El pasado 1° y 2 de septiembre, el Teatro Coliseo se colmó de emoción y orgullo con la realización del 42° Festival KKL Li-Laj y el 8° Festival Keren Dorot.
Más de 1.300 estudiantes de 30 escuelas de todo el país se presentaron sobre el escenario, compartiendo canciones, coreografías y mensajes que reafirmaron la identidad judeo-sionista y el compromiso con la continuidad del pueblo judío. A lo largo de las dos noches, cerca de 3.500 espectadores acompañaron este encuentro que ya forma parte de la memoria colectiva de la comunidad.
La consigna de este año fue “El orgullo de ser parte”, un lema que atravesó cada presentación y que reflejó el espíritu del festival: afirmar quiénes somos, volver a nuestras raíces y sostener con fuerza nuestra cultura, tradiciones y vínculo con Israel. El evento contó además con la valiosa participación de escuelas que viajaron especialmente desde diferentes ciudades del país para sumarse a esta celebración, lo que dio un marco federal y comunitario aún más amplio.

Uno de los momentos más destacados fue la entrega de la 2° edición del Premio a la Educación Judía, organizado por KKL Argentina junto a Fundación Filgo. El reconocimiento fue otorgado al profesor Baruj Zaidenknop, referente indiscutido de la educación judía en nuestro país. Su extensa trayectoria, que abarca desde la docencia en escuelas de Israel hasta su rol como rector de ORT Argentina y director pedagógico del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, lo convierten en un verdadero modelo de compromiso con la transmisión de valores y saberes a las nuevas generaciones.

En paralelo, se realizó el Festival Keren Dorot, que reunió a cerca de 400 jóvenes y adultos de 19 elencos comunitarios. Este espacio se consolida como un punto de encuentro comunitario que transmite identidad y pertenencia a través del arte.
Más allá de la celebración, el festival también fue un espacio de memoria y compromiso. Durante las funciones se recordó a los 48 secuestrados que permanecen en Gaza, levantando la voz por su inmediata liberación. En un contexto complejo para nuestro pueblo, el festival fue también un llamado a la esperanza y a la unidad, con el deseo compartido de recibir pronto buenas noticias desde Israel.

Los festivales organizados por KKL Argentina, demuestran una vez más la potencia de la educación judeo-sionista como motor de continuidad, resiliencia y orgullo colectivo.
Con más de cuatro décadas de historia, siguen siendo un espacio donde cada generación sube al escenario para decir con fuerza: “estamos aquí y seguimos construyendo futuro”.

