nueva generación, en otra etapa de directores.

También el tema de la relación con Israel es muy grave. Después del 7 de octubre hay que pensar nuevamente cómo enseñar Israel, hay que pensar cómo hacemos con esos sentimientos que salen ahora de los niños sobre Israel. Cómo manejamos estos sentimientos, pensamientos y valores. Hay que pensar todos los estudios que hacemos sobre Israel e historia judaica. Ahora en las escuelas los niños preguntan cómo es Israel, qué pensamos sobre Israel después del 7 de octubre, qué sentimos y cómo manejamos esos sentimientos. Hay información que tenemos que saber para prepararlos cuando salen de las escuelas.

–¿Por qué se llama Kidma?

–Porque viene del hebreo, de la palabra “adelante”, de Kadima. En hebreo la raíz de la palabra Kidma es el pasado, pero mirando el futuro. Se hizo un juego de palabras porque queremos ver el futuro de la educación judía en las escuelas, necesitamos llevar adelante, es Kidma.

–También hay escuelas acá que se están ampliando. No todo está perdido. O edificios nuevos de escuelas que ya existen.

–El trabajo que hacen algunos directores es impresionante. Hay que agradecer y hay que saber que tenemos buenos directores que dan al alma para el trabajo. Hay que valorar a los morim. Darles el estatus, el honor, el respeto, el reconocimiento para que reconozcan el trabajo que hacen.

–Se te escucha muy apasionado…

–Sí, estoy muy contento por estos resultados. Pero veo que tengo mucho trabajo para hacer para la educación judía. Tengo buenos socios, que son los directores, las juntas directivas. Hay gente que está comprometida. Con esta buena voluntad, juntos con el Estado de Israel, con el gobierno, con los socios del Keren Pincus, de la OSM, podemos trabajar juntos para llevar esto adelante. Estamos en buen camino. Hay ahora una organización, donde todos los directores trabajan juntos, en Latinoamérica, y van a llevar adelante a todas las escuelas, es una plataforma en la que podemos trabajar juntos.

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