Inicio Keren Kayemet Israel KKL: Un argentino dirige el vivero de la zona sur de Israel, donde se producen cien mil plantas por año

KKL: Un argentino dirige el vivero de la zona sur de Israel, donde se producen cien mil plantas por año

Por M S
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Itongadol.- ItonGadol visitó el vivero de KKL en la zona sur de Israel, ubicado en las cercanías de la ciudad de Beersheva, la capital del desierto del Néguev. Allí dialogó con el argentino Pablo Chercasky, director del vivero Gilat de KKL, que produce alrededor de cien mil plantas por año, en su mayoría árboles, para las estaciones forestales.

Chercasky hizo aliá en el año 1986 y es director de vivero desde 1990, desde hace casi 32 años. Viajó a Israel para hacer una maestría, siendo ingeniero agrónomo egresado de la Universidad de Morón, el oeste de Buenos Aires, y finalmente se quedó a vivir, se casó y tuvo una hija.

“Nosotros tenemos un clima mediterráneo, lo cual significa que las lluvias son sólo en el invierno, que es también la época pérdida de agua. Es la época que menos agua hace falta para la planta, y es la única parte del año que hay disponibilidad de agua, que hay lluvia. Entonces las plantas que nosotros criamos, que plantamos en el futuro bosque, se las tienen que arreglar y sobrevivir un periodo de 8 a 10 meses de sequía”, explicó Chercasky.

Esto requiere que la planta tenga cierta particularidad cuando se la fábrica. Por eso se eligen plantas que estén adaptadas a un periodo de calor muy prolongado y de baja disponibilidad de agua, como son parte de las especies de eucaliptus o algunas especies de pino. En este vivero, KKL cría 100 especies de plantas forestales, que en su mayoría son árboles.

Pablo Chercasky, director del vivero Gilat de KKL, junto a Daniel Berliner, director de ItonGadol

-El Keren Kayemet tiene 120 años. ¿En 120 años el clima siempre fue el mismo?

-Fue el mismo y está cambiando. Nosotros vemos que hay mucha más incertidumbre a lo que hace a disponibilidad de agua o a lluvias. El año pasado en la zona central y norte del país la cantidad de lluvia fue mayor que el promedio anual. El promedio acá, en el vivero de Gilat es de 240 milímetros anuales. A 8 minutos de acá, en la ciudad de Beersheva, el promedio es de 200. La diferencia, en pocos kilómetros, es muy abrupta.

-¿El Keren Kayemet, generación tras generación, viene realizando el mismo trabajo?

-El trabajo del Keren Kayemet está dividido en tres: forestación, que es donde yo estoy trabajando; preparación de tierras para nuevos asentamientos o nuevas ciudades; y agricultura y manejo de agua. Eso representan los tres colores del Keren Kayemet: el celeste, el verde y el marrón. El marrón es la parte de preparación de suelos, el verde es la forestación, y el celeste o azul es la parte de agua. La captación de agua es uno de los grandes problemas que tenemos en el país, y hoy en día se está convirtiendo en un problema mundial. Israel es pionero en el tema de purificación de aguas y reutilización para riego. Hay muchas plantaciones de cítricos o inclusive de algodón que se hacen en el país, donde el riego se realiza con aguas servidas purificadas. Es decir, el agua se utiliza dos veces: primero en la ciudad para uso doméstico o de fábricas, y luego se purifica y se utiliza una segunda vez para agricultura.

-¿Hay una especie de manual de procedimiento que se utilizó siempre y que permite saber qué va a pasar dentro de 20 años?

-Hay cambios de todo tipo. La tecnología que utilizábamos 20 o 30 años atrás para producir plantas es distinta a la tecnología que usamos hoy, lo cual nos hace producir plantas de mucha mejor calidad en menor tiempo. En definitiva, todo se reduce a mejor calidad de planta en menor tiempo y en menor gasto, porque si la planta está mucho tiempo en el vivero, hay que regarla mucho tiempo, hay que cuidarla mucho tiempo, cuanto menos tiempo está, cuanto más rápido es el proceso para llegar al producto final, significa que tengo que cuidarla menos tiempo, tengo que guardarla menos tiempo, va a estar lista más rápido, y ya la puedo mandar al campo.

-¿Y las políticas son las mismas respecto al objetivo que tiene el Keren Kayemet?

-Los objetivos son varios. Primero y principal, el objetivo del cuidado de las tierras. Creo que Israel es el único Estado en el mundo donde la cantidad de árboles plantados hoy en día son mayores que los que había en el pasado. En la mayoría del mundo lo que se hace es deforestación sin reforestar, sin plantar de nuevo árboles, lo cual produce problemas muy graves de lavado de aguas, de destrucción de suelos. Esos suelos no logran evolucionar o replantarse para hacer agricultura, agricultura que no es sustentable a lo largo del tiempo. Pierden su fertilidad, los abandonan. Dejan un grave problema de erosiones de suelos, de cambio de clima, no sólo en la zona, en todo el mundo porque en el momento en que hay menor cantidad de árboles, nos afecta a todo el mundo.

-¿Hay una unidad de medida que determina una política correcta con lo que tiene que ver con la forestación?

Sí, porque a pesar que las condiciones climáticas y de suelo son muy difíciles en Israel, la gente viene de todo el mundo a aprender ‘cómo logran ustedes hacer de un desierto un vergel’, cómo logramos plantar y que logren crecer en lugares donde no había plantas o solo arbustos o plantas pequeñas, lograr que bosques crezcan. Y no solo la creación de bosques nuevos en lugares donde no hubo bosques, sino la parte de calidad de vida para las poblaciones. La gente en la ciudad de Beersheva no tenía bosques en su cercanía, donde ir a pasear un fin de semana con su familia. Cuando hubo una gran inmigración de Rusia con un millón de nuevos inmigrantes, ellos conocían en sus tradiciones ir el fin de semana a cosechar hongos al bosque. Y ahora es algo que lo pueden hacer también en Israel. Parece una utopía, pero lo pueden seguir haciendo. También Israel es el lugar de paso de todas las aves migratorias de Europa a África, se está hablando de más de 500 millones de aves que el verano lo pasan en Europa, y cuando llegan al otoño pasan por arriba de Israel y siguen. Cuando viajo a Beersheva, viajo a mi casa, veo decenas de cigüeñas paradas arriba de los árboles para dormir, pasar la noche y seguir su vuelo.

-¿Y esto que significa?

-Que si no plantásemos árboles, perdería calidad de vida las personas, calidad de vida la fauna, calidad de vida también las flores. Los árboles también permiten la restauración de especies que estaban en peligro de extinción o prácticamente extinguidas al otorgarle mayor cantidad de humedad. Hay días con neblina a la mañana, y la neblina se concentra en los árboles y gotea. En la zona norte de Chile, en la zona del desierto de Atacama, hace decenas de años que no llueve, y logran cosechar agua con el uso de redes de las neblinas que vienen del mar. El hecho de que haya vegetación también permite salvar la vida de animales que sin la actividad humana no estarían ahí.

Pablo Chercasky está orgulloso de que haya un árbol argentino, el popularmente conocido como «Palo Borracho», en su lugar de trabajo.

-Desde chicos, los niños israelíes ya entienden lo que es el verde. Ahí está la parte política, la decisión de generar espacios verdes…

-Yo tuve la oportunidad de estar en la Argentina en 2019. La Reserva Ecológica que se creó es hermosísima. También están los bosques de Palermo, hay lugares de esparcimiento para la población. Pero están aislados, están en un sector, y acá el verde está más a la mano. Por ejemplo, estuve en Kfar Saba el fin de semana, por una cuestión familiar, y la verdad que estuve caminando bastante, y ocurre que doblas un cuadra adentro y es como un country, un country privado. Se convierte en un lugar lleno de casas bajas, con parque y juegos para los chicos, es un barrio. Es una cuestión de planificación de ciudades. Las ciudades en Argentina, en Sudamérica, son ciudades de 200, 300, 400 años, que las planificaron. Hay manzanas enteras que no tenés un árbol, que no tenés una planta, casa pegada a una casa. Hay casas con su propio jardín en las afueras, pero no en la ciudad, es una cuestión de limitaciones de lugar disponible.

-¿Es irreversible eso?

-No sólo es irreversible, sino que es mucho más crítico por la demanda de lugares, para la población humana que solo crece, el lugar es limitado. En la Argentina creo que no existe lo que acá se llama el “Día del Árbol”. Cuando tuve la oportunidad de estar en México vi que ellos también tienen su día del árbol. Hay que implementarlo para que la gente plante. Tal vez no hacer plantaciones en sus propias casas, pero tal vez hacer lugares públicos, en baldíos.

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