Inicio Keren Kayemet Israel Directora para América Latina del KKL, Nili Pitchon: “Israel es nuestro seguro de vida”

Directora para América Latina del KKL, Nili Pitchon: “Israel es nuestro seguro de vida”

Por Iton Gadol
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Itongadol.- Luego del Congreso de Líderes del Keren Kayemet LeIsrael en México, la directora para América Latina, España y Portugal del KKL, Nili Pitchon, mantuvo una entrevista con ItonGadol, donde destacó: “El KKL es el pilar central de las comunidades judías y es fundacionalmente un Fondo Judío que garantiza el futuro, no solo de los israelíes, sino fundamentalmente de hijos y nietos judíos del mundo. Nunca se sabe lo que puede pasar, por eso Israel es nuestro seguro de vida”.

-¿Cómo estás viendo a Latinoamérica desde que asumiste este nuevo desafío?

-Estoy justamente concluyendo mi primer año en la dirección del departamento de América Latina, España y Portugal, y para mí es un gran orgullo tener este cargo tan importante en el KKL y hacer lo que me gusta tanto, que es ayudar al pueblo de Israel y a la tierra de Israel. El KKL es uno de los pilares centrales de las comunidades judías de estos países de los cuales estamos hablando. Todos nosotros, de generación en generación, crecimos con el KKL y con todos los objetivos que tiene la organización a través de sus 120 años de historia, incluso antes de la creación del Estado de Israel y preparando el retorno a la tierra de Israel. Hoy en día uno de los principales objetivos sigue siendo fortalecer al Estado de Israel, pero fueron cambiando y agregándose otros objetivos en la historia. Para mí realmente es un gran placer llegar hasta donde llegué, interactuando también con escuelas, instituciones centrales y las sinagogas de los diferentes países latinos. Cuando digo Keren Kayemet todo el mundo sabe de qué estoy hablando y conoce el Fondo Judío Nacional, sino que además se identifican completamente con el Keren. Es decir que estamos ahí, estamos presentes y somos fundamentales, no únicamente para Israel sino también para todas estas comunidades judías. Por ejemplo a nivel educativo, en las escuelas, gracias al material que les compartimos; a nivel comunitario con todas las festividades que hacemos, y también por supuesto, con los diferentes proyectos locales para ayudar al país en el que estamos y a las diferentes comunidades judías y, sobre todo, para seguir apoyando en nombre de las comunidades judías de Latinoamérica al Estado de Israel.

Congreso de KKL en México

-¿Cómo podés explicarnos la transformación del pushke y el plantado famoso de los árboles, que fue lo fundacional, a ver hoy en día un país pujante, donde el KKL está en cada centímetro de lo que es el desarrollo en el Estado de Israel y sus avances?

-El KKL está en cada centímetro de la tierra de Israel. La tierra de Israel no pertenece únicamente a los israelíes, a quienes vivimos allí. Pertenece a todo el pueblo de Israel, en donde estemos. Eso significa que tenemos derecho a esta tierra, pero también tenemos un deber. Y el deber es fortalecerla. La idea del pushke hace 120 años era que, donde estemos en el mundo, participemos en cambiar la historia y regresar a un hogar seguro para cada uno de nosotros. El pushke es completamente identificado con lo que somos, lo que hace único al pueblo de Israel. Todos unidos, a pesar de las diferencias y las distancias, para el mismo objetivo. Y el objetivo es Israel. Y por eso, el KKL está en cada centímetro, porque desde hace 120 años y hasta hoy en día, donde se necesita, ahí está. Esto significa que hace 120 años el objetivo era liberar tierra para que tengamos a donde regresar después de 2000 años de exilio. Hoy en día, que tenemos el Estado gracias a cada una de las personas que pusieron una monedita en el pushke, a nuestros abuelos y bisabuelos, hoy en día necesitamos fortalecer el desierto. Necesitamos escuelas, hospitales, dar lugar de relajamiento a nuestros soldados, ayudar al mundo entero con el cambio climático. El KKL está en centros de investigaciones, buscando remedios para las plagas de la tierra, el agua. El KKL a nivel mundial es reconocido por la ONU como líder en todo lo que es manejo de agua y tierra, para no desperdiciar agua y realimentar nuestros reservorios, y somos líder mundial en lo que es reforestación. Israel es el único país del mundo que tiene más árboles hoy en día que en el día de nuestra creación. Porque los árboles seguimos plantándolos a cada momento. Ahora mismo seguimos plantando. Queremos convertir este desierto en un oasis. No únicamente para la belleza de los ojos, sino para contribuir al cambio climático mundial. Hace poco, hace un mes atrás, estuve en Guatemala en una delegación oficial acompañada por el vicepresidente mundial y el director de Recursos. Fuimos recibidos por el presidente de la República, por el canciller, y ellos nos pidieron ayuda. Nos llevaron a un lugar que se llama el corredor seco, para decirnos “aquí necesitamos ayuda del KKL para hacer reservorios de agua, para tratar las aguas y para poder en este terreno hacer agricultura. Y nosotros les preguntamos, ¿cuántos milímetros tienen de lluvia por año? Y ellos tienen ahí, en ese lugar, más lluvia que nosotros. Y esa es la diferencia. En Israel no tenemos mucha lluvia, no tenemos muchos recursos, pero nosotros sabemos cómo tratarlos, cómo preservarlos, y sabemos, sobre todo, cual es la mejor manera para utilizarlos. Y nuestro conocimiento es reconocido en el mundo y eso lo vi hace poco en Guatemala donde estuve, pero también hay otros países en el mundo que nos piden ayuda en esos temas que son de deforestación y tratamiento y manejo de agua. Es decir que el KKL está reconocido a nivel mundial por cuidar el planeta y a nivel local, en Israel, otorga a los ciudadanos israelíes una vida mejor, a través de todos los proyectos.

-Nuestros padres y abuelos siempre apoyaron a las organizaciones israelíes, pero creo que una generación y media o quizás dos perdieron ese hábito de ayudar. ¿Qué pensás al respecto? Coincidís con esto?

-Primero que nada quisiera decir que el KKL no es una asociación israelí, es un fondo judío, y por eso se llama así. Porque como te decía antes es nuestro derecho y nuestro deber a la vez. En segundo lugar, la diferencia entre nuestros abuelos y los jóvenes actuales es que el compromiso cambió con el tiempo. Cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de hacer entender que la tierra de Israel es el hogar y la seguridad de todos los judíos en el mundo. Nuestros abuelos daban para darnos un Estado, hoy en día necesitamos la ayuda de cada uno para fortalecerlo, para mantenerlo y para hacerlo cada vez más fuerte. Para asegurar el futuro de, no únicamente los israelíes que viven en Israel, sino también el de nuestros hijos y nietos, porque uno nunca sabe lo que puede pasar. Israel es nuestro seguro de vida.

-¿Qué se hace con los niños que nacen con un Israel fortalecido y con un Estado que ya existe, a diferencia de las generaciones anteriores?

-Están las personas normativas, que quieren dar lo que pueden dar. Y cada uno da lo que puede dar y lo hace por diferentes razones. Hay personas que van a querer contribuir para sentirse partícipes en esta meta tan importante, y hay personas que van a dar porque necesitan estar, porque es su manera de estar en Israel a pesar de que viven en la diáspora. Hay otros que tienen un legado, y que saben que era muy importante para nuestros abuelos, hay otros que van a dar para contribuir y para ser un ejemplo para sus hijos, para transmitirles el mensaje de que Israel es nuestro y necesitamos también estar ahí de alguna manera. Hay gente que tiene más recursos y que va a querer tener un proyecto con un nombre. Lo importante es saber adaptar la contribución que nosotros recibamos de cada persona, según sus posibilidades y según sus objetivos personales, porque cada uno tiene intenciones diferentes. Algunos incluso van a querer recordar a sus padres y abuelos que ya no están pero que para ellos eran tan importantes. En el KKL estamos donde se necesite, porque incluso hay empresas que van a querer ser partícipes del cambio climático que estamos haciendo y estoy hablando de empresas que no tienen nada que ver con el pueblo de Israel, sino que quieren demostrar lo ejemplares que son ayudando al KKL a través de los tratamientos del agua y de los diferentes proyectos que hacemos. Hay que hablar a cada persona en su idioma y cada uno de nosotros tenemos un idioma diferente, en el cual tenemos que saber adaptarnos para conseguir llegar a cada persona.

-Hace pocos días, Nora Ploit viajó a Israel porque su marido Miguel Toimaher falleció. Era la esposa de un dirigente, y quedó muy impresionada porque no conocía la posibilidad de poder honrar a alguien de la manera en que lo hizo KKL. Quiere decir que existen infinitas propuestas que tal vez facilitan la conexión entre el mundo judío e Israel, y que no se conocen.

-Lo que hicimos con Ploit lo hemos hecho con mucha gente, siempre tenemos ceremonias así. Cuando tenemos una donación para X proyecto, viene la familia, el donador a visitar el proyecto y a develar una placa que se hizo en nombre de la persona que se quiere recordar y honrar. Se hace una ceremonia que es a medida de lo que piden. Y aunque la persona que queremos honrar no pudo estar aquí con nosotros, por medio de este proyecto y de esta placa en la tierra de Israel, aquí estará para siempre. Así que invitamos a la gente a conocernos más, a acercarse a nosotros y escuchar quiénes somos en el KKL y qué hacemos para honrar a estas personas que contribuyen.

-Hubo un importante congreso en México, donde se encontró la familia de KKL de Latinoamérica, Portugal y España. ¿Qué pasó en el evento y qué se proyectó para los próximos años?

-El congreso en México fue espectacular y muy fructífero a diferentes niveles. América Latina es más que un país cada uno por separado. Somos realmente América Latina. Y muchas veces nuestro corazón late al mismo tiempo, porque hablamos el mismo idioma. Y no hago referencia únicamente al idioma, pero sí a quiénes somos y cómo nos sentimos. La reunión de todas las delegaciones de todos los países era muy importante para reencontrar de una vez a toda esta familia de KKL, que durante estos últimos 4 años no pudo encontrarse, una de las razones fue el coronavirus. A nivel de trabajo, era muy importante este encuentro. A nivel personal, era por fin una oportunidad de reencontrar a la gente que no había visto desde que volví al KKL como directora del Departamento, y también conocer a las nuevas personas que se unieron al KKL este último tiempo. Nuevos directores, nuevos presidentes en varias oficinas.

Una cosa que quiero destacar del congreso es que, en las delegaciones de los diferentes países, llegaron el presidente del KKL local, la dirección de la oficina, pero sobre todo llegaron varios expresidentes. O sea, uno cuando entra a la familia del KKL, uno sigue allá de por vida. Realmente era un gran orgullo ver que los presidentes que terminaron las funciones oficiales, siguen estando en la directoría y siguen obrando para lo que somos y queremos ser.

En el congreso hicimos varias cosas. Una de las principales fue intercambiar entre nosotros los logros y las dificultades. Para justamente aprender uno de los otros, para ver en qué podemos dar más a la comunidad local a la que pertenecemos y apoyar de manera más intensa a Israel. Fue muy interesante escuchar lo que tenían para decir cada una de las oficinas y muchos de ellos intercambiaron ideas de proyectos y eventos. Fue muy fructífero.
Además, tuvimos conferencias a nivel de trabajo, profesional, con cuestiones técnicas. También sobre marketing, para llegar a más gente y proponer nuestros servicios a la comunidad. Y también hablamos del futuro de las comunidades judías de Latinoamérica y de la importancia del KKL en la vida de las comunidades del mundo. Por último, hablamos de nuestra visión y nuestros objetivos para este año.

Puedo asegurar que este año el KKL en América Latina tuvo un importante aumento de proyectos. Este año tuvimos dos campañas muy grandes de emergencia, lamentablemente. Pero quiero destacar que las oficinas de KKL en América Latina se movieron mucho para contribuir en estas dos campañas: una por los refugios por los ataques desde la Franja de Gaza hace un año, y la segunda fue apoyar a los judíos de Ucrania, que quedaron en la frontera. El KKL aloja y lo seguiremos haciendo el tiempo que haga falta a todo un orfanato de Ucrania. Tenemos allí 100 niños desde hace tres meses y todavía no sabemos cuánto tiempo hará falta. Son proyectos en los cuales realmente América Latina se hizo presente.

-¿Estás contenta por el resultado de este congreso?

-Sí, pero el real resultado lo veremos en lo que seguimos haciendo día a día con todas las oficinas en todos los países de Latinoamérica.

-¿Cuál es tu mensaje desde Jerusalem a los docentes, dirigentes y a los padres que llevan a sus hijos a la escuela?

-Pienso en la frase que te dije recién, que me salió del corazón. La tierra de Israel pertenece a cada uno de nosotros y es realmente nuestro seguro de vida. Y al mismo tiempo somos responsables. Invitamos a la gente a ser partícipes en la misión de hacer al Estado de Israel un estado más fuerte, para ayudar y seguir ayudando a nivel interno pero también seguir ayudando a quienes lo necesiten afuera de la manera que lo hicimos siempre, con nuestra presencia y nuestro apoyo, en donde se nos necesite. Porque el Estado de Israel existe gracias al apoyo del pueblo de Israel y estoy segura que seguirá existiendo gracias a justamente cada uno de nosotros, desde el lugar en el que estemos.

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