Inicio Congreso Judío Latinoamericano CJL | El sentido de la vida. Por Sofía Débora Levy*

CJL | El sentido de la vida. Por Sofía Débora Levy*

Por Iton Gadol
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Este, por ahora, sigue siendo un año en el que no podemos disfrutar de las muestras, exposiciones o de compartir actos con muchas otras personas, pero sí podemos reflexionar sobre los momentos cruciales de la historia de la humanidad. En el calendario lunar judío, el 27 del mes de nissan corresponde este año al 7 de abril en el calendario gregoriano, y marca Yom HaShoah VehaGvurá, Día de la Memoria del Holocausto y el Heroísmo, cuando recordamos a las millones de personas víctimas de los nazis y a quienes resistieron de distintas formas.

El Holocausto, por su magnitud, es un hecho que cuestiona hasta la idea misma del valor de la vida. ¿Qué posición tomar ante la exclusión social y la pérdida de ciudadanía que sufren quienes, días antes, eran nuestros vecinos y amigos? ¿Cómo reaccionar cuando la población está dividida y las personas se enfrentan entre sí, en nombre de ideologías y proyectos políticos? La evolución de la humanidad hacia la convivencia civilizada, aún necesita fortalecerse en sus bases éticas. El valor de la vida debería primar sobre los intereses políticos y económicos, pero en el siglo pasado y hasta hoy en día, esta lección no fue del todo aprendida.

El neurólogo judío Viktor Emil Frankl, fundador de la Logoterapia, terapia del sentido de vida, se negó a cumplir con las órdenes nazis de sacrificar a los enfermos mentales que cuidaba en Viena. Deportado con su familia, Frankl buscó alentar en sí mismo y en otros prisioneros del campo de concentración de Auschwitz, la actitud interna. El pensamiento de que uno se mantenía vivo porque tenía un sentido, un propósito por el que luchar: la dedicación a un ser amado, a un trabajo, a un arte. Dentro de sí mismo, el hombre puede ejercer ese espacio de libertad que muchas veces se le niega en el entorno social.

Según Frankl, este ejercicio interno da fuerzas para superar dificultades que muchas veces conducen a la desesperación porque parecen insuperables. Cada día, mientras Victor Frankl se dirigía a realizar trabajos forzosos desnutrido y con un frío intenso, recordaba a su esposa, Tilly, de quien no había oído hablar desde que se separaron al llegar a Auschwitz. El amor y el pensamiento volcados hacia su amada, con la esperanza de un reencuentro, le daban la fuerza para seguir adelante y no dejar de luchar por la vida.

Después del final de la guerra, Frankl supo que su esposa no había sobrevivido, al igual que otros de sus familiares. Pero de todos modos su amor por ella lo ayudó a sobrevivir. Volvió a trabajar como neurólogo y psicoterapeuta, y desarrolló su teoría, hoy reconocida mundialmente y asumida como una fuente inspiradora para enfrentar las incertidumbres que la pandemia y sus crisis resultantes despiertan en todo el mundo. El reconocimiento del bien mayor que cada uno lleva dentro de sí mismo es el motor que nos impulsa a preservar la vida con respeto y dignidad. Una lección del Holocausto para nuestros días.

* Comisionada para la memoria del Holocausto del Congreso Judío Latinoamericano.

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