Itongadol.- El director ejecutivo de Hebraica, Alejandro Abramovich, mantuvo una entrevista con ItonGadol para analizar sus primeros cuatro meses de gestión, los desafíos que presenta la institución y los preparativos para los festejos del 100° aniversario.
“Lo primero que queremos es que el socio que está en Hebraica esté orgulloso, esté contento y sepa que está en el mejor club del planeta. Cuando ese socio este plenamente identificado con eso, seguramente va a ser nuestro mejor embajador para que otros quieran venir”, destacó.
– ¿Con qué expectativas asumiste esta responsabilidad institucional?
– La expectativa principal es liderar profesionalmente una institución enorme, que forma parte de la rica historia de la comunidad judía argentina. Al estar muy cerca del centenario, siento la responsabilidad de estar a la altura de lo que esta institución representa.
Mi objetivo es conformar equipos profesionales y voluntarios que trabajen unidos hacia metas comunes, fortaleciendo el lugar de la institución como referente comunitario.
– ¿Qué significa ese liderazgo?
– Que la institución continúa siendo tendencia comunitaria, reconocida por su nombre, por su historia, por su peso social y cultural. No es solo un club: es un espacio de desarrollo cultural, artístico y deportivo que enriquece a toda la comunidad.
-Tenés una vida dedicada a algo que tal vez no es específico de una sociodeportiva, pero creo que estás preparado para eso.
-Creo que lo más importante es que es una institución comunitaria. Me formé en el ámbito comunitario desde que nací e hice mi desarrollo profesional en el ámbito comunitario. Justamente en la gestión de las organizaciones sociodeportivas es donde más trascendí en los últimos 20 años. Y lo tomo como una institución que, por medio de lo social, cultural y deportivo, le da continuidad a una identidad judía.
-Venís de la educación en general y de la educación no formal en particular. En los últimos años, las sociodeportivas empezaron a cumplir un rol para aquellos papás que no mandaban a sus hijos al Shule. ¿Con qué te encontraste en base a lo que es la educación no formal dentro de Hebraica?
-Hebraica tiene una larga trayectoria del área de juventud, con personas ilustres en el ámbito de la educación no formal. Hay una fortaleza y una tradición que se mantiene hasta hoy. Me encuentro con un área de juventud grande, que tiene centenares de chicos participando de todas las edades. Desde los grupos de madrijim y después todo el recorrido educativo en el área de lo no formal.
Pero lo más importante del condimento judío hoy por hoy está dado más que nada por el vínculo que tienen las instituciones sociodeportivas entre sí y que permite seguir generando comunidad. Para mí lo más importante es el encuentro de la comunidad, el encuentro de los chicos, el encuentro de los jóvenes, el saberte par y sentirte identificado con el otro, con los valores propios que tenemos las personas que convivimos en el ámbito comunitario. La educación formal es fundamental, es definitivamente lo que amalgama todos los recursos pedagógicos para aprender lo judío, lo sionista, lo israelí. Pero cuando esta formación pasa al área de lo no formal y está en un ambiente mucho más relajado, pasa a ser una elección de los jóvenes de mantenerse en un ámbito comunitario. Poder fomentar la vida judía, comunitaria y social en estos ámbitos es fundamental para la trascendencia.
Hoy hay muchos más chicos viviendo la vida judía por medio del club o por medio de la Tnuá, que viviéndola por medio del colegio. Estamos tomando una responsabilidad gigante, que es la continuidad de nuestros chicos en la vida judía.
-¿Esto lo podés trasladar a la comisión directiva?
-Sí, el tema de la juventud es importante, porque tiene que ver con la continuidad, pero también tiene que ver con darle lugar a todos los chicos, a toda la gente, para hacer que la vida de club sea lo más amplia posible. Nosotros tenemos que generar ámbitos, recursos y posibilidades para que el chico que empezó a venir a los grupos a los 2 años, no se le termine a los 16. Que continúe. Eso es un foco y es algo que lo trabajamos. ¿Cómo le llamamos la atención a los chicos de 15 años que no van a ser madrijim? Les podemos dar otra cosa. Quisimos alargar la vida institucional, porque si no, los chicos que no hacen un deporte, se van de la institución, empiezan la facultad, tienen otras experiencias, después se terminan casando y vuelven con los chicos al club. Ese el círculo vicioso. ¿Por qué nosotros no tenemos otras alternativas? ¿Qué nos está faltando a nosotros para seguir siendo atractivos?
-Las sociodeportivas se dirimen su carga societaria. ¿Cómo se preparan para la temporada de primavera, que es la temporada alta de una sociodeportiva?
-Nuestra “competencia” tiene que ser siempre que la gente de la comunidad se quede en las sociodeportivas de la comunidad, y no se vaya a los clubes por fuera de ese ámbito. Si los demás clubes comunitarios crecen, me parece fantástico, y la preocupación de Hebraica es ver cómo crecemos nosotros en todo caso. Y la preocupación de todas las sociodeportivas debería ser que, si hay una masa societaria entre todas las sociodeportivas de 30.000 o 35 mil personas, me parece poco cuando hay 100.000 solamente en CABA. ¿Qué nos está pasando y quiénes están ocupando esos lugares? Con respecto a cómo atraer a la gente a Hebraica, antes que nada, hay que fortalecer el club. Es imperativo que el socio que está en Hebraica esté orgulloso, esté contento en Hebraica y diga: «Estoy en el mejor club del planeta». Cuando ese socio este plenamente identificado con eso, seguramente va a ser nuestro mejor embajador para que otros quieran venir.
-Hay periodos donde en general la política cruza las instituciones. ¿Consideras que haberte insertado en la institución permite de alguna manera darle un baño de de actualidad y refrescar la institución?
-Sí, primero porque no estoy contaminado y, segundo, porque me puse un repelente antes de entrar. Vengo a trabajar, a aprender y a sumar mi experiencia. Yo sé que Hebraica tiene otras preocupaciones, como todas las instituciones, pero yo también me permito traer como director ejecutivo algunos temas de la visión institucional que, en definitiva, son los pilares. Hace 100 años los fundadores dijeron “Queremos el bienestar de nuestra comunidad, el crecimiento social, cultural y deportivo”. El director ejecutivo es el guardián de esa visión. No nos podemos desviar. Me permito en nuestros debates meter este tipo de cosas. Con respecto a lo político, hay clima político. Hebraica políticamente es muy activa, hay elecciones en menos de un mes.
Pero me propuse, durante los primeros 100 días de mi gestión, ser una persona de diálogo. Mi puerta está abierta.
-El 2026 es el 100° aniversario. ¿Hay algo planeado?
-Creo que a cualquier persona le encantaría estar en mi lugar hoy y ser parte de los festejos de los 100 años de Hebraica. Estamos con reuniones, con ideas, armando equipos, los 100 años de Hebraica son casi una institución en sí mismo.
SI buscan en Instagram, hay una cuenta de un socio que está realizando entrevistas por los 100 años, con gente histórica del club. Incluso entrevistó al nieto de Einstein, que estuvo hace unos meses acá en Argentina, y Einstein fue el primer socio honorario que tuvo Hebraica, así que fue muy interesante. También estamos haciendo un registro de exposición fotográfica, con los 100 años de Hebraica del deporte. Estamos replanteando lo que va a ser el logo de los 100 años y obviamente, empezamos a pensar cómo va a ser la fiesta.
-Si hay alguna familia que nunca fue a una sociodeportiva o dejó de ir, ¿por qué debería elegir a Hebraica?
-Porque es una institución que ofrece un abanico de propuestas para todas las edades, para todos los gustos. No es un club de fútbol, no es un club de hockey y no es un club de básquet. Es un club que tiene muchas propuestas y eso permite una integración sencilla. Tiene una propuesta incluso para el que va a querer venir el fin de semana hacer un asado, el famoso “socio de quinta”, y también para la persona que tiene ganas de proyectar el crecimiento de sus hijos en un lugar paradisíaco como es Pilar y un espacio central y te diría icónico como la sede de Sarmiento.
Y definitivamente porque elegir Hebraica es ser parte de una institución centenaria con mucha más historia por seguir escribiendo.

